Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Sacerdote.
Ibilbidea
Testua gaztelaniaz
Hijo de Bienvenida Teresa Arizmendi Ziaurriz y Félix Montoya Barandiarán. Nació en Alegia y cursó sus estudios sacerdotales en Vitoria-Gasteiz y en la Universidad Pontificia de Comillas. Se ordenó sacerdote en 1927. Ese año murió su padre, por lo que ofició su primera misa, que fue en honor de aquel.
Mientras estudiaba en Comillas, conoció al sacerdote tolosarra José Ariztimuño «Aitzol». Se hicieron grandes amigos. Junto con él y otros vasquistas, se dio cuenta de la necesidad que había de preservar y difundir el euskera y la cultura vasca. Una probable consecuencia fue su contribución a la financiación del diario El Día, fundado por Aitzol el 1 de junio de 1930: «Porque Aitzol, íntimo amigo mío, sacerdote, con él fundamos El día, que supuso para el país un avance muy grande, una atracción de ciertas masas que estaban más bien indecisas a la cuestión vasca. Y se trajo a un buen amigo que era un organizador extraordinario, fue el eje, la vértebra fundamental de todo el renacimiento cultural de los años 31 al 36» (AHE-EAH. Atala: dokumentuak. Sig.: C07/02).
Pío Montoya también participó en la academia Kardaberaz Bazkuna, fundada en 1924 en el Seminario de Vitoria-Gasteiz. En ella se enseñaba, entre otras cosas, a los sacerdotes que acudían al seminario de Vitoria a impartir misa en euskera. El director de la Academia fue Manuel Lekuona y los escritores que la agrupaban escribieron hasta 1936 en Ekin, Argia y Euzkadi.
Durante la Segunda República, era habitual ver a Montoya manteniendo largas charlas en la zona de Altzo con Aitzol, Leizaola, Telesforo Monzón, etc., pioneros de la cultura vasca. También conoció a Esteban Urkiaga «Lauaxeta». En aquella época Pío Montoya era director del coro de Alegia. También se encargaba de impartir estudios musicales en la casa San Juan de Alegia, mientras que su hermana María Ángeles se encargaba de impartir la catequesis en euskera. Era una familia abertzale. Prueba de aquel abertzalismo fue la creación del batzoki de Alegia por Pío Montoya, Antonio Arrizabalaga Agirre (alcalde de Alegia de EAJ/PNV en la Segunda República), José Artano Altuna (afiliado a EAJ/PNV) y el veterinario Gregorio Okiñena Erro (afiliado a EAJ/PNV).
En un principio, Pío Montoya, como hicieron otros religiosos, no vio con buenos ojos la llegada de la Segunda República. Aquel gobierno se definió como laico e impulsó la secularización de las instituciones y los bienes, reduciendo los privilegios que había tenido hasta entonces la iglesia. Con el paso del tiempo, sin embargo, aquel gobierno recién proclamado garantizó a los nacionalistas más derechos que durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera. La libertad para ser abertzale era mayor y la imagen pesimista de Montoya en torno a la República fue cambiando.
El florecimiento del patriotismo vasco y las vidas de los hermanos Montoya se truncaron los días 17 y 18 de julio de 1936, cuando parte de los militares y la oligarquía dieron el golpe de Estado contra el gobierno de la Segunda República. El compromiso de Pío y María Ángeles Montoya con el nacionalismo vasco era conocido en Alegia y en los pueblos vecinos. También era conocido el acoso de las tropas franquistas hacia los abertzales con la declaración de España «Una, Grande y Libre». Así, los hermanos tuvieron que exiliarse para huir de sus garras, por miedo a la represión que pudieran sufrir.
Pío Montoya se refugió en un primer momento en el monasterio de Belloc, a donde llegó por mar desde Getaria el 8 de septiembre de 1936. Desde allí se trasladó a Kanbo, donde pasó cinco años con el desterrado obispo de Vitoria Mateo Múgica. También participó en el reparto de dinero que el Gobierno Vasco hacía entre las familias vascas, y se encargó de hacer visitas diarias a combatientes y milicianos en el hospital «Ongi etorri» de Kanbo. En aquellos años, concretamente en 1938, se creó la revista Anayak para mejorar la comunicación entre los sacerdotes que estaban en Inglaterra, Bélgica y Francia. Ni siquiera durante la creación de la revista se interrumpió la comunicación entre los sacerdotes. Escribió numerosas cartas a su gran amigo José Miguel de Barandiarán, por ejemplo. Este último le informó en 1941 de los peligros que corría si pasaba la frontera.
Por aquel entonces, su hermana María Ángeles estaba exiliada en Calahorra, como el sacerdote abertzale Manuel Lekuona. Mientras tanto, en Iparralde, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, Montoya estaba bajo el control de la Gestapo: «Por acá, alarmas y más alarmas. Seguimos con un pie en el estribo, pero no parece que el tren arranque por ahora. Lo acordado es que quedamos bajo la directa autoridad de la Gestapo (como si antes no lo hubiéramos estado). Decididamente estos señores alemanes nos dan trato de favor» (AHE- EAH. Fondo: Archivo Histórico del Gobierno Vasco. Fondo del Departamento de Hacienda. Fecha: 1940-1944. Sección: Agustin Alberro).
Para principios de abril de 1947, Pío Montoya estaba pensando en regresar a Hegoalde, pero la situación no era fácil para los Montoya. Los franquistas les impusieron dos multas de un millón de pesetas y bloquearon todas las cuentas corrientes que tenían los hermanos en Hegoalde. Además, todas sus cuentas bancarias en Inglaterra y Suiza también fueron bloqueadas. Pensando que no tendría para vivir, Pío Montoya pidió ayuda al director del Departamento de Hacienda del Gobierno Vasco, Agustín Alberro, pero en ese momento este último no pudo ayudarlo (AHE-EAH. Fondo: Archivo Histórico del Gobierno Vasco. Fondo del Departamento de Hacienda. Fecha: 1944-1946. Sección: Agustin Alberro).
Las cuentas corrientes no fueron lo único que requisaron a los Montoya. La Junta Provincial de Incautación de Bienes de Gipuzkoa les requisó los bienes que poseían en Alegia. El 13 de enero de 1936 se incoó expediente con el núm. 22 y se procedió al decomiso de sus bienes: calle San Juan, 47, Lopeteguinea; parcela Jauregui; terreno situado en la vega de Celayeta; terreno situado en la vega de Alegia; terreno llamado zona de Beguiristain; parcela de castaños llamada Zabaltequi-aldea; parcela de Jauregui-Celayeta y el terreno correspondiente; mitad indivisa de un trozo de terreno en la misma vega, parcela sin nombre en Alegia […] (AMA-AUA: 511. Caja. Sección E. 6. Negociado).
Pese a las dificultades, Pío Montoya decidió regresar a Hegoalde y ese mismo año (1947) consiguió la repatriación del obispo de Vitoria Mateo Múgica, que había estado con él en el exilio. Un año después, en la clandestinidad, fundó la revista abertzale Egiz, entre cuyos objetivos se encontraba el de informar sobre las vulneraciones de derechos humanos que estaba cometiendo el régimen franquista.
1953 fue un año significativo para Pío Montoya. En el Estado francés, dos niños, llamados Gérald y Robert, fueron separados de sus padres judíos y quedaron a cargo de la Iglesia católica. Los dos niños perdieron a sus padres en el campo de exterminio de Auschwitz. En este contexto, el cuidado de los menores recaía sobre sus familiares tanto en Nueva Zelanda como en Israel, pero los niños desaparecieron y fueron pasando por diferentes colegios católicos del Estado francés y del español. Franco quiso aprovechar la custodia sobre esos dos niños como arma de amenaza al Estado francés en el futuro. Mientras tanto, Gérald estuvo refugiado en la casa de Alegia de Pío Montoya y Robert estuvo en la casa de Patxi Arruti Urrestarazu en Tolosa, amigo íntimo de Montoya. De este modo, pronto los sacerdotes abertzales consiguieron llevar a los dos niños con sus familiares a Israel.
Aquella no fue la única tarea de Montoya a favor de la identidad y los derechos vascos. Precisamente, el 30 de mayo de 1960, Montoya, junto con otros 338 sacerdotes, fue uno de los artífices de la Carta de los 339 para denunciar la represión que estaba causando la dictadura franquista en los territorios vascos. En 1950, 130 sacerdotes también firmaron otro documento. En 1968, por el atentado mortal contra el jefe de la Brigada Político-Social de la policía franquista de Gipuzkoa Melitón Manzanas (señalado como responsable de decenas de casos de tortura), Pío Montoya fue detenido (junto con otros jóvenes abertzales y dos sacerdotes de Legorreta) y la policía rompió varios bienes de su casa: «La casa del sacerdote Pío Montoya, aparte de ser detenido, su casa ha sido asaltada con rotura de ventana y cristales, por la fuerza pública» (AHE- EAH. Fondo: Alberto de Azua. Sección: Delegado de ELA-STV en México 01-1962-02.1972. signatura: C. 10, núm. 1865). En un primer momento estuvo detenido en San Sebastián, en los bajos del Gobierno Civil. Desde allí, fue trasladado por la Policía Armada, junto a otros sacerdotes, a un lugar donde había 11 camas. Tras al menos ocho días incomunicado, se le llamó a declarar ante el comisario y prestó declaración durante cinco horas.
El 27-28 de mayo de 1980 fue uno de los que publicaron y firmaron el manifiesto contra la lucha armada titulado Hogeita hamahiru intelektual, burruka armatuaren kontra = Manifiesto de 33 intelectuales vascos contra la violencia, en Egin, La Gaceta del Norte y El País, junto con José Miguel Barandiarán, Koldo Mitxelena, Julio Caro Baroja, Eduardo Chillida, Xabier Lete, Néstor Basterretxea, Manuel Lekuona, Miguel Castells Adriassens y Bernardo Estornés Lasa, entre otros.
Tanto María Ángeles como Pío fueron muy queridos por los alegiarras, y por eso el 16 de julio de 1996 se inauguró la plaza que lleva el nombre de este último. Ambos fueron abertzales y promotores de la cultura vasca. Prueba de ello fueron, por ejemplo, los periódicos, revistas y escritos patrocinados por Pío Montoya. Su obra estuvo ligada a la historia y cultura de Euskal Herria. Los vascos, afirmaba, venían de la Prehistoria. Defendió el autogobierno existente en los territorios vascos antes de la aplicación de la ley del 25 de octubre de 1839. Expuso la situación anterior a esta ley, por ejemplo, en su libro La intervención del clero vasco en las contiendas civiles (1820-1823), publicado en 1971. Ahí se encargó de analizar y juzgar la participación de los sacerdotes en esa guerra. Además de autor, fue también traductor: tradujo al castellano los libros Valores cristianos de Jacques Leclerq, Christianus (la personalidad del cristiano) de Anschaire Vioner y La santidad en el catolicismo de Raoul Plus, entre otros.
Obrak
Testua gaztelaniaz
La intervención del clero vasco en las contiendas civiles (1820-1823), San Sebastián [s. n.], 1971.
«El fenómeno del llamado terrorismo», Lekuona’tar Manuel jaunaren omenezko idazki-bilduma, vol. III, Tolosa: Técnicas de Difusión, 1977, pp. 275-284.
VVAA, Historia general de la guerra civil en Euskadi, San Sebastián: Luis Haranburu; Bilbao: Naroki, 1979-1982, 8 vols.
Bibliografia
Testua gaztelaniaz
HARANBURU ALTUNA, L., El crepúsculo de Dios. Historia cultural del cristianismo en Vasconia, Bilbao: Fundación Popular de Estudios Vascos, 2016.
IBARZABAL, E., 50 años de nacionalismo vasco 1928-1978 (a través de sus protagonistas), Donostia: Ediciones Vascas, 1978.
MARTÍNEZ SÁNCHEZ, S., «Mons. Antoniutti y el clero nacionalista vasco (julio-octubre de 1937)», Sancho el Sabio, 27 (2007), pp. 39-80.
TORREALDAI, J. M., «Historiaren batasun-aria. Montoya’k», Jakin, 33 (1968), pp. 23-26.
ZULOAGA MUXIKA, I., Alegia 1936-1945. Giza eskubideen zapalketa eta errepresioa Gerra Zibilean eta Lehen Frankismoan, Donostia: Aranzadi Zientzia Elkartea, 2019.
Fuentes.
ARCHIVO MUNICIPAL DE ALEGIA-ALEGIKO UDAL ARTXIBOA: 511. Kaxa. E. Sekzioa. 6. Negoziatua.
ARCHIVO HISTÓRICO DE EUSKADI-EUSKADIKO ARTXIBO HISTORIKOA.
Atala: dokumentuak. Signatura: C07/02.
Funtsa: Eusko Jaurlaritzako Artxibo Historikoa. Ogasun Saileko Funtsa. Data: 1940-1944. Atala: Agustin Alberro. Azpiatala: idazkaritza.
Funtsa: Eusko Jaurlaritzako Artxibo Historikoa. Ogasun Saileko Funtsa. Data: 1944-1946. Atala: Agustin Alberro. Azpiatala: idazkaritza.
Funtsa: Alberto de Azua. Atala: Delegado de ELA-STV en México 01-1962-02.1972. Signatura: C.10, núm. 1865.





