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NOTITIA VASCONIAE Gipuzkoako egileak eta obrak

PELAY OROZCO, Miguel (seudónimo Olarso) (Donostia-San Sebastián, 6 de marzo de 1913 – Donostia-San Sebastián, 13 de febrero de 1998)

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Karguak eta lanbideak

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Escritor, ensayista.

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Escritor vasco nacido en San Sebastián (1913-1998), ciudad donde vivió tras su regreso del exilio en Venezuela (1941-1951). Firmó muchos de sus libros y algún ensayo con el seudónimo de Olarso. Se expresó indistintamente en euskera y castellano, aunque la mayor producción literaria está en la segunda lengua. En euskera publicó algunos artículos en revistas periódicas, como Zeruko Argia. Forma parte de la nómina del periodismo vasco en Venezuela, junto con Martín de Ugalde, Eugenio Ímaz, Vicente Amézaga, Jesús Basáñez, Celedonio Otaño, Alberto Elósegui, Daniel Barandiarán, Juan Daniel García Bacca y Kepa de Derteano. A poco de llegar a Venezuela, nace la editorial Ekin (1942), fundada por Isaac López Mendizabal y Andrés María Irujo, editorial en torno a la que se convocan los escritores vascos, y en la que Pelay Orozco publicó varias obras, aunque sus primeros cuatro libros aparecieron en Argentina. En 1942 se inaugura también el Centro Vasco de Caracas, institución que reúne y acoge a los exiliados vascos, centro donde Pelay Orozco participó activamente en diversas actividades culturales. Pelay se consideraba miembro de Ekin, como revela en este testimonio: «Componentes de Ekin fueron, o mejor, fuimos, pues yo también pertenecí al grupo, que recuerde en este momento, los hermanos Oñatibia (Yon y Joxe), Bitor Elguezabal, José Estornés, Andoni Arozena, Luis Guzmán de Frutos, Lorenzo Zarranz, Iñaki Urreiztieta y un  navarro de apellido Beretoni. Puede que me deje algún nombre». Pelay afirmaba que tanto con Iñaki Urreiztieta como Luis Ruiz de Aguirre (Sancho de Beurko) le unió desde el principio la devoción por la obra de Pío Baroja.

Son diversos los ejes de su vida literaria: su narrativa, sus ensayos sobre Pío Baroja, Jorge Oteiza, Isidoro de Fagoaga, Bilintx, y la ciudad de Donostia, que fue una tentación constante en sus artículos. En el campo de la narrativa es capital su aportación al conocimiento del mundo de la pelota vasca, deporte en el que Pelay encontraba referencias antropológicas y folclóricas que aparecen a su entender como parábolas y referencias de la caracterología vasca. De ahí su trilogía Los pelotaris, conjunto de novelas que retratan la epopeya de los jugadores de pelota, por cuyo esfuerzo, conducta y arte el escritor tenía gran devoción, pues desde niño vivió en San Sebastián, una ciudad que entonces tenía tres frontones industriales, la afición por la pelota vasca. De niño recordaba haber acudido a un partido de pelota en el frontón Moderno, en una jornada en la que se declaró un incendio peligroso, saliendo ileso. Y su relación con el mundo de la pelota vasca, que él practicó como aficionado de joven, se mantuvo durante toda su vida. En el exilio, en una visita a La Habana, estuvo en el Jai-Alai de esa capital y procuró acudir a los partidos de todos los grandes de aquella época. Tuvo mucha relación con Ignacio Juaristi, puntista, a quien dedica la última novela de la trilogía (El último pelotazo). Como en la Donostia de su niñez, en Venezuela también hubo frontón industrial de cesta-punta y Pelay colaboró en los campeonatos de pelota del Centro Vasco, escribiendo crónicas de los partidos en la revista Euzkadi. Desde joven, el escritor fue amigo del pelotari Juaristi, a quien dedica la referida novela con estas palabras: «A Ignacio Juaristi, que, con su juego audaz, lleno de fintas y travesuras, convirtió un deporte violento, como es la pelota, en un espectáculo fundamentalmente artístico. Con el afecto entrañable de su amigo de juventud». El testimonio prueba que la trilogía de novelas sobre los pelotaris se fundamenta más en el conocimiento de la realidad, que en la imaginación del escritor.

Para el pelotari Juan Ignazio Zulaika (Zulaika II), puntista profesional en los frontones de tres continentes, las tres novelas de esta serie de Pelay Orozco captan como nadie ha hecho la psique, el alma de los pelotaris de jai-alai, como afirma en este testimonio inédito (2022): «Tendría yo unos doce años —ya me había iniciado en el aprendizaje de la cesta-punta— cuando nuestro padre nos trajo a casa tres libritos, su trilogía sobre los pelotaris. La primera novela de la trilogía (Kapero y los dos) la dedica exclusivamente a historiar la niñez y adolescencia de dos personajes principales del relato; la segunda (Jai­-Alai en América), a la época de sus grandes éxitos en las más famosas canchas del mundo; la tercera (El último pelotazo), a la cuesta abajo deportiva y al momento melancólico de la retirada. Si nuestra vocación estaba marcada a fuego y el ansia de convertirnos en pelotaris profesionales era imparable, la lectura de esa trilogía supuso un estallido, unas ganas irrefrenables de emular a los protagonistas, debutar y hacer las Américas, como sucedió unos pocos años después». Pelay Orozco consideraba que el tipo del personaje el Azcunaga de su trilogía era una anticipación de la caracterología de un pelotari de la personalidad de Zulaika, que surgiría décadas después. El novelista vasco tenía especial predilección por algunas leyendas de la pelota, como el campeón Miguel Gallastegui, a quien siguió en los frontones y departió con él en Donostia.

Junto a las tres novelas de la referida trilogía, Pelay Orozco publicó un ensayo, Pelota, pelotari, frontón, libro prologado por Jorge Oteiza, considerado material de estudio fundamental y complementario del libro La pelota y los pelotaris, de Antonio Peña y Goñi (1892), y El gran libro de la pelota, de Luis Bombín y Rodolfo Bozas-Urrutia (1976).

La relación con Jorge Oteiza prende en cuanto vuelve del exilio en 1951. Oteiza había recibido el encargo del apostolario de Arantzazu. Es el momento en que el escultor prepara la instalación de casa y taller en Irun, junto con Néstor Basterretxea. Pelay y Oteiza se relacionan con otros escritores, como Antonio Valverde, Ayalde, o José de Arteche. Pelay tendría una actuación directa para que Oteiza decidiera en 1968 subir su estatuaria de Arantzazu, que había dormido en una década en la intemperie, a la fachada de la basílica. Durante la construcción de esta, Pelay visitó Arantzazu, en cuya hospedería solía pasar jornadas de descanso. En sus visitas al taller de Oteiza, el escultor implicó a Pelay en la creación de la bustiña para la realización del busto de Pío Baroja.

Además de algunos artículos en la prensa y conferencias en distintos lugares de Gipuzkoa, valorando la modernidad de la obra de Oteiza, y la defensa de aquella frente a las prohibiciones e impedimentos de la jerarquía católica en relación con la estatuaria de Arantzazu, la gran aportación de Pelay Orozco a la literatura es su libro sobre el escultor de Orio: Oteiza, su vida, su obra, su pensamiento, su palabra (1978). Se trata del primer libro en donde se condensa la visión cultural de Oteiza, motivada por las preguntas de Pelay, en una conversación grabada de muchas horas. De algún modo el documento recoge y amplía las diversas tertulias que había sostenido a lo largo de varios años con el escritor, con quien mantuvo una amistad de por vida.

Además de este ensayo biográfico sobre Oteiza, Pelay publicó una biografía del político jetzale Juan Ajuriagerra (1987).

Tras su vuelta del exilio Pelay comienza a colaborar en la prensa donostiarra, con artículos en La Voz de España y en la editorial Auñamendi, dirigida por su amigo Bernardo Estornés Lasa, para cuyo Diccionario y Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco redactó numerosos artículos. La inmensa mayoría de sus artículos, como novelas y ensayos, giran en  torno a cuestiones, costumbres, vida e historia del País Vasco. Del mismo modo, escribió diversas entradas en otros volúmenes de La Gran Enciclopedia Vasca, editada por José María Retana en Bilbao, editorial que asumió la compleja edición gráfica del libro de Pelay sobre Oteiza.

En sus últimos trabajos en sendos libros colectivos (Donostia, San Sebastián. Vida, paisajes, símbolos, 1994) y (Reelección de Pío Baroja, 1996), trata de nuevo dos cuestiones que fueron eje de su dedicación literaria, la ciudad de San Sebastián y Pío Baroja. Pelay Orozco tenía a gala haber nacido en la misma calle de Okendo de la capital donostiarra, como había nacido Baroja, su referente de vida y dedicación como escritor. Pero antes, ensayos como La ruta de Baroja (1962) y Baroja y el País Vasco (1974, con prólogo de Julio Caro Baroja), ofreció trabajos donde condensa su mirada sobre la obra y personalidad del novelista donostiarra.

En sus últimos años de vida laboral llevó la administración y oficina de la sociedad popular Itzalpe, en la Parte Vieja donostiarra, convertida en escenario de encuentro y tertulias de alguno de sus amigos bertsolaris, como Txomin Garmendia, o el escritor Pedro Berrondo, autor de la traducción del Quijote al euskera, así como otros autores, reunidos en torno a Euskerazaintza, partidarios de la escritura tradicional, aunque Pelay no fue nunca beligerante contra el euskera batua (unificado). En 1986 amigos donostiarras le dedicaron un homenaje que tuvo lugar en la sociedad Itzalpe. La ciudad de Donostia/San Sebastián le ha dado nombre a una de sus calles en el barrio de Ayete Miramón

La ciudad de Donostia/San Sebastián fue una constante también en su trabajo intelectual. Uno de sus últimos trabajos sobre la ciudad de su vida apareció en el libro colectivo Donostia, San Sebastián. Vida, paisajes, símbolos (1994), donde aborda diversas cuestiones sobre el carácter del donostiarra en el tiempo. Fue miembro de Eusko Ikaskuntza y de la Real Sociedad Bascongada de amigos del País, en mérito a todos sus estudios y preocupaciones por el devenir de la sociedad vasca de su tiempo, como se expresa en su libro Gran país, difícil país. Problemática vasca (1970). Como Baroja, tuvo especial interés en contar la vida de algunos personajes particulares, entre la realidad y la leyenda, como es la figura del contrabandista del Bidasoa. Una de sus pasiones, la música coral, le llevó a escribir su libro sobre el Orfeón Donostiarra Música sembrada: Orfeón Donostiarra. Su historia: bere kondaira (1897-­1978), publicado en 1980.

En 1992, el profesor José Ángel Ascunce publicó en San Sebastián, dentro de la colección La Cultura del Exilio Vasco, un libro que supone el acercamiento más completo a la figura intelectual y humana de Miguel Pelay Orozco: Ayer y hoy de un escritor.

Obrak

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Preludio sangriento, La Plata (Argentina): Calomino, 1943.

La atracción del crepúsculo, La Plata (Argentina): Calomino, 1946.

El ritmo de la época, Buenos Aires: Calomino, 1948.

Retablo vasco, La Plata (Argentina): Calomino, 1948.

Crimen en los Rododendros [s. l.]: [s. n.], 1951.

A la sombra del Aitzgorri, Buenos Aires: Ekin, 1951.

La ruta de Baroja, Bilbao: Sendo, 1962.

Diálogos del camino. Sobre el carácter vasco y otros ensayos, San Sebastián: Auñamendi, 1962.

El escritor y su brújula, Zarautz: Icharopena, 1964.

Pórtico euskariano, San Sebastián: Auñamendi, 1966.

Kapero y los dos, Zarautz: Icharopena 1967. Reed. Los pelotaris (trilogía), Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1980.

Jai­-Alai en América, Zarautz: Icharopena 1968. Reed. Los pelotaris (trilogía), Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1980.

El último pelotazo, Zarautz: Icharopena 1968. Reed. Los pelotaris (trilogía), Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1980.

Cuadernos de un solitario. Digresiones y fantasías, San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones, 1968.

«Aportación guipuzcoana a la literatura castellana», Guipúzcoa, San Sebastián: Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa, 1969, pp. 267-294.

Las intuiciones de Sotero Bidarte, Zarautz: Icharopena, 1970.

Gran país, difícil país. Problemática vasca, San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones, 1970.

La encrucijada. Ideas en torno al problema cultural vasco, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1971.

Choperena el contrabandista, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1973.

Baroja y el País Vasco, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1974 (prólogo de Julio Caro Baroja).

«Baroja y el arte», La Gran Enciclopedia Vasca, vol. VIII, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1974, pp. 409-459.

Palabras, palabras, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1975.

Bilinch a los cien años de su muerte, San Sebastián: Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián, 1976 (pregón pronunciado en el Ayuntamiento de la Ciudad, el 20 de enero de 1976).

El país y sus problemas, San Sebastián: Publicaciones de la RSBAP, 1976 (discurso de ingreso en la RSBAP, el 27 de junio de 1975).

Todos los caminos son válidos, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1978.

Oteiza. Su vida, su obra, su pensamiento, su palabra, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1978.

«Los vascos y el mar. Euskaldunak itsasoan», Itxaskaria. Los euskaros y el mar, Bilbao: 1980, pp. 369-390.

Música sembrada. Orfeón Donostiarra. Su historia. Bere kondaira (1897­-1978), San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones, 1980 (prólogo de José Ignacio Tellechea Idígoras).

Pelota, pelotari, frontón, Madrid: Poniente, 1983 (prólogo de Jorge de Oteiza).

Juan Ajuriaguerra, Bilbao: Idatz Ekintza, 1987.

Ayer y hoy de un escritor, San Sebastián: José Ángel Ascunce, 1992.

«El donostiarra y sus singularidades. ¿Apuntes de autocomplacencia?», Donostia­-San Sebastián. La ciudad. Vida, paisajes, símbolos, Donostia: Sendoa, 1994, pp. 102-105.

«El viejo Iturbide», en ASCUNCE, J. A. (ed.), Antología de textos literarios el exilio vasco, San Sebastián: José Ángel Ascunce, 1994, pp. 237-253.

«Fantasía barojiana», en MARAÑA, F. (ed.), Reelección de Pío Baroja (1872­-1956), San Sebastián: Bermingham, 1996, 293-304.

Un «contencioso» Donostia-­Bilbao (o viceversa), Bilbao: Comisión de Bizkaia de la RSBAP, 1996, 49 pp.

 

Bibliografia

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AIZARNA, S., «Miguel Pelay Orozco», en ASCUNCE, J. Á.; APAOLAZA, X., y MOMOITIO, I. (coords.), Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura, vol. 2, San Sebastián: Saturraran, 2000, pp. 427-434.

AMÉZAGA, E., Autores vascos, vol. VII, Bilbao: Gorka, 1987, pp. 342-343.

ASCUNCE,  J. Á., «Miguel Pelay Orozco», web Hamaika Bide Elkartea. En  línea: https://www.hamaikabide.eus/biografias/name/miguel-pelay-orozco/ (14 de enero de 2023).

ASCUNCE, J. Á., y SAN MIGUEL, M. L., La cultura del exilio vasco, San Sebastián: J. A. Ascunce, 1994, 2 vols.

AUÑAMENDI, «Pelay Orozco, Miguel», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/pelay-orozco-miguel/ar-123305/ (consultado el 14 de enero de 2023).

LLOSA SANZ, Á., «Los paisajes prohibidos. Poética de la nostalgia en la literatura vasca del exilio a través de algunas estampas tempranas. Los casos de José Olivares Larrondo Tellagorri y Miguel Pelay Orozco Olarso», en ASCUNCE, J. Á.; APAOLAZA, X., y MOMOITIO, I. (coords.), Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura, vol. 2, San Sebastián: Saturraran, 2000, pp. 453-466.

MARAÑA, F., «San Sebastián. Memoria literaria de  la ciudad abierta (1900-1990)», Donostia-­San Sebastián. La ciudad. Vida, paisajes, símbolos, San Sebastián: Sendoa, 1994, pp. 184-205.

POLO ETXANIZ, F., «Pelay», Oarso, 33 (1998), pp. 157-160. En línea: https://static.errenteria.eus/web/eu/herria/artxiboa/Oarso/oarso1998/157_160-pelay.pdf  (consultado el 14 de enero de 2023).

ZULAIKA, J. I., Artículo inédito (testimonio recogido por Félix Maraña para esta entrada documental, Donostia, diciembre de 2022).


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