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NOTITIA VASCONIAE Gipuzkoako egileak eta obrak

LETURIA MENDIA, Pedro Alejandrino de (Zumarraga, Gipuzkoa, 26 de noviembre de 1891 – Roma, 20 de abril de 1955)

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Jesuita, historiador.

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Hijo de Gabriel Gualterio Leturia Leturia e Ignacia Mendia Bagazgoitia, fue su hermano Juan Lino Leturia Mendia, primer director de la banda de música de la villa.

Ingresó el 1 de diciembre de 1906, con quince años, en la Compañía de Jesús. Después del noviciado completó los estudios humanísticos en Loiola y Burgos (1909-1911); realizó tres años de estudio de Filosofía en el Colegio Máximo de Oña (1912-1914) y los primeros de los cuatro años de Teología, culminando el resto en el Colegio de las Provincias jesuíticas alemanas, en Valkenburg, Holanda (1919-1929), donde se ordenó sacerdote el 30 de diciembre de 1921. Tras la tercera probación, hizo sus votos solemnes el 2 de febrero de 1925.

Con su preparación humanística y con sus estudios filosófico y teológico, enriquecidos con la experiencia de tres años de Historia y de Filosofía en el Colegio de Santa Fe de Bogotá, Colombia (1915-1918), se acercó a la Historia, y en especial a la Historia de la Iglesia en la América española, siendo esta una de sus investigaciones preferidas. Posteriormente, la celebración del 4.º Centenario de la Conversión de San Ignacio en Loyola (1522-1922), que coincidió con sus estudios teológicos en Oña, le llevó a investigar al fundador de la Compañía en base a unos estudios cada vez más profundos, científicos y revolucionarios. Se puede decir, así pues, que casi toda su actividad científica se centró en esos dos temas: el de San Ignacio, que extendió en ocasiones a la historia general de la Compañía de Jesús; y el de la Iglesia de la América Latina, que se integra y complementa con la historia de las misiones.

Estuvo seis años destinado a la enseñanza de Teología y después a la cátedra de Historia Eclesiástica en la Facultad Teológica del Colegio Máximo de Oña. Fueron años de mucho trabajo de investigación, donde fomentó el estudio de las misiones, al encargársele la parte histórica de la revista El Siglo de las Misiones y la dirección de una colección misional de 100 volúmenes. En ese tiempo dirigió la recién creada revista Estudios Eclesiásticos, órgano de las Facultades de Teología jesuíticas de España, y dotó al monasterio de Oña «de una sala de consulta magníficamente abastecida, que se conserva hasta nuestros días».

Completó el padre Leturia su preparación con la carrera de Ciencias Históricas en la Universidad de Bonn, y más tarde de Múnich, donde se doctoró en 1925 con la disertación Der heilige Stuhl und das spanische Patronat in America, publicada en resumen en el Historiches Jahrbuh (Anuario Histórico, 1926, pp. 1-17), y reimpresa más tarde en una serie de artículos de la revista Razón y Fe [«El origen histórico del Patronato de las Indias» o «El ocaso del Patronato español en América» (1925 y 1927)], y en varios artículos de las Spanische Forschugen der Gorresgesellschaft (Investigaciones españolas de Gorresgesellschaft) [«El Regio Vicariato de Indias y los Comienzos de Propaganda» (1930)], y otras revistas. Estudios todos ellos importantes para la historia de la Iglesia americana en los siglos XVI-XVIII y para el conocimiento del origen, naturaleza y estructura del patronato y vicariato de los Reyes Católicos en la Iglesia de las Indias Occidentales, como en general para las condiciones de la Iglesia en los países americanos.

Junto a estos estudios sobre el patronato, y desde 1925 hasta su muerte, estudió la emancipación de América y la formación de las varias repúblicas en América central y meridional. Le preocupó más el aspecto religioso y eclesiástico que el político de sus investigaciones. Se empeñó en establecer, a base de la documentación más segura (del Archivo Vaticano y de algunos archivos nacionales americanos), la repercusión de un acontecimiento de tanta importancia sobre la Iglesia, dadas las especiales condiciones de la Iglesia americana bajo el dominio de los Reyes Católicos. En una larga serie de trabajos de primera mano estudió la actitud de los papas desde Pío VII y León XII hasta Gregorio XVI y Pío IX; las largas y delicadas gestiones que tuvieron lugar en la Corte española, y con los gobiernos de los nuevos Estados a fin de proveer al bien espiritual de los fieles americanos y facilitar las normales relaciones entre la Santa Sede y las nuevas repúblicas. Destacan entre estos estudios: La Acción Diplomática de Bolívar ante Pío VII (1820­-1823) a la luz  del Archivo Vaticano (Madrid, 1925); Bolívar y León XII (Caracas, 1931); La Emancipación Hispanoamericana en los informes episcopales a Pío VII  (Buenos Aires 1935); El viaje a América del futuro Pontífice Pío IX (1823-­1825) (Miscelánea Histórica Pontificia, vol. XIII, Roma, 1948).

Al decir de Vincenzo Monachino, «no hay exageración al afirmar que el padre Leturia ha escrito para la historia moderna de la Iglesia en América Latina los trabajos fundamentales», temas que luego siguieron sus discípulos con sus tesis doctorales. «La absoluta imparcialidad y serenidad con que se desarrollan estas múltiples investigaciones le proporcionaron el reconocimiento de todas las naciones», por lo que fue nombrado miembro correspondiente de las Academias Nacionales de Historia de España, Argentina, Colombia, Ecuador y Venezuela.

El otro tema, de que se ocupó con preferencia el padre Leturia, fue San Ignacio y los Orígenes de su Orden. Lo estudió «con devoción de hijo y simpatía de coterráneo, pero también siempre de auténtico historiador afincado en las fuentes más seguras». En el volumen El Gentilhombre Iñigo López de Loyola en su patria y en su siglo (Montevideo, 1938; Barcelona, 1941) estudió de manera exhaustiva y original al joven Ignacio hasta su conversión. Después, en una larga serie de estudios, que inició en 1925, reconstruyó históricamente los rasgos, los episodios y los momentos más sobresalientes y decisivos de la vida del santo y fundador de la Compañía de Jesús, y ultimaba su Vida cuando falleció en 1955. Por toda su obra y dedicación al santo «debe ser mirado como el especialista más autorizado en las cuestiones ignacianas».

Del estudio de San Ignacio pasó a la Historia de la Compañía de Jesús,  realizando en una serie de artículos «profundos y documentados, muchos puntos y aspectos, sobre todo de los orígenes de la Orden». Caben destacar: La hora matutina de meditación en la Compañía naciente (Archivum Historicum Societatis Jesu, 1934); Perche la Compagnia divenne un Ordine insegnante (Civiltá Cattólica, 1950); Lecturas ascéticas y lecturas místicas entre los jesuitas del siglo XVI (Arch. Ital. per la storia della Pietà, vol. 11, 1953); Le genuine fonti storiche circa le origini e il carattere della Compagnia di Gesù (Civiltà Cattolica, 1944).

Ese paso a la historia de la Orden se produjo al ser llamado a Roma para trabajar en el Instituto Histórico de la Compañía de Jesús y asumir la dirección  de Monumenta Historia Societatis Iesu, que mantuvo hasta 1947. En ella, además de publicar ediciones críticas de documentos sobre San Ignacio y sus primeros compañeros, inauguró la serie Monumenta Missionum, que abarcó las empresas misionales de la Compañía de Jesús en Asia y América. Fundó y dirigió también la revista Archivum Historicum Societatis Iesu, donde publicó gran parte de su obra, así como en la revista Razón y Fe.

Dividió su tiempo entre el Instituto Histórico y la Pontificia Universidad Gregoriana. De hecho, cuando en 1932 se pensó en fundar en ella la Facultad de Historia Eclesiástica se le encargó su organización y dirección en calidad de Decano, donde permaneció veintiún años, «logrando crear una estructura que hace de la Facultad de Historia Eclesiástica una institución orgánica, verdaderamente capaz de alcanzar los dos fines para que fue creada: preparar los futuros profesores de la Historia de la Iglesia para las Facultades Teológicas y los Seminarios, y formar investigadores de la milenaria Historia de la Iglesia». En este nuevo oficio de decano y profesor de la Facultad de Historia Eclesiástica «resplandecieron todavía más  […] las dotes de investigador profundo, de maestro incomparable, de espíritu emprendedor y organizador» del padre Leturia, haciéndola heredera «de su culto por la verdad y de su rectitud científica». Dentro de la Facultad creó la serie Miscellanea Historiae Pontificiae en 1938.

Desde 1943 hubo de combinar su dedicación a la Facultad con la de la sección histórica de la Sagrada Congregación de Ritos, de la que fue consultor de las causas de los santos; y desde 1946 fue miembro del Instituto Enrique Flórez, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Al decir de Rafael María, «tuvo una notable capacidad para organizar el trabajo en equipo y estimular a sus colaboradores. Por eso creó tantas instituciones. Con su exactitud histórica, su búsqueda incansable en archivos y su gran capacidad de trabajo abrió campos en las áreas a las que se dedicó principalmente».

En 1953 pidió ser exonerado de su cargo para atender con mayor tranquilidad a sus investigaciones personales, pero antes de abandonarlo, en octubre de aquel año organizó y dirigió, en el cuadro de las celebraciones centenarias de la Gregoriana, el exitosísimo Congreso de Historia Eclesiástica, que causó la admiración y la satisfacción de todos los participantes y les hizo expresar el voto de que se celebrasen con frecuencia encuentros tan fructuosos. Proyectó, asimismo, con otros profesores, una Historia de los Papas en la Edad Media que no llegó a realizarse. Sí vio la luz la Historia de la Iglesia Católica, aunque él murió sin escribir el tomo III, del que se había encargado.

Al decir de Vincenzo Monachino, el padre Leturia «no fue solamente el historiador eminente y el maestro incomparable. Fue también y siempre un verdadero sacerdote, celoso de la gloria de Dios y del bien de las almas; fue un inspirado director de espíritus, un predicador muy buscado para los Ejercicios Espirituales, tanto que muchos consideraban una verdadera gracia del Señor el haberlos podido recibir de él. Fue siempre un religioso ejemplar y virtuoso, trabajador incansable, austero consigo mientras era todo dulzura y caridad para con los demás».

Obrak

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De don Iñigo a San Ignacio. Ensayo de psicología sobrenatural, Bilbao: El Mensajero del Corazón de Jesús, 1921, 34 pp.

Nuevos datos sobre San Ignacio: la labor de Polanco y Nadal en los orígenes de la biografía ignaciana a la luz de documentos inéditos, Bilbao: El Mensajero del Corazón de Jesús, 1925, 65 pp.

«Datos inéditos sobre la acción militar de Iñigo de Loyola en Pamplona», RIEV, 21 (1930), pp. 431-441.

«Lo scioglimento della Compagnia di Gesù, note per la storia», La Civiltà Cattolica (1932/1), pp. 289-320.

«La hora matutina de oración en la Compañía naciente», Archivum Historicum Societatis Iesu, 3 (1934), pp. 47-86.

«La conversión de S. Ignacio: nuevos datos y ensayo de síntesis», Archivum Historicum Societatis Iesu, 5 (1936), pp. 1-35.

«La devotio moderna en el Montserrat de San Ignacio», Razón y Fe, 111 (1936), pp. 371-385.

«De cómo Iñigo de Loyola se encerró voluntariamente en el castillo de Pamplona», Razón y Fe, 114 (1938), pp. 341-358.

«Herida, agonía y ensueños de Iñigo López de Loyola (1521)», Razón y Fe, 115 (1938), 248-262.

El gentilhombre Iñigo López de Loyola en su patria y en su siglo. Estudio histórico, Montevideo: Mosca Hermanos, 1938. Reed. Barcelona: Labor, 1941, 303 pp.

«Un significativo documento de 1558 sobre las misiones de infieles de la Compañía de Jesús», Archivo Historicum Societatis Iesu, 8 (1939), pp. 102-117.

«La primera Misa de San Ignacio de Loyola y sus relaciones con la fundación de la Compañía», Manresa, 13 (1940), pp. 63-73.

«Importancia del año 1538 en el cumplimiento del Voto de Montmartre», Archivum Historicum Societatis Iesu, 9 (1940), pp. 188-207.

«Per ché la Compagnia di Gesù divenne un Ordine insegnante», Gregorianum, 21 (1940), pp. 350-382. Traducción: «Pourquoi la Compagnie de Jesús devint un Ordre enseignant», Christus, 7 (1960), pp. 305-328; «Pourquoi les jésuites se firent-ils péda– gogues», Ecclesia (Paris, 1961), pp. 133-150.

«La fundación de la Compañía de Jesús y la España imperial del siglo XVI», Razón y Fe, 121 (1940), pp. 37-61.

«La pedagogía humanística de San Ignacio y la España imperial de su época», Razón y Fe, 121 (1940), pp. 329-340; 122 (1941), pp. 55-70.

«Génesis de los Ejercicios de San Ignacio y su influjo en la formación de la Compañía de Jesús (1521-1540)», Archivum Historicum Societatis Iesu, 10 (1941), pp. 16-59.

«Contributo della Compagnia di Gesù alla formazione delle scienze storiche», La Compagnia di Gesù e le scienze sacre, Roma: Pont. Università Gregoriana, 1942, pp. 161-202.

Con FERNÁNDEZ ZAPICO, D., y DALMASES, C. de, Fontes narrativi de Sancto Ignacio de Loyola et de Societatis Iesu initiis, Roma: 1943, 4 vols.

«La Mascarilla de San Ignacio», Archivum Historicum Societatis Iesu, 12 (1943), pp. 119-133.

«Aspetti francescani in Sant’Ignacio di Loyola», Ecclesia (Città del Vaticano, 1947), pp. 351-355.

«Libros de horas, Anima Christi y Ejercicios espirituales de S. Ignacio», Archivo Historicum Societatis Iesu, 17 (1948), pp. 3-50.

«Loyola, Montserrat y Manresa. Tres instantáneas sobre el origen de los Ejercicios», Hechos y Dichos, 23 (1948), pp. 465-469.

«Damas vascas en la formación y transformación de Íñigo de Loyola», Homenaje a D. Julio de Urquijo e Ybarra. Estudios relativos al País Vasco, San Sebastián: RSBAP, vol. II, 1949, pp. 7-24.

«Origine e senso sociale dell’apostolato de Sant’Ignazio di Loyola in Roma», Lateranum 15 (1949), pp. 223-249.

«El capitán de Loyola: aspectos franciscanos de San Ignacio de Loyola», Aránzazu, 304 (1949), pp. 162-168.

«¿Hizo San  Ignacio en Montserrat vida solitaria?», Hispania Sacra, 3 (1950), pp. 251-318. 

Con LLORCA, B.; GARCÍA VILLOSLADA, R., y MONTALBÁN, J., «San  Ignacio de Loyola y el Año Santo de 1550», Razón y Fe, 142 (1950), pp. 521-537.

Historia de la Iglesia Católica, t. I y II, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1950-1960, 4 vols.

«Lecturas ascéticas y lecturas místicas entre los jesuitas del siglo XVI», Archivio Italiano per la Storia della Pietà, 2 (1953), pp. 1-50.

Con BATLLORI, M., «Documenta duo vaticana de familia Loyola atque de sancto Ignacio», Archivo Historicum Societatis Iesu, 25 (1956), pp. 15-26.

IPARRAGUIRRE, I. (ed.), Estudios ignacianos, Roma: Institutum Historicum Societatis Iesu, 1957, 2 vols.

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Bibliografia

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Fuentes: BIBLIOTECA DEL SANTUARIO DE LOYOLA. Información remitida del Archivo jesuita de Loyola.


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