Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Jesuita, bibliógrafo, historiador y publicista.
Ibilbidea
Testua gaztelaniaz
Nació en Huarte/Uharte, en las inmediaciones de Pamplona/Iruña, donde su padre era notario. Fue alumno del colegio jesuita que hubo en Villava/Atarrabia y, al cerrarse este centro con motivo de la tercera guerra carlista, continuó el bachillerato en Huesca y Pamplona. En 1879, con dieciséis años, comenzó el noviciado en el colegio que la Compañía de Jesús tenía en Poyanne (Aquitania). Este centro dependía de la provincia jesuita de Castilla, puesto que la orden había sido expulsada de España en 1868, al principio del Sexenio Revolucionario. Al año siguiente, en 1880, una vez restaurada la Compañía, continuó el noviciado en Loiola, de donde pasó a Oña para cursar Filosofía (1884-1888), y posteriormente fue destinado al colegio jesuita de Valladolid para impartir clases a alumnos de bachillerato (1889-1892). Regresó a Oña para cursar Teología (1892-1896) y aquí se ordenó sacerdote, con treinta y dos años, en 1895.
Dio clases de Teología y Hebreo en Oña (1896-1898) y, tras una corta estancia en Manresa para culminar su formación como jesuita —«tercera aprobación»—, se trasladó a Salamanca, donde se doctoró en Teología Dogmática en la Universidad Pontificia e impartió clases de esta materia (1899-1906).
Residió en Madrid desde 1906 hasta 1931. Aquí desempeñó la tarea de redactor de la revista de divulgación Razón y Fe fundada por los jesuitas en 1901, cuyos índices publicaría en 1954. Entre 1921 y 1923 residió en Roma, donde, con otros tres jesuitas, trabajó en la comisión Ratio Studiorum que revisó el programa de estudios superiores de la Compañía de Jesús. En este tiempo fue nombrado revisor general de las publicaciones editadas por los jesuitas. A su regreso a Madrid en 1923 colaboró también en Estudios Eclesiásticos. Revista de investigación e información teológica. Se trata de una publicación trimestral, desgajada de Razón y Fe, dedicada a la Teología y Derecho canónico, en cuya fundación había participado en 1922, en la que al cabo de seis años desempeñó la función de «consejero-redactor». Durante su estancia en Madrid sus artículos abordaron fundamentalmente asuntos religiosos planteados con afán divulgador.
En 1931, poco antes de la disolución de la Compañía de Jesús por el gobierno de la Segunda República (1932), fue destinado al colegio de Tudela, del que, al poco tiempo, pasó al de Pamplona. Aquí fue profesor de Sagrada Escritura en el Seminario Diocesano durante quince años (1931-1946), hasta que a los ochenta y tres años la fractura de una pierna a causa de un traspié en el hielo le obligó a dejar definitivamente la enseñanza. En esta última etapa de su vida sus investigaciones y publicaciones se centraron en temas navarros en torno a la historia eclesiástica y la cultura, con especial interés por la imprenta y la edición. Murió a los noventa y nueve años en el colegio San Ignacio de Pamplona. Hasta dos años antes, cuando prácticamente perdió la vista, dedicaba en torno a diez horas diarias a sus estudios y publicaciones sobre temas navarros.
El Ensayo de Bibliografía Navarra. Desde la creación de la imprenta hasta 1910 constituye su obra más relevante. Se publicó durante diecisiete años (1947-1964) en nueve volúmenes que suman 5.589 páginas. Fue coeditada por la Diputación Foral de Navarra, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Institución Príncipe de Viana. A su muerte en 1962 dejó concluido el original del último volumen, que vio la luz dos años más tarde.
Este exhaustivo repertorio bibliográfico parte de 1489, año en el que Pérez Goyena considera, erróneamente, que la imprenta llegó al reino de Navarra de la mano del tipógrafo francés Arnao Guillén de Brocar, y concluye, como figura en el título, en 1910. Recoge 8.627 registros bibliográficos que el autor recopiló en sus indagaciones en bibliotecas y archivos, públicos, privados y religiosos. Describe minuciosamente todo tipo de impresos procedentes de las imprentas navarras: libros, folletos, publicaciones periódicas, hojas sueltas y carteles. Detalla sus características materiales: paginación, ilustraciones, formato, imprenta, año de impresión, calidad de los tipos, del papel y tintas. Transcribe la portada y párrafos significativos de la obra y traduce al castellano textos latinos y en vascuence. Da noticia, con frecuencia inédita, de los autores, editores e impresores. Señala la biblioteca en la que ha consultado el impreso o, en su caso, la fuente bibliográfica. La deficiencia más significativa de su obra son los índices —onomástico, analítico, de registros bibliográficos, de bibliografía empleada y de grabados—, que se publicaron sin continuidad y con información incompleta, lo que dificulta las consultas; en su descargo se ha de tener en cuenta la dificultad de elaborar índices de una obra monumental como la presente en una época en la que esta tarea se tenía que llevar a cabo con procedimientos manuales. Posteriormente, el capuchino y bibliotecario Francisco Javier de Cabodevilla amplió el repertorio bibliográfico de Pérez Goyena con 412 registros, que publicó en tres artículos aparecidos en la revista Príncipe de Viana (1979, núms. 154-155; 1990, núm. 191, y 2011, núm. 252).
Pérez Goyena es fundamentalmente un erudito, atento a recoger todos los detalles sin jerarquizarlos en función de su idoneidad o trascendencia y sin ensamblarlos para ofrecer una síntesis. Con frecuencia, en especial en las obras de contenido religioso, sentencia sobre su ortodoxia, muestra una actitud exacerbada en denunciar doctrinas heterodoxas, en especial las relacionadas con la Teología moral, tales como el probabilismo y el jansenismo. De ideología conservadora, la más arraigada en el clero de su época, abomina del liberalismo, la masonería y el modernismo teológico, que considera enemigos de la fe cristiana.
Trabajó con dedicación, perseverancia, minuciosidad y enorme discreción, lo que explicaría la limitada repercusión que en sus días tuvo su monumental obra a la que, con su modestia, tituló «Ensayo». Rehuyó cualquier tipo de personalismo. Es significativo que solamente tomó una vez la palabra en los quince años que le ocupó la edición; fue en el primer tomo, en un breve «Prólogo» de solo 21 líneas en las que puso de relieve el valor que los impresos reseñados tenían para la historia de Navarra, calificó de «vía dolorosa» su trabajo de investigador y mostró su agradecimiento a quienes le habían apoyado.
La solidez de su obra lo ha situado a la cabeza de los bibliógrafos españoles de la primera mitad del siglo XX. El Ensayo de Bibliografía Navarra sigue siendo, a pesar del desarrollo de los catálogos colectivos en línea, una obra de consulta obligada para la historia del libro, la edición y la imprenta en Navarra. En la última página del tomo octavo, publicado al año siguiente de su fallecimiento, figura esta atinada y lacónica esquela: «Descanse en paz el empedernido trabajador, operario incansable, el siervo bueno y fiel».
Por otro lado, cabe indicar que sus monografías son contadas y, de conformidad con su espíritu erudito poco dado a la síntesis, vienen a ser recopilaciones de datos recabados por el autor sobre un asunto determinado.
Paralelamente publicó numerosos artículos, principalmente sobre temas teológicos, filosóficos, históricos, bibliográficos, Sagradas Escrituras, hagiográficos y literarios en las revistas y enciclopedias que aquí se relacionan cronológicamente: El Mensajero del Corazón de Jesús, Bilbao; publicó diez artículos entre 1899 y 1902. Colaboró en La Bandera Inmaculada, Salamanca, en torno a 1900. En Razón y Fe, Madrid; publicó al menos 165 artículos entre 1906 y 1940. En La Lectura Dominical. Órgano del Apostolado de la Prensa, Madrid; dos artículos entre 1907 y 1910. En The Catholic Encyclopedia, Nueva York, redactó diez reseñas biográficas entre 1910 y 1912. En Dictionnaire apologétique de la foi catolique. Contenant les preuves de la verité de la Religion, París, Gabriel Beauchesne; un artículo en 1911. En Nouvelle Revue Théologique, Bruselas; dos artículos entre 1920 y 1930. En Estudios Eclesiásticos: Revista de investigación e información teológica y canónica, Madrid, publicó al menos 41 artículos entre 1922 y 1942. En La Avalancha. Revista ilustrada, Pamplona, Biblioteca Católico-Propagandística, publicó más de 140 artículos entre 1923 y 1931. En el Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, Pamplona; nueve artículos entre 1924 y 1936. En la Revista Internacional de Estudios Vascos (RIEV), San Sebastián; seis artículos entre 1928 y 1949. En el Diario de Navarra, Pamplona, colaboró a partir de 1933. En la revista Príncipe de Viana, Pamplona; nueve artículos entre 1940 y 1955. En Vence. Revista de las Congregaciones Marianas de Pamplona publicó 21 artículos entre 1948 y 1956. En Hispania Sacra, Madrid, su primera colaboración data de 1949.
Trabajos inéditos. Desde sus primeros años de jesuita trabajó en una historia de la teología española, materia en la que era experto. Con este fin recopiló una documentación ingente, aunque posiblemente su celo investigador, proclive a la acumulación desmesurada de información, le impidió redactarla. Sus superiores, a la vista de que el trabajo no se materializaba, le ordenaron entregar la documentación que había reunido y la depositaron en Loyola. A su muerte dejó 10 originales preparados para la imprenta y 18 en proceso de redacción.
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Contribución de Navarra y de sus hijos a la historia de la Sagrada Escritura: notas históricas y bio-bibliográficas, Pamplona: [Seminario Diocesano], 1944, 284 pp. Premio Biblioteca Olave.
La santidad en Navarra. Santos, beatos y personas insignes en santidad del pueblo navarro. Pamplona: [Seminario Diocesano], 1947, 239 pp. Premio Biblioteca Olave.
Ensayo de Bibliografía Navarra. Desde la creación de la imprenta hasta 1910, 9 vols., Pamplona: Diputación Foral de Navarra/CSIC/Institución Príncipe de Viana, 1947-1964, 5.589 pp.
Apuntes históricos de la villa de Huarte (cabe Pamplona), Pamplona: Librería Sánchez, [1952?], 83 pp.
El Valle de Baztán. Colección bio-bibliográfica, Pamplona: Gómez, 1958, 187 pp. Premio Biblioteca Olave.
Bibliografia
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ESCALERA, J., «Pérez Goyena», en O’NEILL, Ch. e. et al., Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús. Biográfico-Temático, t. III, Roma: Institutum Historicum S. I., etc., 2001, p. 3095.
GOÑI GAZTAMBIDE, J., «Antonio Pérez Goyena», en ALDEA VAQUERO, Q.; MARÍN MARTÍNEZ, T., y VIVES GATELL, J. (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, Suplemento 1, Madrid: Instituto Enrique Flores, CSIC, 1987, pp. 609-612.
ITURRIOZ, J., «El P. Pérez Goyena redactor de Razón y Fe», Razón y Fe, 160 (1959), pp. 101-110.
MORAL, T., «El P. Pérez Goyena y la historia de la teología española», Revista Española de Teología, 23 (1963), pp. 209-226.
SAGÜÉS, J., «Vida larga y fecunda», Estudios Eclesiásticos. Revista de Investigación e Información Teológica y Canónica, XXXV (1960), pp. 13-49.





