Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Historiador, profesor universitario.
Ibilbidea
Testua gaztelaniaz
Realizó sus estudios universitarios de Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza, y su tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo premio extraordinario en 1949 por su Colección diplomática de Pedro I de Aragón y Navarra, que se publicó en Zaragoza en 1951.
Discípulo destacado de José María Lacarra, siguió de alguna manera sus pasos al ingresar en 1954 en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos tras la preceptiva oposición. Por tanto, su capacitación para el manejo de las fuentes documentales estaba acreditada, y tuvo ocasión de demostrarlo en las numerosas ediciones de textos medievales que realizó a lo largo de su extensa trayectoria profesional. Optó sin embargo por la carrera universitaria, alcanzando en 1955 la cátedra de Historia Medieval de la Universidad de Santiago de Compostela, ocupó la cátedra de la misma especialidad en la Universidad de Valencia entre 1958-1977, y sucedió a su maestro en la de la Universidad de Zaragoza entre los años 1977-1988, alcanzando tras su jubilación el honor de ser nombrado catedrático emérito de la misma.
Se interesó por la numismática, publicando documentación relacionada con el tema, en «Documentos para el estudio de la Numismática navarro-aragonesa medieval», y «Monedas que circulaban en Navarra en el siglo XIV y sus valores». Descifró el enigma de la carencia de documentos en escritura visigótica en los archivos navarros, pues en realidad se encontraban en archivos riojanos (Nájera, Albelda, San Millán) donde quedaron como testimonio de la presencia de los reyes de Pamplona-Nájera por esas tierras, y publicó un artículo esclarecedor: «¿Con qué letra se escribió en Navarra hace 1.000 años?».
Estudió la sustitución del rito mozárabe por el romano como indicio de la europeización de los reinos cristianos, en «La introducción del rito romano en Aragón y Navarra». Conocedor de que para desentrañar la Historia altomedieval era preciso acceder a los archivos eclesiásticos que pudieran dar luz sobre la genealogía de los reyes navarros (todavía no se habían descubierto las Genealogías de la catedral de Roda de Isábena), comenzó por Pamplona/Iruña publicando el Obituario de la catedral de Pamplona. También aportó información sobre el primer claustro de la catedral en «La fecha de la construcción del claustro románico de la Catedral de Pamplona» y trabajó sobre la documentación de Leire, panteón de los reyes de Pamplona, publicando la lista de sus abades en «Abades de S. Salvador de Leire durante el siglo X».
Especializado en alta y plena Edad Media, desarrolló varias líneas de investigación relacionadas con los orígenes históricos de Aragón y Navarra, y con el nacimiento del reino cristiano de Valencia. En el caso de Navarra, se interesó por la dinastía Íñiga, pero especialmente por la segunda de sus dinastías, la dinastía Jimena, que dio impulso a la conquista cristiana de La Rioja convirtiendo a sus monarcas en reyes de Pamplona y Nájera. Hizo nuevos planteamientos sobre los orígenes del reino de Nájera, en «Los monarcas navarros olvidados. Los reyes de Viguera», «Las fronteras de Navarra», y «¿Dónde está el panteón de los primeros reyes de Pamplona?». Volvió sobre el tema en «La dinastía Jimena», «Los reyes pamploneses entre 905-970» y «Sobre la conquista de La Rioja por los pamploneses».
Reinterpretó certeramente la impronta de la monarquía pamplonesa en el devenir de la España cristiana, especialmente tras el reinado de Sancho Garcés III (Sancho el Mayor) y el nacimiento de los nuevos reinos de Castilla y Aragón en «Estudios en torno a la división del reino por Sancho el Mayor de Navarra». En cuanto a la unión del territorio navarro con Aragón tras la muerte de Sancho de Peñalén, lo abordó en «La división de Navarra en 1076» y Los tenentes en Aragón y Navarra en los s. XI-XII. Los problemas derivados de la primacía castellano-leonesa sobre los reinos de Navarra y Aragón en el siglo XII, los trató en «Navarra-Aragón y la idea imperial de Alfonso VII de Castilla». En relación con el imperio carolingio, publicó «Sobre los límites de la dominación carolingia en el Pirineo navarro-aragonés».
Una puesta al día sobre la conquista cristiana de Aragón y Navarra fue realizada junto con su discípula M.ª Isabel Falcón Pérez, que dio a conocer los numerosos trabajos realizados en las Universidades de Zaragoza y Pamplona, sobre la «Reconquista y repoblación de los reinos de Aragón y Navarra. Estado de la cuestión en los últimos cuarenta años». Habría que añadir los numerosos libros y artículos publicados sobre la conquista y repoblación cristiana del reino de Valencia, que omitimos siguiendo las normas editoriales de este Diccionario titulado Notitia Vasconiae que versa sobre personas relevantes del pensamiento político, histórico y jurídico de este territorio y otros aledaños. Pueden conocerse sin embargo a través del homenaje rendido a su figura, en la revista Aragón en la Edad Media, núm. 8, 1989, que en las pp. 11-22 hace el recorrido de su extensa bibliografía.
Para culminar su contribución a la historia de Navarra, diremos que colaboró estrechamente con su maestro Lacarra en las Semanas Medievales de Estella que iniciaron su andadura en 1963, y han sido y siguen siendo tras su renovación a partir de los años noventa del pasado siglo un foco de difusión de temática diversa de interés histórico y no solo referente a Navarra, en la que participan los mejores especialistas nacionales y europeos. No debemos olvidar por otra parte que Estella es uno de los lugares más importantes del Camino de Santiago en el itinerario francés que pasa por Navarra, lo que explicaría el interés de Ubieto por el mismo, que aplicó a la ruta que entraba por Aragón dedicando interesantes trabajos al monasterio-hospital de Santa Cristina de Somport, y como obra póstuma en colaboración con sus discípulas M.ª Desamparados Cabanes Pecourt y M.ª Isabel Falcón Pérez, Los caminos de Santiago en Aragón.
Una segunda faceta de sus quehaceres fue la de editor, que desarrolló en la Universidad de Valencia con la fundación de la editorial Anúbar en 1959, que desarrolló varias series como Alcorces y Textos medievales, además de la revista Ligarzas. Continuó en Zaragoza con su tarea de editor, y aunque la editorial ha cesado su labor recientemente, pueden consultarse sus obras digitalizadas, por lo que siguen cumpliéndose los objetivos fundacionales, que no eran otros sino hacer accesibles las fuentes de información para el conocimiento de la Historia Medieval. Entre otras se publicaron traducidas diversas crónicas musulmanas como la de Abderramán III de Ibn Hayyan, o la Geografía del Idrisi y Abuydal-Bakri. Gracias a ellas se pudo contrastar la escasa información de las fuentes cristianas, para conocer lo sucedido en los difíciles siglos IX-X. A ellas se unieron las ediciones de crónicas cristianas como la de Alfonso III, en la que narra la continuidad del reino visigodo en el de Asturias, y con A. Huici Miranda la serie de Crónicas latinas de la reconquista, entre ellas el texto latino y traducción castellana de la Historia Silensis y la Chronica Adefonsi Imperatoris referente a Alfonso VII de León y Castilla.
Además, realizó la edición de numerosos cartularios de monasterios aragoneses (Siresa, S. Juan de la Peña, Sta. Cruz de la Serós) y riojanos (Albelda, Santo Domingo de la Calzada, San Millán de la Cogolla, en este caso completado por su discípula M.ª Luisa Ledesma Rubio), aparte de colecciones de documentos de los archivos monásticos de Casbas, Sigena y del archivo municipal de Jaca.
No se contentó con los textos históricos, sino que se atrevió con los de literatura épica medieval de la categoría del Cantar de Mio Cid, que había convertido a Rodrigo Díaz de Vivar, portaestandarte de Sancho II asesinado a traición en Zamora, en emblema del caballero cristiano que conquistó temporalmente la ciudad de Valencia y finalmente logró reconciliarse con Alfonso VI sospechoso de la muerte de su hermano mayor, que reunió bajo su corona los reinos de Castilla, León y Galicia. Mientras que la Chanson de Roland convirtió al prefecto de Bretaña que iba al frente de la retaguardia del ejército de Carlomagno que regresaba de su fracasado intento de tomar Zaragoza, en pariente del emperador carolingio, transformando la humillante derrota en una elegía por la muerte de uno de los más nobles representantes del ideal de la caballería. Los datos históricos han demostrado que el Cid no tuvo empacho en aliarse con huestes musulmanas para lograr sus propósitos, y que la destrucción de la retaguardia del ejército de Carlomagno llevada a cabo por los vascones como venganza por la destrucción de Pamplona/Iruña cuando los francos se retiraban, no tuvo nada de honorable, pese a que se intentara disimularla bajo la sospecha de la traición a los ideales cristianos por la alianza de la población autóctona con los musulmanes.
Aportó novedades sobre la redacción de estos cantares de gesta y especialmente sobre la fecha en que fueron elaborados, muy posterior a la de los sucesos históricos, que puede consultarse en «El Cantar de Mio Cid y algunos problemas históricos» y volvió a insistir en el tema con «El sentimiento antileonés del Cantar de Mio Cid». Mientras que, sobre el itinerario del ejército de Carlomagno a su vuelta a Francia por los Pirineos, comenzó a trabajar en la década de los sesenta, en «La derrota de Carlomagno y la Chanson de Roland», que culminó en La Chanson de Roland y algunos problemas históricos, situando la batalla en el Pirineo aragonés, en el valle de Hecho, localización que ha sido muy contestada por otros autores. Puede decirse que las noticias históricas y las crónicas francas no fantaseaban tanto como se suponía, y nuevas ciencias especializadas en desentrañar testimonios enterrados han venido a apuntalar los escasos datos documentados sobre estos siglos tan oscuros.
La arqueología ha aportado nueva luz sobre estas alianzas entre los Banu Quasi de la Marca Superior de Al-Andalus y los vascones del siglo VIII, al descubrirse la maqbara de Pamplona que constata la presencia de una guarnición musulmana de origen bereber, con un asentamiento estable puesto que hay restos familiares de mujeres y niños que fueron enterrados extramuros de la antigua ciudad romana de Pompaelo, en el solar que posteriormente sería la plaza del Castillo. Los estudios de osteoarqueología realizados por M.ª Paz de Miguel Ibáñez, con un avance en «Mortui viventes docent. La maqbara de Pamplona», en De Mahoma a Carlomagno. Los primeros tiempos (s. VII-IX), Semana Medieval de Estella, 2012, pp. 351-376, que culminaron con su tesis doctoral defendida en la Universidad de Alicante en 2016, abren nuevas vías a la interpretación y en esencia confirman los planteamientos de la Chanson de Roland.
Eran tiempos inciertos en los que el territorio se disputaba entre carolingios y musulmanes, y todavía los vascones de la tierra no tenían la fuerza suficiente para erigir reyes ni constituir dinastías, aunque probablemente la batalla de Roncesvalles (778) fuera un revulsivo que hizo aumentar la autoestima de los pobladores autóctonos, que años más tarde bajo el caudillaje de Iñigo Arista en alianza de los Banu Qasi (Iñigo Arista y Muza ibn Muza eran hermanastros), derrotaron en la segunda batalla de Roncesvalles (824) a los condes Eblo y Aznar que dirigían el ejército de Ludovico Pío, sucesor de Carlomagno, que desde la Marca Hispánica (Cataluña) pretendía extender el poder carolingio al sur del Pirineo. A partir de este momento comenzarán las dinastías de reyes de Pamplona que desde estas montañas y por las orillas del río Aragón, asentaron su dominio con mucha dificultad en el siglo IX debido a la supremacía musulmana, que obligó a los descendientes de Iñigo Arista a buscar alianzas e incluso a someterse al poderío del emirato y después califato de Córdoba, para afirmarse con la dinastía Jimena que buscó alianzas con el reino cristiano de León.
Apasionante historia la de los orígenes de Navarra, a la que dedicó tanto tiempo Antonio Ubieto Arteta, que como buen profesor dedicó parte de sus desvelos a comunicar de forma sencilla, resultados y síntesis históricas más fáciles de asimilar por sus alumnos de licenciatura, que podían acceder a ellas a través de manuales. Como profesor de Historia Medieval, desarrolló una importante labor divulgativa, siendo uno de los autores (junto con Juan Reglá, José M.ª Jover, y Carlos Seco), de uno de los manuales de Historia más conocidos, como es la Introducción a la Historia de España, con diversas ediciones desde 1963. Como material didáctico para los estudiantes de Historia, publicó en la serie Obras auxiliares de la editorial Anúbar, Cómo se comenta un texto histórico, y mostró a través de mapas la formación y consolidación de los reinos cristianos, con un Atlas histórico. Cómo se formó España. Además, sobre el complejo asunto de la cronología que tanto dificulta la datación de los textos y documentación histórica, unas Tablas teóricas de equivalencia entre los calendarios islámico y cristiano.
Obrak
Testua gaztelaniaz
«La introducción del rito romano en Aragón y Navarra», Hispania Sacra, 1 (1948), pp. 299-324.
«Los monarcas navarros olvidados. Los reyes de Viguera», Hispania. Revista Española de Historia 10 (1950), pp. 3-24. Reed. Trabajos de investigación, Valencia: Anubar, 1972, vol. 1, pp. 131-154.
«La fecha de la construcción del claustro románico de la Catedral de Pamplona», PV, 38-39 (1950), pp. 73-83.
«Las fronteras de Navarra», PV, 50-51 (1953), pp. 61-96.
Obituario de la catedral de Pamplona, Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1954.
«Documentos para el estudio de la Numismática navarro-aragonesa medieval», Caesaraugusta, 6 (1955), pp. 183-190.
«Navarra-Aragón y la idea imperial de Alfonso VII de Castilla», Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón, 6 (1956), pp. 41-82.
«¿Con qué letra se escribió en Navarra hace 1.000 años?», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 63 (1957), pp. 409-422.
«¿Dónde está el panteón de los primeros reyes de Pamplona?», PV, 72-73 (1958), pp. 267-277.
«Estudios en torno a la división del reino por Sancho el Mayor de Navarra», PV, 78-79 (1960), pp. 5-56; 80-81 (1960), pp. 163-236.
«La dinastía Jimena», Saitabi. Revista de la Facultat de Geografia i Història, 10 (1960), pp. 65-79.
«Los reyes pamploneses entre 905-970», PV, 90-91 (1963), pp. 77-82.
«La derrota de Carlomagno y la Chanson de Roland», Hispania. Revista Española de Historia 89 (1963), pp. 3-28.
Con REGLÁ, T.; JOVER, J. M.ª, y SECO, C., Introducción a la Historia de España, Barcelona: Teide, varias eds. desde 1963.
«Abades de S. Salvador de Leire durante el s. X», Saitabi. Revista de la Facultat de Geografia i Història, 14 (1964), pp. 31-36.
«Monedas que circulaban en Navarra en el s. XIV y sus valores», Numisma. Revista de Estudios Numismáticos, 84-89 (1967), pp. 59-66.
«El Cantar de Mio Cid y algunos problemas históricos», Ligarzas, 4 (1972), pp. 5-192.
Los tenentes en Aragón y Navarra en los s. XI-XII, Valencia: Anubar, 1973.
«La división de Navarra en 1076», Homenaje a José Esteban Uranga, Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1978, pp. 17-28.
«El sentimiento antileonés del Cantar de Mio Cid», En la España Medieval, 1 (1980), pp. 557-574.
«Sobre los límites de la dominación carolingia en el Pirineo navarro-aragonés», Actas del Séptimo Congreso Internacional de Estudios Pirenaicos. Seo de Urgel, 1974, vol. V, Jaca: Instituto de Estudios Pirenaicos, 1983, pp. 287-290.
La Chanson de Roland y algunos problemas históricos, Zaragoza: Anubar, 1985.
«Sobre la conquista de La Rioja por los pamploneses», PV. Anejo, 2-3 (1986), pp. 755-763.
Con FALCÓN PÉREZ, M.ª I., «Reconquista y repoblación de los reinos de Aragón y Navarra. Estado de la cuestión en los últimos cuarenta años», Actas del coloquio de la V Asamblea General de la Sociedad Española de Estudios Medievales, Zaragoza: Diputación General de Aragón, Departamento de Educación y Cultura, 1991, pp. 55-72.
Con CABANES PECOURT, M.ª d., y FALCÓN PÉREZ, M.ª I., Los caminos de Santiago en Aragón, Zaragoza: Gobierno de Aragón, Departamento de Cultura y Educación, 1993.
Bibliografia
Testua gaztelaniaz
«Homenaje al profesor emérito Antonio Ubieto Arteta», Aragón en la Edad Media, 8 (1989), pp. 11-22.
MARTÍN DUQUE, A. J., «El medievalista aragonés Antonio Ubieto Arteta», PV, 189 (1990), pp. 19-20.
RAMBLA EGUILAZ, U., «Aproximación a la trayectoria escolar y académica de Antonio Ubieto Arteta», Estudios sobre la historia de la Enseñanza Secundaria en Aragón, Zaragoza: Diputación Provincial de Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2012, pp. 351-358.





