Baskoniako Zuzenbide Historiko eta Autonomikoaren Azterketarako Fundazioa

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NOTITIA VASCONIAE Arabako egileak eta obrak

LANDABURU FERNÁNDEZ DE BETOÑO, Francisco Javier de (Xabier de Landaburu) (El de Judizmendi o Francisco de Armentia, entre otros seudónimos) (Vitoria-Gasteiz, 5 de septiembre de 1907 – París, 6 de mayo de 1963)

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Karguak eta lanbideak

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Diputado a Cortes. Vicelehendakari del Gobierno Vasco. Responsable de política exterior del Gobierno Vasco en el exilio.

Ibilbidea

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Hijo de Pilar y Paulino, Francisco Javier fue el mayor de cuatro hermanos, el único varón. Cursó estudios de bachillerato en el Colegio Santa María de su ciudad natal y la licenciatura de Derecho en la Universidad de Valladolid. Desde muy joven comenzó a participar en la vida social y cultural alavesa, a través de distintas entidades, entre las cuales destaca Eusko Ikaskuntza. Fue uno de los principales impulsores y secretario del grupo Baraibar, la sección alavesa de la entidad. Paralelamente, Landaburu llevó a cabo una prolífica actividad periodística. Comenzó redactando los «ecos de sociedad» de su Vitoria natal y acabó colaborando en distintas publicaciones; aunque el periódico en el que se formó fue Heraldo Alavés, diario en el que firmaba con su nombre y apellido, como F. J. de L. o con el seudónimo El de Judizmendi. En 1927 se hizo muy conocido a nivel local a raíz de la publicación de una serie de artículos suyos defendiendo el origen vitoriano de fray Francisco de Vitoria, que fueron publicados en un folleto titulado Fray Francisco de Vitoria era de Vitoria (1929). En 1931 fue nombrado director del El Día, diario próximo al nacionalismo vasco.

Landaburu compatibilizó sus labores periodísticas y culturales con su participación en política. Inició su vida política dentro del entramado institucional primorriverista, siendo presidente de la Juventud alavesa de Unión Patriótica. Sin embargo, para finales de la década de los veinte ya se había acercado al nacionalismo vasco. Su amor por la cultura y las tradiciones vascas lo había aproximado a intelectuales nacionalistas y lo había puesto en contacto con la comunidad jeltzale vitoriana. A comienzos de la década de los treinta se convirtió en uno de los principales dirigentes del PNV en Álava. Desde mayo de 1931 hasta abril de 1932 fue miembro del EBB. A partir de 1931 estuvo muy implicado en la campaña en favor del Estatuto vasco. Entre 1931 y 1932 escribió Cartilla Foral de Araba, un opúsculo que resumía la ideología tradicional del PNV y tenía por objeto expandir el nacionalismo vasco en el territorio.

Fue nombrado candidato del PNV por Álava en las elecciones a Cortes de noviembre de 1933 y se convirtió en el diputado más joven de la Cámara. La base fundamental de su programa político fue la defensa del Estatuto vasco. Asimismo, sus solicitudes ante el Congreso tenían un claro tinte social. La revolución de octubre de 1934 ocasionó una grave  crisis en el seno del PNV, sobre todo en Álava. Landaburu abogó por el centrismo y por la justicia social cristiana y propuso aprovechar las posibilidades que ofrecía la política española para reclamar las libertades de Euskadi. De cara a las elecciones de febrero de 1936, el PNV lo designó candidato nuevamente, pero esta vez no resultó elegido.

Los  primeros momentos tras el golpe de Estado de julio de 1936 fueron muy duros para Landaburu. Fue detenido varias veces. Él y su amigo Manuel Ibarrondo firmaron varios documentos instando a la dirección del PNV a sumarse al bando sublevado. Muy probablemente, dada su trayectoria política posterior, esos textos fueron redactados bajo presión y amenazas. El PNV se posicionó en favor del bando republicano y Landaburu, temiendo por su vida, se escondió en un desván del domicilio familiar, donde permaneció hasta septiembre de 1937. En esa fecha logró, con la ayuda de la Red Álava, huir clandestinamente a Francia en el portamaletas de un automóvil.

Comenzaba así una nueva etapa es su vida: la del exilio. Los cometidos que le asignaron en principio fueron básicamente dos. Por  un lado, establecer contactos con personas de otros países, tanto políticos como intelectuales y personalidades católicas, y, por otro lado, promover actividades culturales para dar a conocer la situación del pueblo vasco. También colaboró de manera activa en el auxilio a los refugiados vascos, participando en negociaciones sobre canjes y refugiados y, a partir de diciembre de 1938, fue el dinamizador más destacado de la Ligue Internationale des Amis des Basques (LIAB).

En junio de 1940, tras la ocupación alemana de Francia, los nazis requisaron la sede parisina del Gobierno Vasco y entregaron a las autoridades españolas la documentación que encontraron en ella. El análisis policial de los documentos llevó a la detención de los miembros de la Red Álava y al desmantelamiento del grupo. Luis Álava, responsable de la red, acabó siendo fusilado. Landaburu había tocado infructuosamente todas las puertas a su alcance, también la de algún cargo alemán, para salvar la vida de su amigo. Estos contactos con nazis (ordenados por el propio lehendakari José Antonio Agirre y permitidos por la dirección del PNV), provocaron que Landaburu fuera alejado del partido durante unos meses, entre finales de 1944 y primavera de 1945.

El triunfo de los aliados abrió paso a una etapa de optimismo, en tanto que hacía presagiar un pronto final de la dictadura de Franco. Para establecer contactos a nivel europeo, Aguirre confió en Landaburu, quien a partir de entonces se convirtió en la cara visible de los vascos en Europa y principal intermediario con todos los partidos y entidades de la Democracia Cristiana europea y con organizaciones federalistas y europeístas, entre las que destacan los NEI (Nouvelles Equipes Internationales) y la UEF (Unión Europea de Federalistas). Asimismo, participó en otras entidades de tipo cultural y sindical y fue un ferviente colaborador de las publicaciones del Gobierno Vasco y del PNV, y de Radio Euskadi. También participó en las emisiones para España de Radio París. Si bien abordaban temas variados, sus textos versaban particularmente sobre política internacional.

La década de los cincuenta fue muy dura para el Gobierno Vasco. Desde que se iniciara la Guerra Fría, las democracias occidentales les habían vuelto la espalda y los golpes llegaron uno detrás de otro. Apenas contaban con recursos económicos, y Landaburu, que para entonces había formado una familia numerosa de siete hijos con la zarauztarra Konstantiñe Illarramendi, comenzó a trabajar esporádicamente como traductor en la Unesco. Para revertir de alguna manera el impasse político en el que se hallaba el exilio vasco, en el otoño de 1956 el Gobierno organizó el Congreso Mundial Vasco. Landaburu fue presidente de la sección de cultura. Poco antes se había publicado su principal obra, La causa del pueblo vasco. El congreso fue un éxito propagandístico, pero en él se oyeron las primeras voces críticas respecto a la labor del ejecutivo. Tras el nacimiento de ETA, Landaburu fue una de las personas que acompañaron al lehendakari Agirre en las reuniones que mantuvo con los jóvenes disidentes. También fue el principal intermediario con ellos tras el fallecimiento de aquel.

La muerte de Agirre le provocó una enorme tristeza, pues, además de un insustituible líder político, perdía un amigo muy cercano. Poco tiempo después, comenzó a escribir su biografía, pero no la pudo culminar por su también prematuro fallecimiento tres años más tarde. Durante esos tres años Landaburu fue vicepresidente del Gobierno. Entre sus labores destacan, por un lado, las negociaciones con partidos políticos españoles exiliados en aras a la formación de una oposición fuerte al franquismo, y, por otro, los viajes a Latinoamérica, para visitar las comunidades vascas y conseguir ayuda económica.

Landaburu falleció el 6 de mayo de 1963 en París. Sus funerales se celebraron en la parroquia de Notre-Dame de Grâce de París y en la iglesia de Notre Dame de San Juan de Luz, donde fue enterrado. En 1983 sus restos fueron trasladados a Vitoria-Gasteiz.

Como previamente se ha mencionado, el principal trabajo de Landaburu es La causa del pueblo vasco. Este libro, en el que el autor vuelca su pensamiento político de madurez, y cuyo objetivo era explicar a las jóvenes nacionalistas los motivos de la actuación pasada de la anterior generación, es una combinación de elementos provenientes del nacionalismo vasco más moderado, de la democracia cristiana más progresista y del federalismo integral.

El autor partía de una ideología tradicional no nacionalista, pero el amor por las costumbres y la cultura vasca y el euskera propició una aproximación a los círculos nacionalistas, que lo había llevado a abrazar la doctrina de Arana y a afiliarse al PNV. El joven Landaburu se relacionó con intelectuales de la talla de Bonifacio Echegaray o José  Miguel Barandiarán, a quienes admiraba profundamente. En el seno del PNV, había formado parte de la generación de jóvenes que en los años treinta confirió al partido un tono más moderno y a su catolicismo un cariz menos conservador y más progresista, en concordancia con pensadores católicos europeos de la época como Jacques Maritain o Marc Sangnier, quienes influyeron de manera decisiva en sus planteamientos. La intensificación de los contactos con organismos y pensadores democristianos, como François Mauriac o el citado Maritian, desde la Guerra Civil y durante y tras la Segunda Guerra Mundial, reafirmó su apuesta por la democracia cristiana. Vio en esta corriente el encaje perfecto para una ideología, el nacionalismo vasco, enraizada en profundas convicciones cristianas y firme defensora de la democracia como máxima aspiración política y fórmula de convivencia entre pueblos y personas.

Junto con la democracia cristiana, el federalismo es otro de los ejes de su pensamiento, una doctrina que ofrecía un enorme abanico de posibilidades para una nación sin estado como Euskadi. La primacía otorgada al ser humano, el valor concedido a los estamentos intermedios entre individuo y estado y el respeto a la diversidad defendidos por el federalismo integral, conformaban el marco idóneo para la consecución de las aspiraciones vascas.

Y muy unido al federalismo, el elemento quizá más importante de su ideología es el europeísmo. Fue el principal teórico de la posteriormente denominada doctrina Aguirre, la reivindicación a nivel internacional de una Euskadi libre que coadyuvara a la construcción de una Europa federal integrada por naciones. Euskadi era una de esas naciones que no había conseguido reconocimiento jurídico y en la cual convergían una serie de elementos identitarios específicos —diferencia con otras razas, cultura singular, idioma propio, historia particular, derecho e instituciones originarias— que conformaban una personalidad cultural colectiva definida. Una Europa federal ofrecería protección y nuevas oportunidades, y proporcionaría un escenario magnífico en el que Euskadi pudiera materializar sus deseos de autogobierno. En esa nueva Europa Euskadi concurriría como nación y, por tanto, esa unión o federación de naciones sería el marco adecuado para reconstruir y consolidar la identidad vasca.

La causa del pueblo vasco recibió numerosas alabanzas, tanto de aquellos que compartían sus ideas como de gentes de otras corrientes políticas. También hubo alguna voz crítica, como la de Salvador de Madariaga. Cabe destacar que el reputado historiador hispanista Pierre Vilar escribió al autor felicitándolo. Los planteamientos ideológicos de Landaburu constituyen una esencial aportación ideológica al nacionalismo vasco moderado. La causa del pueblo vasco ha sido referente para varias generaciones de nacionalistas vascos.

Obrak

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Con IBARRONDO, M., Cartilla Foral de Araba, Vitoria: Nueva Editorial, 1932 (obra atribuida).

La causa del pueblo vasco, París: Societé Parisiene d’Impressions, 1956. Reed. Bilbao: Geu, 1977; Leioa: UPV/EHU, 2017.

Escritos en Alderdi, 1946­-1962, Bilbao: Partido Nacionalista Vasco, 1980.

Obras Completas, Bilbao: Idatz Ekintza, 1982-1984, 5 vols.

Bibliografia

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ARRIETA ALBERDI, L., Estación Europa. La política europeísta del PNV en el exilio (1945-­1977), Madrid: Tecnos, 2007.

— «Landaburu. El alavés europeísta», Sancho el Sabio, 31 (2009), pp. 199-220.

— (ed.), La causa del pueblo de F. J. Landaburu, Leioa: UPV/EHU, 2017.

— Al servicio de la causa vasca. Biografía de F. J. Landaburu (1907-­1963), Madrid: Tecnos, 2021.

UGALDE ZUBIRI, A., Xabier de Landaburu. Una vida dedicada a la causa del pueblo vasco, 1907-­1963, Bilbao: Sabino Arana Fundazioa, 2008.

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