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NOTITIA VASCONIAE Gipuzkoako egileak eta obrak

USABIAGA IRAZUSTABARRENA, Juan José (seudónimo Juan de Iturralde) (Beasain, Gipuzkoa, 20 de mayo de 1897 – Sara, Labort, 1 de noviembre de 1981)

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Karguak eta lanbideak

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Sacerdote e historiador. 

Ibilbidea

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Juan José Usabiaga, más conocido como Juan de Iturralde, seudónimo en recuerdo del solar favorito de la casa natal, cursó los primeros estudios en el colegio San Martín de su villa natal. Sacerdote de la Orden sacramentina, se doctoró en Filosofía y Teología en la Universidad del Angélico de Roma, con una tesis que, por su originalidad, obtuvo la máxima calificación. Antes de la Guerra Civil (1936-1939), se dedicó a la enseñanza en Francia, Buenos Aires y Tolosa.

La entrada de los requetés navarros sorprendió a Iturralde en Beasain, adonde había acudido para visitar a su madre enferma. Fue detenido el 16 de mayo de 1937 por el ejército franquista y encerrado en la cárcel de Ondarreta, de San Sebastián, donde permaneció quince días. Le acompañaron otros seis sacerdotes. Aquí vieron las atrocidades cometidas en nombre de la religión y de la Iglesia. Y lo que era peor: el silencio que rodeaba tanto crimen. De ahí nació su compromiso: de salir con vida se encargaría de divulgar «la verdad» a los cuatro vientos.

Salió con vida. Después de firmar un documento que atestiguaba su puesta en libertad, la policía le condujo de la cárcel a la frontera. Tras un primer tiempo de desconcierto y de asimilar su nueva situación, ejerció como rector en Josse, una pequeña población del departamento de Landas, hasta 1945.

Durante la Segunda Guerra Mundial le tocó lidiar con la ocupación alemana y conocer a antiguos combatientes antifranquistas, entonces prisioneros. Terminada la contienda, decidió que era el momento de cumplir su promesa. Dejó la parroquia y se estableció en San Juan de Luz, donde fijó su residencia. En 1947 obtuvo, en el consulado español de Hendaya, el pasaporte y desde entonces pudo investigar en Madrid, Barcelona, Navarra…

Como a todo contemporáneo de los hechos, la Guerra Civil supuso también en el caso de Iturralde, un antes y un después en su vida. Un corte traumático del que consiguió salir con vida, pero que lo condicionaría a nivel personal e intelectual. Ya nada volvió a ser igual y lo que prometía ser una vida apacible exclusivamente dedicada al sacerdocio, la enseñanza y los estudios eclesiásticos, se vio acompañada por un azaroso periplo en busca de «la verdad» que sintió pisoteada durante el enfrentamiento bélico. Fue su particular cruzada en contra de «otra cruzada».

Fruto de su labor más religiosa, publicó en francés un estudio sobre Jesús de Nazaret. La obra consta de dos volúmenes y fue editada bajo el título de Jésus, ¿qui­-est­-il? En ella deseaba expresar qué debíamos pensar sobre Jesús de Nazaret a la luz de los documentos conocidos.

Su obra de referencia, su cruzada, fue Catolicismo español y la Cruzada de Franco, escrita en tres volúmenes, y conocida popularmente como los libros de Iturralde. Estuvo prohibida durante muchos años en España. Su primera edición, rápidamente agotada, vio la luz en Toulouse el año 1955. En 1978 se publicó la segunda edición, esta vez en dos volúmenes.

Pero de esa primera edición hubo tres volúmenes y tres momentos; el primero de ellos, centrado en quiénes y con qué fin prepararon la guerra, se imprimió en 1955. El segundo volumen, publicado en 1960, analizaba los momentos iniciales de la batalla. El tercero, que analizaba cómo siguió y triunfó la Cruzada, vio la luz en 1965.

El propio Iturralde cuenta los avatares de ese primer volumen. Pasó la muga de contrabando. A Madrid arribó a través del conocido médico Gregorio Marañón, de vacaciones en San Juan de Luz. Una vez en la capital, la obra enseguida llegó a oídos de Franco, que intentó negarle el ejercicio del sacerdocio y conseguir una condena del Vaticano. Ante la difusión que iba tomando el asunto y la propaganda que podía acarrear para la obra, decidieron silenciar el asunto y dejarlo en paz —reconoce el sacerdote—.

La guerra dividió al clero vasco como dividió a la sociedad vasca: los voluntarios carlistas, los requetés, con sus capellanes, y los voluntarios nacionalistas, los gudaris, con los suyos. Y, en medio, aquellos que solo querían vivir, que solo deseaban sobrevivir.

La historia alimentó la literatura o recreó su propia historia. A un lado, la escrita por el clero vasco nacionalista que apoyó a la República y al Gobierno del lehendakari Aguirre o no apoyó la sublevación militar y al bando franquista. Al otro lado, la literatura creada por el clero antinacionalista o españolista que se unió sin ambages al frente rebelde. Cada bando se obstinó en justificar su postura y resaltar el error de la postura ajena. Era otra guerra, la guerra del recuerdo, la guerra de la memoria. Iturralde perteneció al primer grupo y tuvo su memoria, su recuerdo. Para él, sin embargo, su memoria era historia.

Presentó su libro como un trabajo documentado que pretendía acabar con la mitología franquista, pero Iturralde, al igual que otros autores —escribe Martínez Rueda—, reprodujo en formato historiográfico los elementos fundamentales del relato nacionalista de la Guerra Civil. Es una historiografía militante, escrita para refutar el relato franquista de la cruzada y mitificar la Guerra Civil como gesta heroica del pueblo vasco frente a una agresión externa.

En opinión de Iturralde, los sublevados habían mostrado una «voluntad de exterminio» y un «odio feroz contra los vascos y lo vasco». Su objetivo era «hacer desaparecer la personalidad vasca», siguiendo un plan premeditado.

La naturaleza civil del conflicto bélico se desvanecía y la participación de los propios vascos se explicaba gracias al engaño y al enemigo externo que sembró la desunión en el pueblo vasco. Para lograr ese «inmenso fratricidio» —Iturralde resumía—, los mandos franquistas habían manipulado a los soldados de «raza vasca». Su texto —reconocía el autor— no era una historia militar. Le interesaba «el sentido profundo de los acontecimientos desde el punto de vista cristiano». Así mirados, los del País Vasco eran especiales. Franco había atacado un  régimen de libertad que no creía bueno para España y quería una Iglesia que fuese una institución política sujeta al Estado. Y había chocado con un pueblo, amante de su libertad, pero también de una Iglesia libre de imposiciones políticas.

Iturralde tuvo éxito. El clero nacionalista tuvo éxito. Una cruzada que fusilaba, encarcelaba y perseguía a sacerdotes por sus simpatías nacionalistas no era una cruzada. Denunciaron el fusilamiento de sacerdotes; impugnaron la glorificación de la guerra; criticaron el culto a los caídos y el olvido de los vencidos y propusieron el perdón, la reconciliación y el reconocimiento de todas las víctimas. Su relato aludía, además, a la continuidad entre los viejos curas de la guerra y los nuevos curas de los años sesenta.

Pero el relato, que por entonces propagaban distintos sectores de la sociedad vasca, también ensalzaba la continuidad entre los protagonistas del 36 y la juventud de los sesenta, entre los viejos gudaris del 36 y los jóvenes que en 1959 fundaron ETA.

Y hubo relaciones entre los viejos sacerdotes y esos jóvenes. Iturralde se vio inmerso durante los años sesenta en los contactos personales y políticos entre dirigentes del PNV y ETA. El sacerdote ensalzaba sacrificarlo todo por un ideal, pero miraba las cosas a la luz del Evangelio: «Un cristiano no puede adoptar estos métodos de violencia».

Obrak

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ITURRALDE, J. de, El catolicismo y la Cruzada de Franco. Quiénes y con qué fines prepararon la guerra, Bayonne: Egui-Indarra, 1955.

— El catolicismo y la Cruzada de Franco. Su carácter inicial, Bayonne: Egui-Indarra, 1960.

— El catolicismo y la Cruzada de Franco. Cómo siguió y triunfo [sic] la Cruzada, Toulouse: Egui-Indarra, 1965.

— La guerra de Franco, los vascos y la Iglesia, San Sebastián: Gráficas Izarra, 1978, 2 vols.

Bibliografia

Testua gaztelaniaz

AZURMENDI BADIOLA, J. F., ETA­PNV. Crónica oculta (1960-­1979), Donostia: Ttarttalo, 2012.

BOTTI, A., «La Iglesia vasca dividida. Cuestión religiosa y nacionalismo a la luz de la nueva documentación vaticana», Historia Contemporánea, 35 (2007), pp. 451-489.

ESTORNÉS LASA, B., «Usabiaga Irazustabarrena, Juan José», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/usabiaga-irazustabarrena-juan-jose/ar-134572/ (consultado el 6 de octubre de 2022).

GOIBERRI, «Joan Iturralde, egia historikoa profesatu zuen apaiza», web Goiberri, 9 de mayo de 2022. En línea: https://goiberri.eus/2022/05/09/joan-iturralde-egia-historikoa-profesatu-zuen-apaiza/ (consultado el 6 de octubre de 2022).

MARTÍNEZ RUEDA, F., «La memoria de la Guerra Civil Española en el nacionalismo vasco (1937-1960)», Historia y Memoria, 24 (2022), pp. 265-303.

MURUMENDI, «Iturralde. Apaiz antifrankista», Zeruko Argia, 20 de mayo de 1979. Ed. en línea: https://www.argia.eus/argia-astekaria/830/iturralde-apaiz-antifrankista (consultado el 6 de octubre de 2022).



Fuentes. IRUJO, M. de, «Textos de tres artículos de Manuel de Irujo en los que comenta la obra de Juan de Iturralde titulada El catolicismo y la Cruzada de Franco», Eusko Ikaskuntza, Fondos documentales, Fondo Irujo. En línea: https://www.eusko-ikaskuntza.eus/es/fondo-documental/fondos-documentales/do-14693/ (consultado el 6 de octubre de 2022).


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