Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Peregrinos y viajeros europeos

TOURNAY, Jehan de (Tournay, siglo XV).

Cargos y oficios

Comerciante y viajero.

Trayectoria

Comerciante de Valenciennes, ciudad emplazada en la región Nord-Pas-de- Calais, a orillas del río Escalda. Sin apenas datos sobre su biografía, en los años 1488-1489 emprendió un viaje de peregrinación que le llevó a Jerusalén, Roma y Compostela. Salió de su ciudad el 25 de febrero, lunes primero de Cuaresma, acompañado de su hermano, abad de la iglesia de Saint Jean de Valenciennes, Jehan le Liepvre, Pierre de Lonnain, su amigo y presbítero Guillaume y varios compañeros, regresando en marzo de 1489, tras un año y un mes de peregri­nación.

Se dirigió primero a Jerusalén y Roma, desde donde decide ir a Santiago dejando a sus acompañantes para seguir únicamente con Guillaume. Se en­camina hacia Bolonia, atraviesa los Alpes por el Mont Genevre, alcanza Aix y luego Marsella, donde acude a Sainte Beaume para rendir culto a María Mag­dalena. Desde allí, llega a Tarascon para venerar a Santa Marta, pasa a Nímes, Montepellier y Toulouse. Atraviesa los Pirineos por Roncesvalles y, después de recorrer el Camino de Navarra, sigue el Camino Francés hasta León, toman­do el desvío que lo conduce a Oviedo, donde venera a San Salvador y visita la Cámara Santa, para seguir por el Camino del Norte hasta Santiago, donde llega a finales de 1488. En la catedral se confesaron detrás del gran altar de la iglesia en la cercanía de un pequeño altar, y después subieron una escalera de madera donde estaba la imagen de Santiago con una corona que tomó en sus manos y se la colocó encima. Además, escuchó a un cura que decía: «quien no creyese que el cuerpo (de Santiago) está enterrado en el altar mayor, habrá he­cho su peregrinación en vano», lo cual constituyó una delicada cuestión para Tournay, dado que en Toulouse había venerado como verdaderas las reliquias del Apóstol. Ante lo cual cree «que el cuerpo está en Toulouse y la cabeza en Compostela».

Tras dos días en Santiago regresa por el mismo camino hasta Burgos y se encamina a Francia a la que accede por el «monte de San Adrián» mientras que sus compañeros de La Auvernia eligen el camino por Roncesvalles. Tournay, tras pasar por Burdeos, Blaye, Poitiers, Port-de-Piles, Amboise, Blois, Orleáns y París, llega a su casa de Valenciennes el sábado 7 de marzo de 1489, con tal re­gocijo que «¡solo Dios sabe la gran alegría que tenía! […] y así regresé a mi casa, en la cual, gracias a Dios, encontré a mi mujer y a mi suegra con buena salud».

El relato del viajero es ágil y, a veces, con ciertos aires novelescos, narra muchos detalles como el que describe, muy cerca de la ciudad de Santiago, en el que, sorprendido por la noche en un bosque, se ve obligado a pedir hos­pitalidad a un leñador al que pide un lecho de plumas para acostarse: «Je luy demanday au mieulx que je peuz sy nous aurions ung lict de plumes pour nous coucher et il dict que ouyl car nous estions tout mouillez», a lo que el leñador le contesta que sí y tras una cena frugal «el leñador toma una horquilla y coge la paja más cercana a dos bueyes […] preparó nuestra cama como si hiciese un lecho para caballos»; una vez acostados, los bueyes estuvieron toda la noche olfateando a los dos peregrinos, que en vano intentaban dormir. Asimismo, el relato está salpicado de observaciones sobre la acogida y la naturaleza de los albergues. Le sorprende la costumbre de poner el vino en pellejos de cabra cosi­dos «y por la pierna trasera se saca el vino de dentro». Comenta también, entre otras muchas cuestiones «por todo el mencionado país, cuando llegáis a una vivienda y deseáis tener pan, vino, carne o algo, la tenéis que buscar vos mismo, pues no tendréis nada en la morada, salvo la cama para acostaros, y aún seréis afortunados si tenéis una cama, ya que la mayoría no la tiene».

Sin embargo, los episodios de atención y ayuda de las gentes españolas parecen compensar, a veces, estos inconvenientes. Así, cuenta que un cura les cedió las ofrendas del día con las que hicieron una gran comida para aliviar la muchísima hambre que tenían «hicimos una buena comida y pusimos todas nuestras ofrendas en la mesa; bebimos buen vino y comimos muy buenas sal­chichas» y que en Burgos les dieron unos zapatos «gruesos, duros y fuertes», dado que tenían los pies doloridos. A pesar de las calamidades que Tournay relata del Camino, se muestra tranquilo y decidido a la hora de afrontar las dificultades. Así, habla de tiempos adversos en noches oscuras y parajes difíci­les como el de Cebreiro, donde pasan abriéndose camino entre la nieve: «Nos hundíamos en la nieve hasta media pierna. Era siempre por lo menos hasta la rodilla y a menudo hasta los riñones, y entonces nos dábamos el bordón uno al otro lo mejor que podíamos para ayudarnos».

En cuanto a su paso por Navarra, después de pasar por Saint Palais, Osta- bat y San Juan de Pie de Port, donde se queja repetidamente de los impuestos que debe pagar, llega a la montaña de Roncesvalles de la que menciona que las cuatro primeras leguas son buenas para subir mientras que la quinta es muy dura pero maravillosa y con abundante nieve. Pasó por la planicie donde se libró la batalla y llegó a la iglesia de Roncesvalles «que es hermosa y está completamente abovedada de piedra, y la mesa del altar es de plata. Me mos­traron el cuerno de Roland y la corneta de Olivier, que son de marfil. Fuera hay dos tumbas rodeadas de enrejados de hierro, en las que están enterrados varios caballeros», acudieron a las vísperas donde escucharon el canto de los presbíteros acompañado de órganos que no veían. Menciona que «en la iglesia hay nueve lámparas, y una frente a una imagen de la virgen María, que está a mano izquierda. Pude ver el hospital, que es un lugar para los viajeros que quieren tener un buen descanso. Y cuando hace grandes nieves, pueden ser alojados por espacio de tres días. Después de haber ido allí, me fui a dormir a la pequeña Rainceval, donde estábamos muy bien alojados, y estaba a media hora del hospital».

Al día siguiente marcharon a Pamplona que mencionan como una ciudad bastante grande, la más importante del reino de Navarra, que era bastante bue­na y bien abastecida. Tras dormir a dos leguas de la ciudad en una pequeña villa, se dirigieron a Estella que estaba destrozada e incendiada por las guerras y después a Los Arcos, por un camino llano de piedras, pero también con mon­tañas y valles, y de allí a Logroño, en el país de Castilla. Este «diario» de Jehan de Tournay, manuscrito, forma parte de un conjunto de relatos de peregrinación copiados en 1549 con el título, Récits de Pélerinage, por Louis de la Fontaine, apodado Wicart. Consta de tres relaciones de viajes a ultramar: la de Eustache de la Fosse, la de George Lengherand, magistrado de Mons, y la de Jean de Tournay. De estos, Tournay es el único que visitó Compos- tela; el relato completo de su peregrinación ocupa los 315 primeros folios, de los que su recorrido hacia Compostela y regreso a través de Francia comprende los treinta últimos (fols. 269 v.°-315r.).

Obras

 Récits de Pélerinage, Valenciennes, 1549, copiado por Louis de la Fontaine, llama­do Wicart. Valenciennes, Bibliotheque Municipale, Ms. 493, fols. 1-315.

Le voyage de Jean de Tournai de Valenciennes a Rome, Jérusalem et Compostelle. RMBLF. 15 de abril de 2012. Transcripción de Blanchet-Broekaert, F.: httpModeLirevues. inist.fr/saintjacquesinfo/(consultado el 30 de agosto de 2018). Trad. al francés mo­derno, introd. y anotaciones de D. PÉricard-MÉa.


Bibliografía

Iglesias Villaverde, X., «Jean de Tournay», Xacopedia, http://xacopedia.com/Jean_de_Tournay (consultado el 3 de septiembre de 2018).

Jacomet, H., «La peregrinación de Jean de Tournay, burgués de Valenciennes, entre 1488 y 1489», Moralejo, S., y López Alsina, F. (eds.), Santiago, Camino de Europa.Culto y Cultura en la Peregrinación a Compostela, Santiago de Compostela: Xunta de Galicia, 1993, pp. 450-451.

Cita bibliográfica

Jusué Simonena, C., “Tournay, Jehan de», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 351-353..

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