Trayectoria
Crónica conservada en tres versiones, latina, catalana y aragonesa, comenzó a escribirse en la primera de estas lenguas con anterioridad en 1342 bajo la dirección del rey Pedro IV, a partir de una crónica previa del monasterio de San Juan de la Peña. Entre sus autores conocemos la identidad de Tomás de Canellas, uno de los secretarios de Pedro IV, que redactó la parte de la historia aragonesa posterior a la unión de Cataluña y Aragón. Sobre el texto original latino se redactaron las versiones catalana y aragonesa.
La Crónica pinatense tenía como finalidad principal la glorificación de la dinastía reinante, y constituye una fuente especialmente prolija en el detalle de los acontecimientos históricos y de los datos genealógicos. Aunque parte de la llegada a la península ibérica de Túbal y recorre la historia de los reyes godos hasta la pérdida del reino por la conquista musulmana, el grueso de la obra se centra en la historia del reino de Aragón, desde sus orígenes más antiguos del condado y de los primeros reyes pamploneses, culmina su narración con la muerte de Alfonso IV —el padre de Pedro IV— en 1336. También dedica una atención al estudio de la fundación del propio monasterio de San Juan de la Peña, que entronca con los orígenes del condado aragonés y del reino pamplonés, sin desatender la historia de los primeros pobladores de España en la figura de Túbal y la primera generación de íberos que poblaron la ribera del Ebro.
Las fuentes de inspiración principales son la antigua crónica del monasterio pinatense, hoy perdida, la Crónica navarro-aragonesa de 1305, la Gesta comitum Barchinonensium y las obras de Rodrigo Ximénez de Rada y de Lucas de Tuy, y la Estoria de España de Alfonso X el Sabio.
Desde que en el siglo xvi el cronista aragonés Jerónimo Zurita, y posteriormente Jerónimo de Blancas, insinuaran tal posibilidad, durante siglos se ha discutido acerca de la atribución a Pedro Marsilio de la autoría de la conocida como Crónica Pinatense o Crónica de San Juan de La Peña, escrita en dicho monasterio hacia mediados del siglo xiv. Por los antecedentes y la fama de su antigüedad, este convento era considerado como el depósito más rico de fuentes documentales para la historia de Aragón, por lo que la obra fue acogida favorablemente desde el principio, comenzando a divulgarse rápidamente por medio de copias y traducciones. De la importancia que alcanzó y del interés que despertó dicha obra nos da idea el hecho de que el propio conde-duque de Olivares se hiciera con el manuscrito en 1626. La Crónica Pinatense ejerció gran influencia sobre autores del siglo xv, destacando entre ellos fray Gauberto Fabricio de Vagad, Pedro Tomic y el príncipe de Viana. En la centuria siguiente, Jerónimo Zurita aludió a esta Crónica en diversas ocasiones en sus Anales, si bien lo hizo con prudencia y sin otorgarle mucho crédito. Más tarde, Jerónimo de Blancas, su sucesor como cronista de Aragón, más crédulo que Zurita y aceptando las leyendas e invenciones que en su época circulaban acerca de los orígenes del Reino de Aragón, consideró la Crónica Pinatense como una autoridad, citando e incluso copiando en sus obras diversos párrafos de ella. Posteriormente, también invocaría su autoridad Juan Briz, en su Historia de San Juan de la Peña y del Reino de Aragón, publicada en 1620. Este autor adornó todavía más con fábulas y leyendas el relato de la obra atribuida a Pedro Marsilio.
Fue, sin duda, en el siglo xvii cuando la controversia acerca de la autoridad de la Crónica Pinatense como fuente histórica, con los historiadores Arnal- do Ohienart y, sobre todo, el P. José de Moret, cronista del reino de Navarra, quienes cuestionaron la obra. La polémica creció aún más con la participación del benedictino fray Domingo La Ripa, defensor de la precedencia del origen del reino de Aragón sobre el de Navarra. Ambos intercambiaron en sus obras gran cantidad de reproches y recriminaciones, burlas y sarcasmos. La Ripa, no obstante, puso de manifiesto que la obra contiene graves errores en cuanto a cronología. Generalmente se acepta que, en cuanto a las noticias que ofrece sobre los tiempos más antiguos, la obra posee escasa o nula credibilidad, presentando mayor grado de fiabilidad en lo referente a los hechos más próximos a la época en que fue elaborada.
La Crónica Pinatense presenta serias imprecisiones y errores manifiestos en cuanto a la cronología y onomástica de los primeros reyes de Pamplona y Navarra. Al abordar la fundación del monasterio pinatense se recogen numerosos datos genealógicos sobre los primeros reyes pamploneses, al menos hasta la separación de los dos reinos con Ramiro I, el primer rey aragonés. Entre los Capítulos VI y XVII la obra da noticia de los siguientes monarcas y reinados, por este orden: García Ximénez (del que dice reinaba en Navarra hacia el año 757), Fortunyo García (reinante en el año 903), Sancho García, Exemen García, Ennego Ariesta (íñigo Arista) —del que se dice falleció el año 839—, García íñiguez (fallecido en 961), Sancho Abarca (muerto en 905), García Abarca «El Tembloroso» (que muere en 830), Sancho (fallecido en 1033) y Sancho Ramírez (muerto en 1094). También resultan de interés datos de las biografías de los reyes navarro-aragoneses, muy especialmente las de los reyes Pedro I y Alfonso I el Batallador. Existen, además, alusiones puntuales a diversos hechos históricos vascos, como la cita de los marineros vascos que en 1323 partieron del puerto de Barcelona con las galeras del rey Alfonso IV de Aragón hacia Portfangós.
Obras
Versión latina: Ubieto Arteta, A. (ed.), Crónica de San Juan de la Peña: versión latina e índices, Valencia: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1961.
Versión catalana: Soberanas Lleó, A. J. (ed.), Crónica general de Pere el Cerimoniós, dita comunament Crónica de Sant Joan de la Penya, Barcelona: Alpha, 1961.
Versión aragonesa: Orcástegui Gros, C. (ed.), Crónica de San Juan de la Peña: versión aragonesa, Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 1986.
Bibliografía
Ubieto Arteta, A., «Historia de Aragón», Literatura medieval I, Zaragoza: Anúbar, 1981, pp. 25, 53-55.
Utrilla Utrilla, J. F., «Historia y ficción en las crónicas medievales aragonesas: cronistas y propaganda política», Aragón en la Edad Media, 18 (2005), pp. 103-108.
Cita bibliográfica
Noain Irisarri, J.J, “Crónica de San Juan de la Peña», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 332-333.





