Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Sacerdote y sindicalista.
Ibilbidea
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Nació en Soraluze-Placencia el 23 de enero de 1883. Se ordenó sacerdote en el seminario de Vitoria-Gasteiz y ofició su primera misa en su tierra natal en el año 1909. Tras una breve estancia en Elgoibar, emprendió su camino sacerdotal en Eibar. Larrañaga aprovechó las reformas y novedades que hubo en el seminario de Vitoria para conseguir una formación adecuada: las encíclicas papales. En particular, las enseñanzas del Rerum novarum de León XIII, que giraban en torno al mundo laboral. Eibar le resultará interesante en este sentido, ya que la localidad vivía volcada a la industria. Allí comenzaría a trabajar de capellán en la casa-hospital y de párroco en la iglesia de San Andrés.
El ambiente de los pueblos donde nació y vivió tendría que ver, naturalmente, con la elección de don Poli. Guiado por el catolicismo, observaba al mundo obrero, a la actitud de los patronos, a las relaciones; tenía un gran campo de trabajo. Además, no excluía don Poli —así lo llamaban los eibarreses— el resto de la vida social, como veremos a continuación.
Dicen los testigos de entonces que este joven sacerdote traía el don de ser un orador excelente (El Pueblo Vasco, Crónica de Eibar, 31 de mayo de 1910). Su estreno público, digamos político, data de 1912. Pronto asumirá responsabilidades: se sitúa al frente de la congregación de luises de Eibar, y a su vez va ampliando sus contactos. Por ejemplo, en su trabajo como gerente de la ASP (Asociación Social Popular) católica, organización originaria de Alemania (Volksverein für das katholische Deutschland), fue fundada en 1890 por el empresario Franz Brandts de Mönchengladbach y el sacerdote Franz Hitze. Durante la Primera Guerra Mundial contaba con 805.000 participantes. Encabezaban la obra social cristiana (Christliche Sozialarbeit). En España, el sacerdote catalán Gabriel Palau (1863-1939) lo conoció en Alemania y después fundó la ASP en Barcelona en 1907.
Enseguida empezará Larrañaga a hablar en público, sobre todo en los mítines católicos. También intervendrá en mítines de debate, sobre todo en la sala Cruceta de Eibar, donde los de un lado, los socialistas, debaten con los del otro, los católicos, es decir, no solo sobre temas religiosos y sociales, o de litigios entre patronos y obreros, sino también sobre otras cuestiones que no son ajenas al ser humano. Para aquella época son conocidos los debates que tendrán don Poli y Toribio Etxebarria, por parte de católicos y socialistas, respectivamente, y que se celebran con total respeto.
En los años veinte del siglo conoceremos otras iniciativas de Larrañaga. Por supuesto, no será más que el inicio de una serie de iniciativas. A don Poli también le gusta mucho la música. Fuera de la habitual responsabilidad eclesiástica musical, en 1921 su zarzuela en dos actos Mendiko Eguna será premiada en el certamen organizado por la revista Euskal-Esnalea. En este campo musical compuso, entre otras, la obra popular Uste diñat! (1914) de Antonio Amondarain. A otro nivel intervendrá en la creación de los himnos dedicados a la Virgen de Ezozi de Placencia-Soraluze y a la de Arrate de Eibar.
En 1923, en Eibar, impulsará y dirigirá un grupo de teatro vasco. El grupo de niñas estrenará, entre otras, la obra Amets larria. Los coros, las coreografías de las obras, las iniciativas de don Poli son abundantes y de calidad.
Don Poli no es de quedarse parado y se implicará en los problemas del municipio, participando en los retos de Eibar como pueblo. Publicará un libro (El pleito armero) situado en el ámbito laboral sobre el conflicto de quienes trabajaban en las armerías de la época, contribuyendo así a la búsqueda de J. M. Eguren, autor de la columna vertebral de la obra («Rindo aquí mi sincero y merecido homenaje de gratitud al celoso colaborador el presbítero Don Policarpo de Larrañaga». El pleito…, Eibar, 15 de junio de 1923). Quizá en aquella época, en aquella defensa que don Poli hacía de su clase obrera católica, empezó a añadir a su actuación el matiz del abertzalismo. Los armeros eran en aquella época el principal tipo de trabajadores en el Bajo Deba, pero casi siempre trabajaban en una situación frágil, quejándose, por un lado, del escaso control y protección que solía tener la industria armera por parte del Estado a nivel de venta y, por otro, de que tenían que estar sometidos a los vaivenes del mercado.
Lo que comentamos es de cara al exterior, es decir, la venta. En cuanto al interior, la contraposición patrono-operario muchas veces no era lo habitual, ya que se vivía una situación especial: el operario prefería trabajar a destajo porque pensaba que le proporcionaba un mayor rendimiento; pero, al mismo tiempo, los obreros podían ser patronos y los vendedores de armas, eran expertos en usura. La cosa es que los trabajadores necesitaban asociaciones honradas a su favor. A eso se dedicaría don Poli desde su ideología, claro. Desde el sindicalismo local, trabajó por una organización eficaz de trabajadores católicos hasta llegar al ámbito de Euskal Herria. Además de escribir a favor del sindicato ELA-SOV, garantizó también su organización y se dedicó a impulsarla en los diferentes departamentos. En 1923 impulsará, junto al sacerdote M. Iriondo y el jeltzale F. Basterrechea, la Asamblea de Pesca Marítima Vasca (publicada en 1925) organizada por Eusko Ikaskuntza. El estallido de la dictadura del general Primo de Rivera, que se producirá el mismo año, no permitía organizar ningún movimiento que pudiera suponer su desestabilización. Aplazará el congreso dos años, a 1925. Don Poli también participará, en representación de los vascos, en el Congreso de Pesca e Industria Marítima que se celebrará en Boulogne-sur-Mer, Francia.
Retrocedamos en la cronología, a principios del siglo XX, cuando todavía los obreros se agrupaban en asociaciones de oficiales (gremios) en la comarca que iba a trabajar don Poli. En Eibar, donde la industria armera dominaba por completo, conocemos tres grupos: el de los fabricantes de pistolas, el de los grabadores, y el denominado varios o de diversos oficios. No obstante, los vientos de la historia empezaban a primar la unidad de clase de los obreros. Así las cosas, a nuestro protagonista le pillará de lleno el trabajo en favor del sindicato ELA-SOV. El instinto le decía hace tiempo que el obrero debe salir de la sombra de sus patrones. Don Poli tenía claro que había que poner en marcha un nuevo sindicalismo. Católico, pero nuevo. Las siguientes palabras son de 1914. He aquí un pasaje del artículo titulado El sindicalismo (El sindicalista eibarrés, 14 de marzo de 1914):
«El trabajador, también creyente, siente la necesidad de defenderse, el instinto natural le dice que debe unirse a los de su clase para hacer frente a los abusos que sufre y poder alcanzar un bienestar común y que, como hijo de Dios y como ser social, reivindica sus derechos justos.
Sin embargo, este obrero católico concluye que esa defensa, que es el bienestar, no la encuentra en las instituciones a las que puede acudir.
No la encontrará en los patronatos y centros de obreros católicos, pues estas asociaciones son de los patronos desde su fundación o en su organización y en su funcionamiento diario y, por tanto, son siervos de esta clase en mayor o menor medida. Son instituciones benéficas (¿?), pero no hacen justicia, ya que el obrero recibe limosnas, al parecer generosas, pero nunca puede pedir que se respete un derecho que le pertenece y que le es vulnerado, ni que le indemnicen por la ofensa irrespetuosa de su patrón, y casi nunca obtiene mejora alguna para su profesión».
Porque, como bien comprobó él en Eibar, el sindicalista que criticaba al socialismo y hacía poco más que encumbrar a Cristo no haría grandes progresos.
Por su dinámica de trabajo, en 1929 fue nombrado por el obispo don Mateo Múgica, director de la Iniciativa Social Diocesana, con sede en Bilbao. El objetivo de la organización era «crear y apoyar a los sindicatos obreros impulsando sus iniciativas y medios de desarrollo, siempre dentro de la moral y doctrina de los católicos».
Ese mismo año ELA-SOV homenajeó a don Poli en su primer congreso, celebrado en Eibar. Don Poli era desde hacía mucho tiempo consejero de ELA («consiliario»).
Un emprendedor nato como don Poli no podía rechazar el mundo de la rotativa. El reto era claro si en aquel turbulento tercio del siglo XX se quería llegar al máximo número de personas. Además, don Poli había empezado desde abajo del todo. Fueron publicaciones eibarresas, quizá las más tempranas de nuestro biografiado, el semanario El Eco de Eibar, por un lado, y, al principio y después de El sindicalista social, la publicación quincenal El sindicalista eibarrés, por otro, donde publicaba sus tesis. Vamos a hablar de El Eco y de El sindicalista social. El Eco de Eibar (título que no era novedad, ya que con este nombre aparecieron en nuestro entorno periódicos como El Eco de San Sebastián o El Eco de Navarra, en el siglo XIX) no sabemos cuándo empezó a publicarse; nosotros tenemos ejemplares de 1912, desde el núm. 93 hasta el 116, concretamente del 6 de enero al 22 de junio. Siguiendo con El Sindicalista, sabemos que su primer ejemplar salió a la luz el 29 de mayo de 1913 con el adjetivo de «social». Tras un súbito periodo de sombra, el 17 de enero de 1914 retomó su actividad, esta vez cambiando lo de «social» por «eibarrés»; la última publicación fue el 10 de abril de 1915, al menos para nosotros, después de otros 34 números. No sabemos si alguna vez siguió, la investigación sigue su curso. En teoría, el periódico tenía que dedicarse al mundo sindical, pero, a decir verdad, en una gran medida, como El Eco, sus críticas tenían como objetivo el mundo republicano y el socialista: «Republicanos y socialistas, todos erribatekos».
Más tarde llegarían las revistas Argia y Yakintza y los diarios El Día, Euzkadi, entre otros, con los que mantuvo una fructífera colaboración.
En teoría debía existir un mayor clima de libertad durante la República. El 11 de septiembre de 1932 fundará en Ondarroa el sindicato de pescadores Euzko Tostarteko Bazkuna. Al año siguiente será el turno de los baserritarras y el 12 de febrero de 1933 creará el de los agricultores (Euzko Nekazarien Bazkuna) en San Sebastián. Con estos dos sindicatos, en el regazo de ELA-SOV, el sindicato abertzale tendrá un entramado compacto. Las voces de los religiosos del nacionalismo eran frecuentes: Aitzol, Alberto de Onaindia, etc. El grado de difusión que ellos consiguen es enorme.
Don Poli no se olvida de las mujeres. Será el gran impulsor de la organización Emakume Abertzale Batza. Hacer visibles a mujeres como Mercedes Careaga es, sin duda, mérito suyo.
La Guerra Civil de 1936 lo interrumpió o destruyó todo. Nuestro biografiado desaparecerá, como tantos otros. Sabía lo que le podía venir si se quedaba en Hegoalde, viendo el duro final que tuvieron Aitzol y muchos otros. Aparecerá en Bayona, Iparralde, donde vivirá hasta su muerte. Dentro del PNV, Gorgonio de Rentería y muchos otros héroes anónimos crearán Euzko erbesteratuen Laguntza, un centro de ayuda a los exiliados vascos.
Ante la imposibilidad de ejercer un proselitismo libre, don Poli se dedicará a comunicar al mundo las razones de Euskal Herria, viajando por América. Volviendo a Euskal Herria, bastante trabajo tendrá para poner en orden sus papeles. Será tiempo de defender la reputación del nacionalismo vasco y mantener, en la medida de lo posible, sus publicaciones, motivo para el que considera imprescindible el uso de un seudónimo. Así, en sus publicaciones de la década de 1940 utilizará los seudónimos de Xabier de Bursain y Pierre Duhalde. Idoia Estornés, en su referencia de la editorial Auñamendi, afirma que don Poli utiliza el sobrenombre de Andoni de Soraluze. Y eso también lo hemos escrito los demás. Pero si tomamos el tomo I de Contribución a la historia obrera de Euskalherria, de Larrañaga, vemos que su prólogo lo firma Andoni de Soraluze. Y con ese nombre firma desde Buenos Aires en 1976. Visto así, es imposible que Andoni de Soraluze y don Poli sean la misma persona, porque en 1976 nuestro biografiado llevaba veinte años muerto. Andoni de Soraluze, alias Andoni de Astigarraga Larrañaga (Soraluze-Placencia-Argentina, 1920-1991), era sobrino de don Poli. Fue también escritor, en castellano y en euskera, y él también atravesó el océano para ir a Argentina después de la guerra. A él le debemos la breve biografía de su tío (Contribución a la historia obrera, tomo I, prólogo, pp. 13-20), aunque, a decir verdad, habrá que esperar muchos años hasta que su obra vea la luz con total normalidad.
La historia no ha restado importancia a la figura de Policarpo Larrañaga. Todos reconocen lo que hemos corroborado aquí, su importancia a la hora de fijar las líneas de un sindicato nacionalista católico. Si aceptamos que la hemeroteca es un reflejo de algo más que de los libros que publicó, nos daremos cuenta de la importancia de su influencia. No buscó protagonismo, y tuvo como objetivo, entre otros, la defensa en la fábrica de los obreros católicos, sin eludir sus fundamentos religiosos. En el mundo del euskera también es muy importante su actividad a nivel comarcal: impulsó el vasquismo en la cultura, desde el teatro y la música. Movió a muchos jóvenes en una época en la que la influencia del castellano era cada vez mayor.
Obrak
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«La Iglesia ante la civilización», El Eco de Eibar, 10 de febrero de 1912.
«Triunfo del sindicalismo católico», El Sindicalista Eibarrés, 28 de febrero de 1914.
«Itzaldi errikoiak», Eusko-Ikaskuntza’ren Deia, 11 (1921), pp. 9-10.
Con EGUREN, J. M., Breve historial del pleito armero, Eibar [s. n.], 1923, 167 pp.
«Adaptación de las escuelas de pesca a nuestro país», en EUSKO IKASKUNTZA, Asamblea de Pesca Marítima Vasca. San Sebastián, 1925. Recopilación de trabajos, San Sebastián: Imprenta de la Diputación de Guipúzcoa, 1928, pp. 341-371.
«Institución que puede encargarse de todo lo relacionado con la pesca en el País Vasco», en EUSKO IKASKUNTZA, Asamblea de Pesca Marítima Vasca. San Sebastián, 1925. Recopilación de trabajos, San Sebastián: Imprenta de la Diputación de Guipúzcoa, 1928, pp. 465-468.
La moral vasca. Moralidad y costumbres vascas. Conferencia expuesta por Policarpo de Larrañaga, en la III Asamblea que la Asociación de Txistularis del País Vasco celebró el día 19 de julio de 1929 en Donostia, Bilbao: Escuelas Gráficas de la Santa Casa de Misericordia, 1930, 78 pp.
DUHALDE, P., Le nationalisme basque et la guerre civile en Espagne, Paris: O. Zeluk, 1937.
IRAMUNO, X., Persecuted defamed abandoned. The Basque clergy defending justice and brotherhood it serves the Church of Christ [s. l.]: [s. n.], 1946.
Contribución a la historia obrera de Euskalerria, Donostia-San Sebastián: Auñamendi, 1976-1977, 2 vols.
Emakume Abertzale Batza. La mujer en el nacionalismo vasco, Donostia-San Sebastián: Auñamendi, 1978, 3 vols.
Bibliografia
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ESTORNÉS ZUBIZARRETA, I., «Larrañaga Aranguren, Policarpo», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/en/larranaga-aranguren-policarpo/ar-86031/ (consultado el 10 de mayo de 2022).
NARBAIZA, A., Policarpo Larrañaga (1883-1956), Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritzaren Argitalpen Zerbitzu Nagusia, 2001.
Fuentes.
El Eco de Eibar, El Sindicalista Social (El Sindicalista Eibarrés), Argia, Yakintza, El Pueblo Vasco, Euzkadi, El Día.





