Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Coronel del ejército francés, historiador.
Ibilbidea
Testua gaztelaniaz
Fernand-Maurice-Jean Jaupart nació en 1893 en Cerbère, un cantón de Argelès-sur-Mer, en los Pirineos Orientales, y vivió en el País Vasco desde su juventud, ya que su padre fue nombrado funcionario de aduanas en la frontera de Ainhoa. Estudió en la escuela de la calle Alberto I de Bayona y luego en el liceo. Ya adulto, se alistó en el ejército de Bayona y participó en la guerra del Rif cuando las tropas francesas entraron en acción en un conflicto en el que las fuerzas españolas estaban implicadas desde 1921. También luchó en la Segunda Guerra Mundial. Se alistó como soldado raso y fue ascendiendo a lo largo de su carrera hasta alcanzar el grado de coronel. Después dividió su tiempo entre Carcasona y Bayona, y ocupó su jubilación con una serie de trabajos académicos. Sus trabajos sobre el puerto de Bayona en el siglo XVIII le valieron el premio Vovard de la Academia de Marina. Pasó sus últimos años de estudio en la residencia de ancianos Caradoc de Bayona, donde murió en 1987.
Se podría decir que la extensa y bien documentada contribución de F. Jaupart a la actividad económica de Bayona en el siglo XVII es lo más importante de su obra. Aunque Josette Pontet abordó más tarde la historia de la ciudad de Bayona en una importante obra, no debemos olvidarnos de la información proporcionada por Jaupart. Su investigación, terminada en 1964, se publicó en varios números del Bulletin de la Société des Sciences, Lettres et Arts de Bayonne entre 1966 y 1968. Jaupart justifica la elección del periodo estudiado, el siglo XVIII, menos floreciente que el XVII, por la gran cantidad de documentación que había en los archivos de la Cámara de Comercio desde 1726, además de en los archivos municipales de la ciudad de Bayona y en los de la Antigua Intendencia.
Primero estudió las relaciones comerciales, tanto internas como externas, y luego las relaciones marítimas, las operaciones portuarias, la construcción naval, la pesca de bacalao y ballenas y los corsarios. Los archivos consultados revelan una gran cantidad de iconografía, incluidos numerosos planos de la barra del Adour/Aturri. Jaupart no era un hombre de inspiración poética, sino que trabajaba con una descripción metódica, sin intentar encajar los datos en un marco teórico establecido. El trabajo está muy organizado, como por ejemplo en el caso de los mercaderes y comerciantes de Bayona, de los que se ofrece una breve biografía. Detalla la organización de las aduanas, así como la de los privilegios de Bayona. Todo el libro ofrece información precisa sobre una amplia gama de temas, desde la metrología hasta la actividad en los ríos y afluentes. Insiste en las dificultades naturales, como el aluvionamiento, o las creadas por las numerosas esclusas y diques que en ocasiones hacían peligroso el remolque. Se indican los nombres de las embarcaciones, incluyendo el poco conocido término erran, de 1550, y otros menos desconocidos como galupes, courreaux, tilloles, halos y chalibardons. Para el comercio con Navarra, además del Adour/Aturri, en el País Vasco, están el Bidouze/Biduze en parte y el Nive/Errobi hasta Cambo/Kanbo. En cuanto al comercio por vía terrestre, F. Jaupart recuerda lo mal comunicadas que estaban las Landas, al norte de Bayona, lo que no impedía que la carretera de Bayona a la frontera estuviera mal conservada. Una gran parte del comercio con Navarra se hacía por medio de mulas. El comercio exterior se realizaba principalmente con Gipuzkoa, Bilbao, Cádiz, Portugal, las Antillas en los últimos tiempos, Holanda, Inglaterra y el Báltico. Se estudian cuantitativamente los productos importados y exportados con evoluciones visibles. Bayona estaba especializada en la importación de lana, con un declive del comercio con España en la última parte del siglo. Bilbao monopolizaba la lana, la caza de ballenas ya no era rentable, el cacao escaseaba y el tabaco era difícil de vender. Por no hablar de la competencia inglesa y holandesa y de las medidas proteccionistas españolas que favorecían a los puertos de Bilbao, Donostia/San Sebastián y Santander y penalizaban la actividad de Bayona. Señaló la importancia relativa del comercio de licores y vinos, y de lana procedente de España, con un récord de 6.000.000 de libras de lana en 1746, ya que España proporcionaba un material de calidad. F. Jaupart, fiel a su preocupación por la exactitud, cita estas lanas según su calidad, «prime», «seconde», «tierce» y «refleuret» de Segovia, con una gran cantidad de detalles, como las diez calidades de lanas «lumberas», procedentes sin duda de Lumbier/Ilunberri. El comercio estaba bien organizado, desde el esquileo hasta el lavado de la grasa de lana bruta. Las telas eran un sector esencial del comercio de Bayona (el rico léxico es prueba de ello). Nos encontramos con capítulos más inesperados, como el dedicado al comercio del regaliz, el boj, las plumas de oca, la cera, la cochinilla, los sombreros, los clavos, los remos, las cuerdas y las anclas. La sal ya era importante para la charcutería local y procedía principalmente de Bretaña, Aunis y Saintonge. La pesca (bacalao y sardinas) también era importante. El comercio de pieles mantuvo vivas muchas curtidurías a pesar de las crisis que provocaron que muchos «recortadores» se trasladaran a España. El tabaco venía de las colonias francesas y se exportaba principalmente a España, en un contexto de contrabando a gran escala a pesar de existir un arsenal de sanciones. Se puede ver que la mayor parte de los productos no se transformaban en Bayona. Una buena bibliografía completa estas líneas, que proporcionan una extraordinaria visión de las realidades de la época, su evolución, su vocabulario, etcétera.
En su contribución de 1968, F. Jaupart pasó a estudiar la construcción naval. Entre 1703 y 1790 se construyeron en Bayona 724 barcos, mientras que Ciboure/Ziburu y Ascain/Azkaine construyeron 208. F. Jaupart estudió las condiciones y los medios de la construcción naval en Bayona y la ejecución de las construcciones. Bayona entregó barcos de pesca, mercantes y corsarios. Por otro lado, disponía por vía fluvial de madera, resina, cuerdas, anclas, cañones y balas de cañón. Hace, además, un resumen histórico de la construcción naval en Bayona desde la Edad Media, con los nombres de los distintos barcos: nef, navio, fuste, galéasse, galère, galiote, galion, pinasse, corau, barbotat. Los astilleros estaban situados al pie de la Ciudadela, en las callejuelas de Boufflers y en Blancpignon, pero también en Urt/Ahurti y Urcuit/Urketa, Ascain/Azkaine, Ciboure/Ziburu ¡e incluso en Arrauntz! Estos lugares aparecen en el famoso cuadro de Vernet de 1761. F. Jaupart cita los distintos oficios, los constructores, entre ellos los Gassis y Hargous, Descandes y Miressou. Era necesario realizar la bajada por río de los mástiles con la corporación de los almadieros desde Issaux en Bearne o desde Iraty, Mixe o Labort. Los remos se fabricaban en Bayona. Las velas procedían de Bretaña, entre ellas la «Petite Olonne» (este topónimo Olonne derivó en castellano y en vasco lona, para denominar la tela en general). Bayona era el decimotercer puerto francés en navíos de 10 a 400 toneladas y el quinto en naves de alta mar. El autor proporciona información sobre la composición de la flota, los armadores, los capitanes (su formación), los corsarios, los grumetes presentados como cabezas de turco y los permisos para navegar en guerra. El número de marineros volvió a aumentar, especialmente durante la Guerra de los Siete Años, a partir de 1757. El autor recuerda cómo una ordenanza de 1671 disponía la creación de «Clases» en Labort, cosa que apenas se llevó a cabo. Le sorprende la zona geográfica en cuestión, que incluye Villefranque/Milafranga, pero no Ustaritz/Uztaritze, y de la que se excluye Bayona. F. Jaupart aporta la lista de barcos apresados por los ingleses entre 1741 y 1745. Proporciona un cuadro de la flota de Bayona en 1841: 110 navíos relativamente nuevos y 10.688 toneles, con nueve tipos de buques, en su mayoría fragatas, la mayoría de ellas armadas, y 46 armadores cuya lista se incluye.
En una contribución de 1969 (BSSLAB, pp. 1-150) completó su cuadro de la actividad portuaria. En 1739 el tráfico portuario ascendía a 17.594 toneles, con entradas de dinero procedente de las capturas realizadas por los corsarios. Bayona se convirtió en 1784 en puerto franco y el comercio aumentó un 50 % en importaciones y un 30 % en exportaciones. Sobre la importancia de las relaciones con España, cita la famosa frase: «Bayona es menos la última ciudad de Francia que la primera de España».
En 1971, F. Jaupart presentó las vicisitudes del río Adour/Aturri. Ofreció una rica bibliografía, incluida la relativa a la iconografía (un centenar de planos). Parte por supuesto de octubre de 1578, fecha en la que se inició el desvío del Adour, en un lugar llamado Le Trossoat (Le Boucau), y recuerda las decisiones y tentativas anteriores a la llegada de Louis de Foix en 1571. En 1578, la combinación de una violenta tormenta y una gran inundación hizo que las aguas del Adour/Aturri fluyeran por el nuevo canal. Jaupart estudió las variaciones de la boca y de la barra, que ilustró con una serie de planos de los archivos que muestran de manera notable los múltiples intentos de mejorar una situación muy peligrosa. Se citan numerosos encallamientos, por ejemplo 63 naufragios entre 1773 y 1782, es decir, más de un accidente cada dos meses.
Jaupart también se interesó por las relaciones comerciales de Bayona, Pamplona/Iruña y Navarra en el siglo XVIII. No encontró gran cosa en Bayona sobre el tema que datara de antes de 1726 y de la fundación de la Cámara de Comercio de Bayona. Examinó las condiciones del tráfico a partir de esta fecha. Bayona tenía una función de tránsito, como centro de distribución de mercancías, entre ellas las telas procedentes de Francia, Holanda y las ciudades hanseáticas, mientras que Pamplona estaba vinculada al comercio de ganado ovino, incluida la lana. Jaupart explica el papel que jugaba Bayona como salida obligada para Pamplona, dado que el transporte de Pamplona a San Sebastián necesitaba el doble de tiempo que el de Pamplona a Bayona. Los derechos de paso eran más baratos a través de Bayona. Además, Bayona era un puerto mejor equipado que el de Donostia-San Sebastián en aquella época, y contaba con una red comercial europea más densa; estos dos factores daban a Bayona un papel importante en la vida económica de España. Esto no significa que el viaje entre Pamplona y Bayona fuera fácil: se necesitaban un total de 8.000 o 9.000 mulas, primero desde Pamplona hasta Ainhoa y después hasta Ustaritz/ Uztaritze, y desde allí el transporte se hacía por el río Nive/Errobi. Bayona enviaba sobre todo productos textiles, productos alimenticios (azúcar, cacao, bacalao, pescado, trigo y ganado ovino) y artículos manufacturados (ferretería, cera, clavos y papel). Pamplona exportaba principalmente lana y aceite de oliva. La lana desempeñaba un papel importante en este tráfico, con un pico de 18.000 fardos de lana entre 1746 y 1752. La calidad de la lana era desigual, pero Bayona se encargaba de la mayor parte de los envíos. En tiempos de hambruna, Pamplona y Bayona comerciaban con trigo. Bayona también desarrolló una importante venta de tabaco. Jaupart concluía señalando lo interesante que sería (en 1971) desarrollar un buen eje de comunicación entre las dos ciudades. Ilustró su opinión con información que databa de 1870 sobre un proyecto de carretera entre estas dos ciudades. Se proponían dos rutas, bien por el valle de Baztan y Ainhoa, o bien por San Juan Pie de Puerto, con las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas. A los Estados de Navarra no les gustó la idea de la ruta por San Juan Pie de Puerto y prefirieron una ruta por el valle de Baigorry, pero el proyecto era poco concreto y fue abandonado.
En 1975, aunque ya había tratado la cuestión en obras anteriores, F. Jaupart volvió a abordar el tema de «La pesca costera y la pesca fluvial en Labort en el siglo XVIII». Evidentemente, se basó en el informe de Lemasson y en la obra de Duhamel du Monceau y señaló la falta de trabajos sobre la pesca fluvial en el Adour/Aturri y el Nive/Errobi. Hizo un recorrido histórico de ella a partir de la Edad Media y del puerto de Bayona, que, ya en 1059, se había beneficiado de que su mercado fuera declarado «privilegiado y exclusivo» para la venta de ballenas, lampreas, atunes y esturiones. Muy a menudo se menciona el pescado, incluyendo el primer ejemplar capturado en la temporada, como un regalo ofrecido a un señor, y el pescado es un regalo apreciado por los notables que acuden a Bayona, en particular esturiones, sábalos, salmones y lampreas, pero también anguilas o sardiats. También se hace alusión a los numerosos conflictos en los caminos de sirga entre los propietarios de nasas y aparatos de pesca y los transportistas. Incluye las técnicas de pesca y el rico léxico sobre el tema recurriendo a Duhamel du Monceau: traine, brejon, seine, sardia, trappes, maniole, bertaut, verveux, trubble, nasse, lassin, baro, astérotes, son algunos de los aparatos que describe. Cita barcos como el tillole y el halotillole, basándose en la obra de F. Beaudouin. También menciona las zonas de pesca. Da los nombres de una veintena de peces endémicos, según Duhamel, en francés y en euskera. La bibliografía es rica, como de costumbre.
En 1981, Jaupart aportó una obra sobre la historia marítima de los puertos vascos de San Juan de Luz y Ciboure/Ziburu en los siglos XVII y XVIII, que fue objeto de una reseña sin firma en BSSLAB, 1984, pp. 381-384, y en la que nos hemos inspirado. La obra fue publicada por la Cámara de Comercio e Industria de Bayona en dos gruesos volúmenes. El tomo 1 está dedicado al siglo XVII y la actividad marítima de los dos puertos vascos y al importante papel de dos personajes, Vrolicq y Sopite, este último famoso por haber inventado el procedimiento para extraer el aceite de ballena a bordo del propio barco. Jaupart demuestra que el puerto de San Juan de Luz no era en absoluto insignificante en comparación con el de Bayona, ya que en 1664 había 35 barcos y un arqueo de 4.697 toneles en San Juan de Luz frente a 39 barcos y 4.171 toneles en Bayona. Incluye mucha información sobre la historia de la caza de la ballena, así como de las técnicas de pesca. En 1690, el puerto contaba con 50 balleneros que capturaban ballenas de la «Gran Baya» o «ballenas sardas». En 1744 había 29 barcos de bacalao con un arqueo de 3.638 toneles y una tripulación de 1.120 personas. En el siglo XVIII predominó la pesca del bacalao en la zona de Terranova. De nuevo, incluye su historia, una descripción de las técnicas y un glosario. El tomo 2 estudia la organización del puerto, incluidos los 130 armadores cuyos nombres menciona, como Haraneder, Chebau, Derratzou, etc. Jaupart no pasa por alto la guerra racial, basándose en una rica documentación de los archivos municipales de Luzón.
En 1977, en sus «Notas sobre Bayona, ciudad española de Galicia», volvió a tratar un tema que se aborda con frecuencia, el de los posibles vínculos entre Bayona de Galicia y Bayona de Labort. Antes de 1330, Bayona de Galicia se llamaba Erizana, cuya etimología se discute, y los bueyes de su escudo hacían pensar en el Monte de Boy, otro nombre de Bayona. F. Jaupart no cree que exista una unidad entre la etimología de esta ciudad y la de Bayona. Como anécdota, la Bayona gallega fue la primera ciudad de Europa en enterarse del «descubrimiento de las Américas» en 1492; unos marinos vieron llegar una carabela, La Pinta, que regresaba de América y fue recibida triunfalmente el 1 de marzo de 1493.
Cabe señalar que, en 1960, Jaupart había proporcionado un artículo relativo a su región natal, ya que había estudiado la industria textil en el entorno de Carcasona, utilizando para ello documentos de los archivos de Bayona. Agradecemos al señor Gauthier Langlois, de la Société d’Études Scientifiques de l’Aude, que ha tenido la amabilidad de confirmar esta información y el hecho de que F. Jaupart fue un fiel miembro de esta sociedad.
Por último, en los últimos años de su larga vida, F. Jaupart se propuso estudiar la historia de la residencia de mayores Casa Caradoc de Bayona, en la que estuvo ingresado.
Obrak
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«L’industrie drapière et le commerce des draps dans le diocèse de Carcassonne au XVIIIe siècle», Bulletin de la Société d’Études Scientifiques de l’Aude, LXI (1960), pp. 184-218.
«L’activité commerciale et maritime de Bayonne au XVIIIe siècle», BSSLAB, 110 (1966), pp. 1-231, 233-469; 115 (1967) pp. 197-310; 116 (1967), pp. 355-408; 117 (1968), pp. 451-616; 118 (1968), pp. 661-768; 119 (1968), pp. 845-987; 120 (1969), pp. 1-148; 121 (1969), pp. 175-220. Reed. Bayonne: Société des Sciences, Lettres et Arts de Bayonne, 1966-1969, 2 vols.
«Les relations commerciales de Bayonne, Pampelune et la Navarre au XVIIIe siècle», BSSLAB, 125 (1971), pp. 155-161.
«Un projet de route entre Pampelune et Bayonne en 1780», BSSLAB, 125 (1971), pp. 163-167.
«La pêche côtière et la pêche en rivière en Labourd, au XVIIIe siècle», BSSLAB, 130 (1974), pp. 57-125; 131 (1975), pp. 77-159.
«Bayona, ville espagnole de Galice (province de Pontevedra)», BSSLAB, 133 (1977), pp. 349-394.
Histoire maritime de Saint-Jean-de-Luz et de Ciboure, aux XVIIe et XVIIIe siècles, Bayonne: Chambre de Commerce et d’Industrie de Bayonne et du Pays Basque, 1981, 2 vols., 168 + 560 pp.
Le nom de Bayonne. Les lieux, les personnes, Bayonne: Chambre de Commerce et d’Industrie de Bayonne et du Pays Basque, 1981, 2 vols.
Bibliografia
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HOURMAT, P., «Nécrologie. F. Jaupart», BSSLAB, 144 (1988), p. 522.
LAGARDÈRE, V., Le Commerce fluvial, maritime, la batellerie et la pêche sur l’Adour aux XVIIe et XVIIIe siècles. Peyrehorade et Bourg-Saint-Esprit-lès-Bayonne, Paris: L’Harmattan, 2021, 499 pp.
«Nos sociétaires publient, Histoire maritime des ports basques de Saint-Jean-de-Luz et Ciboure aux XVIIe siècle et XVIIIe siècle par F. Jaupart», BSSLAB (1983), pp. 381-384.
Fuentes: DÉCÈS EN FRANCE, «M. Jaupart, Fernad Maurice Jean». En línea: https://www.deces-en-france.fr/resultats/6871583-jaupart-fernand-maurice-jean (consultado el 22 de noviembre de 2022).





