Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Fraile capuchino, sacerdote e historiador.
Ibilbidea
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Tarsicio de Azcona, cuyo nombre de pila era Jesús Morrás Santamaría, nació en el pequeño enclave de Azcona/Aizkoa (Valle de Yerri/Deierri), Navarra, el 24 de diciembre de 1923. Sus padres fueron Cruz y Basilisa, que trajeron al mundo numerosa prole. Tarsicio frecuentó en su niñez la escuela del pueblo hasta 1932, y la de la vecina localidad de Abárzuza/Abartzuza hasta 1934, año en que ingresó en el seminario capuchino de Altsasu/Alsasua, donde cursó los estudios de humanidades (1934-1939). En 1939 inicia el noviciado en Sangüesa/Zangoza, emitiendo los votos temporales al año siguiente, el 15 de agosto de 1940. A continuación, estudia la filosofía en Estella/Lizarra, de 1940 a 1943, bajo la dirección de los padres Antonino de Caparroso y Matías de Torrano, que habían completado sus estudios de filosofía en las universidades de Lovaina (Bélgica) y Gregoriana (Roma), respectivamente. A la filosofía siguió el estudio del currículo teológico en el viejo convento de Pamplona Extramuros, con profesores graduados en su gran mayoría en las universidades pontificias romanas. Los estudios los finalizó en 1947, habiendo recibido la ordenación sacerdotal unos meses antes, el 21 de diciembre de 1946. Seguidamente, en 1947, los superiores, dadas las cualidades del padre Tarsicio para el estudio y la investigación, lo envían a la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma para cursar los estudios de Historia Eclesiástica, obteniendo la licenciatura en 1950. Al mismo tiempo se diploma en Archivística y Biblioteconomía en la Escuela Vaticana correspondiente. En 1952, en la misma universidad, obtiene el doctorado con una tesis titulada La elección y reforma del episcopado español en tiempo de los Reyes Católicos, dirigida por el padre Ricardo García-Villoslada, S. J.
Una vez en España, después de unos meses transcurridos en Alemania para estudiar la lengua germánica, fue asignado durante un curso al convento de San Antonio de Pamplona/Iruña, donde estaban emplazados la curia y el archivo provinciales. Pero a partir del curso 1951-1952 fue destinado al Colegio de teología, ubicado en el convento de Pamplona Extramuros, como miembro del claustro de profesores. Desde entonces el convento de Extramuros sería su residencia permanente, a excepción de dos años (1998-2000) transcurridos en Zaragoza, debido a las obras de remodelación del viejo convento. Su estancia en la ciudad imperial la aprovechó fructíferamente para consultar los archivos necesarios para la redacción de su obra sobre la fundación del convento de capuchinos de la ciudad, publicada por la «Institución Fernando el Católico» el año 2005, con la que el padre Tarsicio había tenido relación desde 1952, cuando participó en el V Congreso de Historia de la Corona de Aragón, como miembro de dicha entidad. Bien podría decirse que el padre Tarsicio perteneció al paisaje humano y espiritual del convento y parroquia de Extramuros, llegando a ser un personaje muy apreciado y popular del barrio extramural de San Pedro.
En el Colegio de teología el padre Tarsicio se dedicó con intensidad a la docencia, para lo que fue asumiendo gradualmente las clases de historia de la Iglesia, encargándose también de otras materias, como Derecho público eclesiástico, metodología, patrología, franciscanismo y liturgia. Desde 1969, año en que se instituyó el Centro Superior de Estudios Teológicos de Pamplona (CSET), ejerció en dicho centro su magisterio de historia de la Iglesia y de otras materias, como metodología, hasta 1993.
Junto a la docencia, la otra actividad que destacó eminentemente en la biografía del padre Tarsicio fue su dedicación a la investigación archivística histórica. Ya para la elaboración de su tesis tuvo que enfrascarse en los archivos romanos, sobre todo en la Biblioteca Apostólica Vaticana y en el Archivo Secreto Vaticano, así como en los archivos nacionales de España, principalmente los de Simancas y de la Corona de Aragón (Barcelona). Desde entonces empleó mucho tiempo en la investigación, siendo incluso becado en 1961 por la Fundación March para investigar en archivos de Italia especialmente significativos para la historia de España objeto de su especialidad, como son los archivos estatales de Roma, Milán, Venecia y Nápoles. También consultó con asiduidad los archivos más próximos, fundamentalmente los de Pamplona: tanto el Archivo General de Navarra como el diocesano, el municipal y el de protocolos notariales, con el objeto de redactar su monografía sobre la historia del convento de Pamplona Extramuros, publicada por el Gobierno de Navarra el año 2006, cuando recurría el cuarto centenario de su fundación, y también la historia de su pueblo, Azcona/Aizkoa, y la del Valle de Yerri/Deierri, donde aquel está enclavado.
En su provincia religiosa de Navarra-Cantabria-Aragón el padre Tarsicio desempeñó desde 1951 distintos cargos. En 1953 fue nombrado director del Boletín Oficial de la Provincia, cargo que ocupó hasta 1963. Desde entonces se encargó de las notas necrológicas de los religiosos de la provincia (no firmadas), y de la sección «bibliografía», donde se presentaban las publicaciones de índole «científica» escritas por los religiosos pertenecientes a la provincia. Por otra parte, desde 1952 y hasta el año 2002 fue archivero de la provincia. En el capítulo provincial de 1969 fue también elegido definidor (consejero) provincial, cargo que desempeñó durante un trienio. En la parroquia de San Pedro la participación del padre Tarsicio en los ministerios parroquiales fue constante: durante sus años más jóvenes dirigió la catequesis y la misa infantil y fue consiliario de la juventud franciscana. Así mismo se encargó de algunas capellanías de religiosas confiadas al convento.
En la diócesis de Pamplona el padre Tarsicio fue conocido desde los años cincuenta del siglo pasado. Ya en 1958 fue nombrado por el obispo censor sinodal y en 1962 miembro de la Comisión diocesana de Liturgia. Durante los años que precedieron al Concilio Vaticano II el padre Tarsicio participó en la campaña de renovación litúrgica que se llevó a cabo en la diócesis. En 1971 el padre Tarsicio fue elegido como uno de los observadores religiosos para participar en la célebre Asamblea nacional conjunta de obispos y sacerdotes celebrada en Madrid del 13 al 18 de septiembre de ese mismo año.
El hecho de que el padre Tarsicio no ocupara una cátedra universitaria ni frecuentara los circuitos intelectuales habituales, sino la humilde tarima del aula del Colegio de teología del convento de capuchinos de Pamplona Extramuros o la del CSET de Pamplona, lo privaron hasta su ancianidad de un merecido reconocimiento por su labor científica como historiador de cuestiones y personajes esenciales de la historia de España, como son el reinado de los Reyes Católicos y su época, así como el papel que la Iglesia ocupaba en aquella sociedad. En realidad, el padre Tarsicio comenzó sus investigaciones estudiando un filón importantísimo de esa: la reforma del episcopado en tiempo de los Reyes Católicos. Y desde allí llegó a centrarse en la reina Isabel. El padre Tarsicio fue historiador e investigador eminente de temas civiles, sin dejar nunca de cultivar con profundidad y asiduidad la historia de la Iglesia y de sus instituciones (la Orden capuchina sobre todo). Disponer de una cátedra le hubiera permitido dejar una huella más profunda en la historiografía española, pero lo contrario le otorgó una libertad inigualable para dedicarse a la investigación, ejerciendo un cierto magisterio desde esa forma tan suya de narrar la historia sin hacer concesiones a las hipótesis, buscando siempre la máxima objetividad posible anclado siempre en el documento. Toda su producción histórica se fundó en el estudio de documentación inédita de la que sabía extraer todo su jugo, presentando los resultados de la investigación de forma bella y pulcra, incluso brillante, pero con un estilo conciso y con un lenguaje de cuño clásico muy logrado. Además, el padre Tarsicio supo insertarse en el surco de la mejor historia social y de la vida cotidiana, historiando parcelas muy diminutas como son la historia de algunos conventos capuchinos, arrojando luz sobre sus relaciones con las instituciones civiles y eclesiásticas de los pueblos o ciudades donde estaban enclavados, o rescatando aspectos muy humanos de la vida y personalidad de los personajes biografiados.
Durante los últimos años de su vida el padre Tarsicio recibió varios homenajes, nombramientos y reconocimientos a su labor como historiador: el año 2009 el Ayuntamiento del Valle de Yerri/Deierri le distinguió con el título de «hijo predilecto», ocasión en la que presentó su obra El valle de Yerri (Navarra). Aproximación inicial documentada, publicada de forma ampliada en el 2012. El año 2011 la Real Academia de la Historia nombró al padre Tarsicio académico correspondiente por Navarra. Poco tiempo después, el 15 de mayo de 2012, el Seminario Diocesano de Pamplona, junto con el CSET «San Miguel Arcángel» y la Provincia de Hermanos Menores Capuchinos de España, le rindieron un homenaje en el que se presentó el volumen Historia Magistra Vitae. Miscelánea de estudios en homenaje a Tarsicio de Azcona, OFMCap., historiador. Finalmente, el Gobierno de Navarra le concedió el año 2014 el premio Príncipe de Viana de la Cultura.
En la última etapa de su vida, hasta su fallecimiento el 21 de mayo de 2022, el padre Tarsicio se mantuvo enhiesto con una gran vivacidad intelectual y lucidez, como se puede apreciar en su producción bibliográfica. Así pocos meses antes de morir, en la cima de sus noventa y ocho años, vio la luz una rica autobiografía, grávida de humanidad, que lleva por título: De campesino a historiador. Apuntes biográficos (Pamplona, 2022). Y además dejó en prensa una entrevista sobre su trayectoria como investigador de la historia de la Iglesia para la revista Anuario de historia de la Iglesia (Conversación con Tarsicio de Azcona, capuchino, en Pamplona Extramuros), un artículo sobre los consejos dados a Isabel la Católica en un debate con el papa Sixto IV, y un estudio sobre los perdones de Carlos V a sus deservidores en Navarra, entre 1521 y 1524, del que había adelantado algunos extractos en el rotativo local Diario de Navarra.
Los estudios históricos realizados por el padre Tarsicio se han plasmado en una vastísima producción literaria que comprende más de 20 monografías, y más de 120 artículos, sin contar otras voces escritas en diccionarios y artículos menores. Cuatro son los núcleos temáticos fundamentales en torno a los que se articula su bibliografía.
1. Los estudios más conocidos del padre Tarsicio son los relacionados con el reinado de los Reyes Católicos. Comenzó estudiando la reforma del episcopado español en tiempo de los reyes, centrándose seguidamente en Isabel la Católica, cuya biografía quedó vinculada para siempre a su nombre. Dicha biografía, según los especialistas de la época, no ha sido todavía superada en aspectos tan importantes como la revolución nobiliaria, la hacienda real, la Inquisición o la expulsión de los judíos. Al hilo de estas investigaciones también estudió la libertad religiosa, la conversión de los judíos, la reforma de varias órdenes religiosas, así como a personajes de relevante calado histórico, como Fr. Hernando de Talavera, o la misma Juana de Castilla («mal llamada la Beltraneja»), estudio que reviste una importancia nada desdeñable.
2. Un segundo núcleo temático es el que se refiere a temas guipuzcoanos de los siglos XV y XVI, cuyo contexto es también el reinado de los Reyes Católicos y el de sus sucesores. El interés por estos temas se debe en gran parte a la amistad del padre Tarsicio con el eximio historiador José Ignacio Tellechea Idígoras, impulsor del Grupo de estudios históricos de San Sebastián Doctor Camino. Así, el padre Tarsicio dedicó varios trabajos a las relaciones de Enrique IV con la Provincia de Gipuzkoa (1470), a las relaciones de la Provincia de Gipuzkoa con el Reino de Navarra (1512-1521), a la situación de la Provincia de Gipuzkoa en el tiempo de la Guerra de las Comunidades (1520-1521), a la creación de la parroquia de Rentería en 1513, a la fundación y construcción de San Telmo de San Sebastián, a las gestiones de Fernando el Católico para erigir en Azcoitia una abadía-obispado con jurisdicción sobre Guipúzcoa, a la ampliación de la parroquia de Santa María de Donostia-San Sebastián en el siglo XVI, a las Constituciones del Clero de la Villa de San Sebastián de 1555, a la precedencia del arciprestazgo de Gipuzkoa en el obispado de Pamplona (1573-1576), a la fundación de la parroquia de Pasajes de San Juan (siglo XVII), y al convento de capuchinos de Rentería, fundado en 1612.
3. Otro buen número de estudios, muy vinculado al anterior, es el que el padre Tarsicio dedicó a Navarra y Pamplona/Iruña. En primer lugar, destacan varios artículos sobre distintos temas de la historia de la Iglesia de Navarra: objeto de su interés fue el santuario de la Trinidad de Arre en sus aspectos económicos, el derecho de patronato y de presentación a la Iglesia de Pamplona, privilegio que concedió Adriano VI a Carlos V en 1523, y el pago del subsidio y excusado a la corona por la Iglesia de Navarra en el siglo XVI. Sobre Pamplona, de forma específica, el padre Tarsicio estudió el derribo de los barrios de la ciudad durante la Guerra de la Convención (1795), las Ordenanzas de los hortelanos de la Rochapea (1572), las Constituciones de la Cofradía de Mercaderes y Tratantes de Pamplona (1599) y los tres conventos franciscanos de Pamplona (franciscanos, clarisas y capuchinos). Por otra parte, también dedicó trabajos a Gabriel de Amasa, famoso mercader de Lesaka, fundador del convento de capuchinos y de otras instituciones benéficas. De singular importancia fue la monografía que dedicó al convento de Pamplona Extramuros, donde se aprecia la urdimbre de relaciones del convento con la sociedad pamplonesa desde el siglo XVII al XXI, sobre todo con las autoridades civiles y eclesiásticas de la ciudad y del reino. En los últimos años de su actividad investigadora fue importante la publicación de dos monografías, riquísimas en documentación inédita, sobre su pueblo Azcona/Azkoa y el Valle de Yerri/Deierri. Pero seguramente el estudio más valioso del padre Tarsicio sobre Navarra fue el publicado por el Gobierno de Navarra el año 2013, sobre las bulas del papa Julio II como justificación de la conquista de Navarra en 1512. El estudio es importante porque se fija el texto de las bulas, pedidas como ayuda espiritual al papa por Fernando el Católico, y se contextualizan en la doctrina canónica pontificia sobre la deposición de reyes a causa de su herejía o actitud cismática y desobediente al vicario de Cristo, y en la geopolítica europea del momento, en la que Castilla y Aragón luchaban por la hegemonía con Francia.
4. El cuarto núcleo temático de los estudios del padre Tarsicio, en estrecha relación con los anteriores, es el que tiene que ver con la Orden capuchina, pero fundamentalmente con su difusión y establecimiento en Navarra. Así es de gran calado histórico la investigación llevada a cabo por el padre Tarsicio sobre la formación primero de la Custodia de capuchinos de Navarra y Cantabria (1606-1656) y posteriormente de la Provincia del mismo nombre (1656-1679), en la que se involucraron de lleno las autoridades del reino, apostando por desgajar dicha entidad de la Provincia de Aragón, lo que conllevaba ciertas implicaciones políticas. Además de estas investigaciones, el padre Tarsicio dedicó estudios monográficos a distintos conventos capuchinos de Navarra, Gipuzkoa y Aragón: Errenteria, Pamplona Extramuros, Borja, Sangüesa/Zangoza, Zaragoza. Así mismo se ocupó de la biografía de algunos religiosos de relieve. En este sentido escribió sobre Tomás de Burgui († 1774), Evangelista de Ibero (1873-1909), autor del catecismo vasco Ami Vasco, y Gumersindo de Estella (1880-1974), cuyas memorias de su actividad con los reos de muerte en la cárcel de Torrero (Zaragoza) durante la Guerra Civil publicó el año 2003. Por otra parte, debió redactar numerosas voces sobre capuchinos navarros para la Gran Enciclopedia de Navarra.
Obrak
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La elección y reforma del episcopado español en tiempo de los Reyes Católicos, Madrid: CSIC-Instituto P. Enrique Flórez, 1960.
Isabel la Católica. Estudio crítico de su vida y su reinado, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1964 (2.ª ed., 1993).
San Sebastián y la provincia de Guipúzcoa durante la guerra de las Comunidades (1520-1521): estudio y documentos, San Sebastián: Grupo Doctor Camino de Historia de San Sebastián-Gráficas Eset, 1974.
«Documentos sobre la formación de la Custodia de capuchinos de Navarra y Cantabria (1606-1656)», Estudios franciscanos, 86 (1985), pp. 59-208.
«Documentos sobre la formación de la Provincia de capuchinos de Navarra y Cantabria (1656-1679)», Estudios franciscanos, 87 (1986), pp. 523-668.
Juana de Castilla, mal llamada La Beltraneja, 1462-1530, Madrid: Fundación Universitaria Española, 1998.
Con ECHEVERRÍA, J. A. (eds.), GUMERSINDO DE ESTELLA, Fusilados en Zaragoza 1936-1939.
Tres años de asistencia espiritual a los reos, Tarsicio de Azcona, José Ángel Echeverría (coords.), Zaragoza: Mira Editores, 2003 (3.ª ed., 2014).
La fundación de los capuchinos en Zaragoza (1598-1607), Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2005.
El convento de capuchinos extramuros de Pamplona (1606-2006), prólogo de J. J. Martinena Ruiz (Serie Historia, 118), Pamplona: Gobierno de Navarra-Departamento de Cultura y Turismo-Institución Príncipe de Viana, 2006.
Azcona de Yerri. El pueblo, su parroquia, sus ermitas, prólogo de M. Urbina García, Pamplona/Iruñea: Lamiñarra, 2011.
El Valle de Yerri (Navarra). Aproximación inicial documentada, [Arizala]: Ayuntamiento de Yerri, 2009; 2.ª ed. ampliada: El valle de Yerri. Historia local de un ayuntamiento campesino, Pamplona/Iruñea: Lamiñarra-Ayuntamiento de Yerri, 2012.
Las bulas del papa Julio II como justificación de la conquista de Navarra en 1512 (Serie Historia, 126), Pamplona: Gobierno de Navarra-Departamento de Cultura, Turismo y Relaciones Institucionales, 2013.
«Miscelánea inédita = Miszelanea argitaragabea», PV, 78 (2017), pp. 9-256.
De campesino a historiador. Apuntes biográficos, Pamplona: Gobierno de Navarra-Departamento de Cultura y Deporte/Nafarroako Gobernua-Kultura eta Kirol Departamentua, 2022.
Los perdones del rey emperador Carlos V a los navarros deservidores (1521-1524), prólogo de F. Segura Urra, Pamplona: Archivo Real y General de Navarra-Nafarroako Errege Artxibo Nagusia, Gobierno de Navarra/Nafarroako Gobernua-Departamento de Cultura y Deporte/Kultura eta Kirol Departamentua, 2022.
Bibliografia
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DACOSTA, A., «Historia, comprensión, empatía. Reflexiones a partir de la obra de Tarsicio de Azcona», Estudios franciscanos, 115 (2014), pp. 195-202.
ECHEVERRÍA ECHEVERRÍA, J. A. (coord.), Historia magistra vitae. Miscelánea de estudios en homenaje a Tarsicio de Azcona, OFMCap., historiador, Pamplona: Hermanos Menores Capuchinos-Convento de Extramuros, 2011.
— «Tarsicio de Azcona, OFMCap [Jesús Morrás Santamaría]», Huarte de San Juan. Geografía e Historia, 21 (2014), pp. 63-80.
— «Hno. Jesús Morrás Santamaría (P. Tarsicio de Azcona) (1923-2022)», Boletín Oficial HH. MM. Capuchinos de España, 12 (2022), pp. 310-315.
— «Conversación con Tarsicio de Azcona, capuchino, en Pamplona Extramuros», Anuario de Historia de la Iglesia, 32 (2023) [en prensa].
PÉREZ AGUIRRE, C. J. J., y PÉREZ DE VILLARREAL, V., Escritores de la Provincia capuchina de Navarra-Cantabria-Aragón, Pamplona: Curia Provincial de Capuchinos, 2000, pp. 345-348 y 625-629.





