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NOTITIA VASCONIAE Gipuzkoako egileak eta obrak

MUÑOZ ECHABEGUREN, Fermín (Donostia-San Sebastián, 12 de febrero de 1922 – Donostia-San Sebastián, 20 de diciembre de 2019)

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Historiador.

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Nace Fermín Muñoz Echabeguren en la céntrica calle donostiarra Larramendi, núm. 25, 4.º derecha, en el año 1922. Es decir, en el centro de un San Sebastián que vive los últimos estertores de su prolongada «Belle Époque» y el fin definitivo de esos tiempos con la implosión de la restauración monárquica de 1876 a causa del golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera.

Transcurren, así pues, en ese convulso escenario de fin de época, sus primeros años. Su formación comenzará cerca de su domicilio en las Escuelas Públicas del barrio de Amara. Conoce de ese modo, en su etapa formativa, un San Sebastián a medio camino entre esas dos épocas. La de los ensanches anteriores y posteriores a las guerras carlistas —que él mismo se encargará de historiar años después— y la de ese fin de la «Belle Époque» donostiarra que él recordará con nítido detalle como una época difícil —más allá de los tópicos sobre los «Felices Veinte»— en la que la urbe donostiarra se debate en esos momentos finales de su carácter, todavía, de ciudad-balneario para el Turismo internacional. Algo que, aun así, no la privará todavía de ser considerada escala de atracciones propias de ese mundo que se desvanece, bien visibles para el futuro historiador desde su propio domicilio. Como ocurre en el caso del Circo Krone. Empresa alemana de referencia en el sector que, sin embargo, se ve obligada a una gira por toda Europa —en la que incluye a esa reminiscente «Perla del Cantábrico» donostiarra— huyendo de la crítica situación en la que se debate la República de Weimar en esos momentos.

El joven Fermín crece así en una sociedad que se convulsiona de manera evidente —incluso en su propio entorno cotidiano— en las agudas problemáticas propias de la sociedad europea de entreguerras. De ese modo el futuro historiador guardará una clara memoria de esos momentos merced a hechos como, por ejemplo, sus visitas dominicales —en compañía de su padre— a restos del San Sebastián «Belle Époque» como el kiosko de Alderdi-Eder, para consumir los «espumosos» que allí se servían, mientras asiste a cambios drásticos en determinadas cuestiones como la ruptura del papel tradicional de la mujer. Relegada, aún, por defecto, a ámbitos domésticos. Como él mismo nota en esos momentos al observar la ausencia de su madre o su tía en esas diversiones limitadas, en algunos casos, todavía, al ámbito masculino.

La unidad familiar de esos primeros años de Fermín Muñoz será, en efecto, fundamental para la formación intelectual y personal del futuro historiador donostiarra. Así en esa familia característica de la época —más que la nuclear actual, la todavía extensa en la que conviven familiares directos de distintas edades— la figura de su tío materno resultará muy influyente en la formación del joven Fermín, dada su trayectoria y aprendizaje como artista interiorista fuera de San Sebastián, en el París fin de siglo.

Por otra parte, ese tío homónimo, Fermín, será una temprana influencia en su formación política, aproximándolo a la línea de pensamiento propia del nacionalismo jeltzale de la época. Así, por ejemplo, Fermín Echabeguren recordará al joven Fermín que, si en las escuelas públicas se expresaba en castellano, en el ámbito doméstico debía hablar en euskera.

La etapa de formación académica de Fermín Muñoz Echabeguren se verá interrumpida de un modo algo abrupto en torno al año 1935-1936. Deberá entonces abandonar los estudios, a la edad de catorce años, para iniciar una muy característica carrera en el mundo laboral de la época. Las condiciones económicas de aquellos conflictivos y depauperados años treinta no le dejan otra opción. En este caso la de ser seleccionado, en su propio centro de estudios, para trabajar como botones en uno de los bancos de la ciudad.

Pronto la inminente Guerra Civil empeorará ese panorama. El estallido del conflicto le sorprenderá en la casa familiar, que, por su ubicación, quedará muy cerca de uno de los principales puntos de conflicto de la Batalla de San Sebastián en julio de 1936. De hecho, la misma casa familiar será ocupada por las milicias populares que se hacen con el control de la ciudad, para convertirla en un punto de resistencia a los sublevados, marcando incluso una de las ventanas de ella con un paño rojo para indicar que se trataba de fuerzas antifranquistas.

Ante esta situación, la familia optará por abandonar la ciudad y dirigirse a Eibar, donde el padre de Fermín contaba con amistades y relaciones que les pudieran servir de apoyo en tanto la situación se estabiliza en Donostia-San Sebastián. Lógicamente los Echabeguren pronto se desengañarán, al descubrir que en la villa armera la coyuntura bélica era ya considerablemente peor que en el propio San Sebastián. Algo que lleva a la familia finalmente a Oñati en busca de esa seguridad perdida. Allí Fermín Muñoz Echabeguren vivirá los comienzos de la caída del frente norte asistiendo a la toma de esa villa por las fuerzas sublevadas.

Tras esto la familia Echabeguren regresará a Donostia-San Sebastián, retomando, dentro de lo posible, una cierta normalidad. Esa será la época en la cual Fermín se reincorporará a la vida académica nuevamente. Concretamente a los estudios musicales de violín en el Conservatorio Municipal (en cuyo Cuadro de Honor figurará) y a la formación en la Escuela de Artes y Oficios en el turno de noche, donde obtendrá un primer premio en la categoría de Dibujo Artístico.

Sin embargo, las circunstancias, una vez más, le obligarán a compaginar esos retomados estudios con su actividad laboral en el mundo de la Banca, si bien combinándola con una actividad conjunta en una de las orquestas donostiarras. Vivirá así entre ambas actividades en los comienzos de la dura posguerra civil española, asistiendo, en alguna de sus intervenciones en el campo musical, a la notable bajada de calidad de los espectáculos ofrecidos en grandes salas como la del Victoria Eugenia.

En esta etapa comenzará también a retomar sus aficiones literarias que había frecuentado desde la primera juventud. Concretamente escribirá poesía y algo de teatro. Sin embargo, su cultivo del género de la Historia, siempre manifestado en un constante interés hacia la de su propia ciudad natal, finalmente solo eclosionará en forma escrita cuando consigue una incapacidad laboral total, que traerá aparejada su jubilación anticipada en la década de los años setenta del siglo XX.

Rompe así con una trayectoria iniciada desde su adolescencia con el trabajo en la Banca y que pasa —entre las décadas de los cincuenta y los sesenta de esa  misma centuria— por varias empresas, donde ejercerá como contable y en otros puestos. Así, por ejemplo, en una harinera de Lekunberri y, ya en la década de los sesenta, como responsable de personal y socio de Rodríguez y Vergara. Empresa de maquinaria que rescindirá notablemente su actividad a causa de la primera crisis del petróleo del año 1973. Proceso ese que acelerará su jubilación anticipada.

A partir de entonces, liberado de las cargas laborales, comenzará a redactar  una fértil producción historiográfica centrada, fundamentalmente, en la reconstrucción de la Historia de su ciudad natal entre la época medieval y, principalmente, los siglos XIX y XX.

De esas cerca de tres décadas dedicado a la investigación y publicación de diversos estudios históricos, surgirá una notable obra escrita que aún hoy sigue resultando esencial para reconstruir, con sumo detalle, la Historia de una ciudad, Donostia-San Sebastián, que, a causa del incendio de 1813, perderá gran parte de sus registros históricos. Recuperados, en no pequeña medida, por esa ingente labor de Fermín Muñoz Echabeguren.

Obrak

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Anales de la Primera Guerra Carlista en San Sebastián. Cómo se vivió la guerra en la ciudad, Donostia-San Sebastián: Fundación Kutxa, 2001, 349 pp.

Anales de la Segunda Guerra Carlista en San Sebastián. Cómo se vivió la guerra en la ciudad, Donostia-San Sebastián: Fundación Kutxa, 2002, 284 pp.

«Las parroquias de San Sebastián (1814). Despachos del Tribunal Eclesiástico de Pamplona», BEHSS, 37 (2003), pp. 545-554.

El agua potable en la historia de San Sebastián = Edateko ura Donostiako historian, Donostia-San Sebastián: Aguas del Añarbe = Añarbeko Urak, 2003, 283 pp.

San Sebastián, la historia desconocida. Hombres y proyectos que quisieron cambiar la ciudad 1857-­1966, San Sebastián: Txertoa, 2004, 175 pp.

El ferrocarril en San Sebastián, 1851-­1925, Donostia-San Sebastián: Instituto de historia donostiarra Dr. Camino, 2004, 191 pp.

«De alcabalas en el siglo XVIII», BEHSS, 43 (2010), pp. 543-566.

San Sebastián, reedificación de la ciudad destruida. Crónica de 1813 a 1840, Donostia: Erein, 2014, 227 pp.


Bibliografia

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BARRUSO, P., La Guerra Civil en Guipúzcoa (julio­-septiembre de 1936), San Sebastián: Hiria Liburuak, 2006, 386 pp.

GONZÁLEZ CALLEJA, E., La España de Primo de Rivera. La modernización autoritaria 1923-­1930, Madrid: Alianza, 2005, 463 pp.

LUENGO TEIXIDOR, F., San Sebastián. De su destrucción a la ciudad contemporánea, San Sebastián: Txertoa, 1999, 150 pp.


Fuentes: Entrevistas con Gari Muñoz en Donostia-San Sebastián, 10 de junio de 2022 y 17 de junio de 2022 (grabaciones en depósito de la familia).

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