Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Arqueólogo y museólogo soriano. Director del Museo Numantino y del Museo Arqueológico Nacional.
Ibilbidea
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Hijo de Blas Taracena Ispizua (interventor del Ayuntamiento de Soria y subdirector de la Caja de Ahorros provincial) y de Enriqueta Aguirre Hercilla (hija de Lorenzo Aguirre, abogado, historiador y experto en Numismática que acompañó a Eduardo Saavedra en las primeras excavaciones oficiales que se hicieron en Numancia entre 1861 y 1867).
Inició sus primeros estudios en la prestigiosa escuela soriana de Ricardo España y posteriormente cursó el bachillerato en el Instituto General y Técnico de esa misma ciudad, en donde durante dos años tuvo como profesor de francés a don Antonio Machado, quien lo calificó con Matrícula de Honor. Con tan solo quince años inició sus estudios superiores en la Universidad Central de Madrid. Alentado por la tradición familiar cursó las licenciaturas de Filosofía y Letras (1914, de la que fue Premio Extraordinario en la Sección Historia) y Derecho (1924). En 1923 se doctoró en esa misma universidad con la tesis titulada «La cerámica ibérica de Numancia», con la que también obtuvo la máxima calificación y el Premio Extraordinario en Ciencias Históricas. En 1915, al acabar la primera carrera, con tan solo diecinueve años y ocho meses de edad, ganó por oposición plaza en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y se le adjudicó directamente la plaza de director del Museo Numantino en su ciudad natal, que tres años después fue inaugurado por Alfonso XIII, estando al frente del mismo hasta el año 1936. En Soria compaginó la dirección del Numantino con otras responsabilidades en el Archivo Municipal, la Biblioteca Provincial, la Escuela de Artes y Oficios y el Archivo de Hacienda. También fue vocal de la Junta municipal de la Cruz Roja, presidió la Comisión de Monumentos provincial y, entre otros cargos, fue secretario de la Junta Provincial de Turismo y magistrado del Tribunal de lo Contencioso-Administrativo. En 1936, durante la Guerra Civil, fue sancionado con suspensión de empleo y sueldo, siendo relevado en la dirección del Numantino por «actuaciones izquierdistas», dada su amistad con Fernando de los Ríos. Un año después fue nombrado director del Museo Arqueológico Provincial de Córdoba. Entre 1938 y 1939 trabajó en la Inspección General de Museos Arqueológicos y en el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional. En 1939 fue nombrado director del Museo Arqueológico Nacional, cargo que ocupó hasta su muerte, sobrevenida en enero de 1951.
En la universidad fue alumno del destacado arqueólogo e historiador Manuel Gómez Moreno; también de quien es considerado su maestro, José Ramón Mélida, a quien ya conocía por sus trabajos en Numancia e hizo que el joven Taracena se decantase finalmente por la Historia en detrimento de las Leyes. Blas Taracena es uno de los principales referentes de toda la arqueología española de la primera mitad del siglo XX. Centró sus estudios en la mítica ciudad arévaca de Numancia y otras destacadas ciudades celtibéricas como Tiermes (Soria) y Contrebia Leukade (La Rioja), estudió la cultura de los castros sorianos, descubrió y excavó en área en 1928 —por primera vez en su totalidad— la villa romana de La Dehesa (Cuevas de Soria), entre otros muchos trabajos. Blas Taracena también hizo investigaciones arqueológicas en Vasconia, concretamente en Navarra, una de las regiones donde más trabajó y, en menor medida, en Bizkaia.
Desde el año 1942 la labor arqueológica de Taracena en Navarra fue primordial, pues hasta entonces tan solo se había trabajado en la cultura megalítica con cierta sistematicidad y de forma más tímida en otras áreas de conocimiento, a la vez que se había logrado reunir una heterogénea colección de materiales arqueológicos en el museo creado por la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra. Dos años antes, en 1940, una vez acabada la contienda civil la Diputación de Navarra ya había creado la Institución Príncipe de Viana, órgano de la administración al que se le encomendó la custodia, conservación y restauración de los monumentos histórico-artísticos de la provincia. Ante la falta de personal especializado en temas de arqueología, la Diputación en un primer momento se los encomendó a Cayetano de Mergelina (Seminario de Arte y Arqueología de la Universidad de Valladolid) y Saturnino Rivera Manescau (Museo Arqueológico de Valladolid), pero desde mayo de 1942 va a ser Blas Taracena, que por entonces dirigía el Museo Arqueológico Nacional, quien comande las riendas del Servicio de Excavaciones Arqueológicas en Navarra, contando para ello con la estrecha colaboración de los investigadores Luis Vázquez de Parga y Octavio César Gil Farrés. Las campañas de prospecciones y excavaciones arqueológicas que dirigió hasta su fallecimiento en 1951 fue inmensa y sus resultados fueron puntualmente publicados en la revista homónima de la Institución Príncipe de Viana. A destacar las excavaciones arqueológicas que desarrolló en yacimientos como las villas romanas de Liédena (descubierta en 1921 y excavada por él en su totalidad) y Soto del Ramalete (Tudela), Los Casquilletes de San Juan (Gallipienzo), ciudades romanas de Santa Criz (Eslava) y Andión (Mendigorria), la villa romana de Las Musas de Arróniz (Arellano), el poblado con vestigios de «población ibero-romana» del Cabezo de Castejón (Arguedas), poblado de la Edad del Hierro del Alto de la Cruz «Cortes de Navarra» y su necrópolis de La Atalaya (Cortes), poblados protohistóricos de Etxauri (Leguín, Leguín Chiqui, Santo Tomás y San Quiriaco), el castro de El Castellar (Javier), el poblado celtibérico de la Peña del Saco (Fitero), los dólmenes de Sorginetxoa, Aznabasterra y Munauntz (Erratzu, Baztan) y los «círculos de piedra» —crómlech— de Arano y Goizueta. Blas Taracena también hizo arqueología en Bizkaia desde 1942 hasta su muerte, destacando sus pesquisas en el castro de Arrola (Nabarniz) y en la cueva de Peña Forua (Gernika-Lumo), trabajos realizados en estrecha colaboración con Augusto Fernández de Avilés, investigador que lamentablemente también como él falleció demasiado pronto.
La muerte de Blas Taracena en 1951 tras dolorosa enfermedad dejó emprendidas en Navarra extraordinarias excavaciones e investigaciones en plena actividad y huérfano a su Servicio de Excavaciones. Dejó una fecunda huella en la Institución Príncipe de Viana que, afortunadamente, tuvo su continuidad gracias a sus colaboradores Vázquez de Parga y Gil Farrés, a los que enseguida se sumaron arqueólogos emergentes de primer nivel como el profesor Juan Maluquer de Motes (Universidades de Salamanca y Barcelona) y María Ángeles Mezquíriz (Museo de Navarra), quienes retomaron con ahínco la gestión del Servicio de Investigaciones Arqueológicas por él modelado.
Obrak
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La cerámica ibérica de Numancia, Madrid: Imp. Samarán y Cía., 1924.
«La villa romana de Cuevas de Soria», Boletín de la Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas, 51 (1930), pp. 109-113.
Carta Arqueológica de España. Soria, Madrid: CSIC, 1941.
Con VÁZQUEZ DE PARGA, L., «Prospecciones en El Castellar de Javier y Los Casquilletes de San Juan, de Gallipienzo», PV, 22 (1943), pp. 9-25.
Con VÁZQUEZ DE PARGA, L., «Excavaciones en Navarra I. Exploración del Castejón de Arguedas», PV, 11 (1943), pp. 129-159.
Con FERNÁNDEZ DE AVILÉS, A., Memoria sobre las Excavaciones en el castro de Navárniz (Vizcaya), Madrid: Junta de Cultura de la Excma. Diputación de Vizcaya, 1945.
Con VÁZQUEZ DE PARGA, L., «Una prospección en los poblados de Echauri», PV, 19 (1945), pp. 185-206.
Con VÁZQUEZ DE PARGA, L., «Exploración del poblado celtibérico de Fitero», PV, 23 (1946), pp. 225-242.
Con VÁZQUEZ DE PARGA, L., «La romanización», PV, 24 (1946), pp. 413-469.
«Una torre medieval en las Bardenas Reales», PV, 26 (1947), pp. 13-19.
«La villa romana de Liédena (I)», PV, 37 (1949), pp. 353-382.
«La villa romana de Liédena (II)», PV, 38-39 (1950), pp. 9-40 (Actas del Primer Congreso Internacional de Estudios Pirenaicos).
Con VÁZQUEZ DE PARGA, L., «La villa romana del Ramalete (término de Tudela)», PV, 24 (1949), pp. 9-46.
Con GIL FARRÉS, O., «Excavaciones en Navarra. Cortes de Navarra I. Los poblados de la Edad del Hierro, superpuestos en el Alto de la Cruz», PV, 24-25 (1951), pp. 211-234.
«Notas de Protohistoria navarro-vascongada», Estudios dedicados a Menéndez Pidal, Madrid: CSIC, 1950-1951, tomo II, pp. 643-663.
«Las invasiones germánicas en España durante la segunda mitad del siglo II de J. C.», Actas del Primer Congreso Internacional de Estudios Pirenaicos, San Sebastián, 1950, Zaragoza: Instituto de Estudios Pirenaicos, CSIC, 1952, pp. 37-45.
Con VÁZQUEZ DE PARGA, L., y MEZQUÍRIZ, M. A., «Excavaciones de la villa de Liédena», Excavaciones en Navarra, II (1947-1951), Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1956, pp. 45-106.
Bibliografia
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ALMAGRO BASCH, M., «Blas Taracena Aguirre», Ampurias, XIII, Barcelona 1951, p. 271.
BELTRÁN MARTÍNEZ, A., «Don Blas Taracena Aguirre», Caesaraugusta, I (1951), pp. 7-47.
GÓMEZ–BARRERA, J. A., Blas Taracena Aguirre (1895-1951), Soria: Ayuntamiento de Soria, 2016.
LAMBOGLIA, N., «Blas Taracena Aguirre», Rivista di Studi Liguri, 2 (Aprile-Gigno 1951), pp. 83-84.
PERICOT, L., «Necrológicas. D. Blas Taracena Aguirre», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1951, pp. 482-483.
TUDELA, J., «Dos vidas ejemplares: D. Santiago Gómez Santacruz (1869-1949) y D. Blas Taracena Aguirre (1895-1951)», Celtiberia, I (1951), pp. 131-155.





