Cargos y oficios
Padre y doctor de la Iglesia, santo y autor de numerosísimas obras.
Trayectoria
Eusebio Sofronio Jerónimo nació hacia el año 340 en el seno de una familia pudiente de Estridón (Dalmacia). Educado en Roma, en el 366 se convirtió al cristianismo y comenzó su carrera como funcionario en la pars occidental del Imperio. Atraído por las ideas ascetas, en el 372 rompió con su familia y se trasladó a Oriente, donde continuó su formación religiosa y aprendió griego. Tras ejercer durante un breve periodo de tiempo como secretario personal del papa Dámaso, a partir del 383 y hasta su muerte vivió en un monasterio de Belén, consagrado a la erudición y al ascetismo. Es en esta última fase de su vida donde Jerónimo redactó la mayor parte de sus obras, incluida su amplia correspondencia. Murió en el año 419 o 420.
En sus De viris illustribus (trabajo literario donde recoge escuetamente las biografías de 135 autores cristianos) dedica un espacio a un tal Valeriano, que fue obispo de Calagurris (Calahorra, La Rioja), y al poeta Prudencio, oriundo de la misma ciudad (De vir. Illustr. 136-137). Pero es en su colección epistolar donde encontramos un mayor número de referencias al entorno circumpirenaico occidental. En una de sus cartas (Epist. 123), aplicando un tono apocalíptico, se lamenta de los desastres causados por las migraciones bárbaras de comienzos del siglo v en Occidente y enumera varios pueblos bárbaros que saquearon y arrasaron las provincias galas, incluida la Novempopulania. No obstante, es en su Adversus Vigilantium y en aquellas epístolas donde se alude a un tal Vigi- lantius, presbítero de la Calagorris gala (actual Saint-Martory, Haute-Garonne) perteneciente a la civitas de Convenae (Saint-Bertrand-de-Comminges, Haute- Garonne), donde ofrece información novedosa sobre el territorio. Poco antes del año 396 Vigilancio visitó a Jerónimo en Belén con el pretexto de llevarle en persona una carta del mismo Paulino de Nola (Hier. Epist. 58.11; 61.3). Tras pasar un tiempo en Palestina, ambos religiosos se enemistaron debido a que el asceta acusaba al presbítero de mostrarse reacio a adorar las reliquias de los mártires (Hier. Epist. 61. 1-6; 109). A partir de entonces, y en una fecha que va hasta el 404, Jerónimo cargó en sus escritos contra el calagurritano, descalificándolo y desautorizándolo constantemente. Así, en una ocasión menciona que Convenae, la patria de Vigilantius, fue en sus orígenes poblada por latrones bajados desde las cumbres pirenaicas y reunidos en la citada plaza por Pompeyo Magno tras haber sometido Hispania (se refiere al conflicto sertoriano). Jerónimo dice que dichos latrones eran gentes que provenían de los Vectones (interpretado por algunos investigadores como Vascones), Arevaci y Celtiberi y que cometían tropelías —latrocinetur— contra la Iglesia (Hier. Adv. Vigilantium, 4).
La explicación jeronimiana sobre la fundación de Convenae por Pompeyo el
Grande poblándola con antiguos seguidores de Sertorio ha de interpretarse con sumo cuidado, ya que no existen fuentes con las que avalar esta información referida a unos hechos que ocurrieron cinco siglos antes de su redacción. Asimismo, no debemos olvidar que el objetivo de Jerónimo en este pasaje no es otro que desprestigiar a Vigilancio ridiculizando su civitas natal. Isidoro de Sevilla, que conoce la obra de Jerónimo, aporta la misma información en torno a la fundación de la civitas convenense, aunque intercambia los etnónimos celtíberos por el de los vascones en un intento por adaptarse al público al que se dirige (Etym. 9.108).
Las obras de Jerónimo tuvieron una amplia audiencia entre sus contemporáneos y, durante los siguientes siglos, junto con San Agustín, fue el autor más representado de las bibliotecas medievales.
Obras
Larrañaga, K., Euskal Herria Antzinatean. Materiale eta Agiriak, Donostia: Krise- lu, 1988.
Ruiz Bueno, D., Cartas de San Jerónimo. Edición Bilingüe, dos tomos, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1962.
Bibliografía
Amela, L., «Las ciudades fundadas por Pompeyo Magno en Occidente:Pompaelo, Lugdunum Convenarum y Gerunda», Polis, 12 (2000), pp. 7-42. Castellanos, S., «Vigilancio y el culto a los santos y sus reliquias en el occidente tar-doantiguo», Studia historica. Historia antigua, 13-14 (1995-1996), pp. 405-420. DuprÉ, N., «Les Calagurris de Gaule et d’Hispanie. A propos de Saint-Martory (HauteGaronne) et Calahorra (La Rioja)», Kalakorikos, 3 (1998), pp. 19-28.
Moreno, E., «Los vascones de la Literatura Latina tardía (siglos iv-vii)», Andreu Pintado, J. (coord.), Los vascones de las fuentes antiguas: en torno a una etnia de la antigüedad peninsular, Barcelona: Universitat de Barcelona, 2009, pp. 261-290.
Pina, F., «Deportaciones como castigo e instrumento de colonización durante la República romana. El caso de Hispania», Marco, F.; Pina, F., y Remesal, J. (eds.), Vivir en tierra extraña: emigración e integración cultural en el mundo antiguo, Barcelona: Universitat de Barcelona, 2004, pp. 211-246.
Cita bibliográfica
Lanz, J. «San Jerónimo», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 74-75





