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NOTITIA VASCONIAE Bizkaiko egileak eta obrak

ERTZE GARAMENDI, Antonio (Lekeitio, Bizkaia, 23 de abril de 1913 – México (?))

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Karguak eta lanbideak

Testua gaztelaniaz

Maquinista naval y empresario.

Ibilbidea

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Era hijo de Aurelio Ertze, capitán de la Marina Mercante, y de Eugenia Garamendi, la cual falleció de parto dejando tres huérfanos: Rafael, de diez años, Ramón, de seis, y Antonio, de tres. Dada la profesión del padre, que no podía ocuparse de los niños, se hizo cargo de ellos la abuela María Dominga Arostegui. Su hermano Ramón fue un destacado intelectual (filósofo, periodista y escritor) exiliado a México; sacerdote, durante la guerra fue capellán del batallón Loyola y por encargo del lehendakari Agirre se encargó de la expatriación de 3.000 niños vascos a Bélgica.

A los catorce años Antonio Ertze se trasladó a Bilbao para estudiar en lo que era su vocación: maquinista naval de la Marina Mercante. Un tío de Ertze, Jesús de Arostegui, era director general de la naviera Euskalduna, propiedad de Ramón de la Sota Llano, donde fue admitido para hacer las prácticas preceptivas de cuatro años.

Siendo estudiante en Bilbao se afilió a la Federación de Mendigoizales y el Jagi-Jagi. La Guerra Civil le sorprendió atracado en el puerto de Livorno, por lo que su barco fue bloqueado por los fascistas; sin embargo, pudo fugarse y llegar en tren a Hendaya y de allí en coche a Lekeitio. Se enroló luego en varios barcos de la naviera Sota y Aznar.

El 23 de octubre de 1943 se casó en México con la hija de un médico español exiliado, Isabel Encinas. El matrimonio tuvo siete hijos: Miren Elixabete, Andoni, José, Iñaki, Begoña, Xabier y Patxi. Ertze quedó viudo en 1990, pero a los dos años volvió a contraer segundas nupcias cuando iba a cumplir ochenta años.

Cuando estaba a punto de finalizar la Guerra Civil le tocó participar involuntariamente en un rocambolesco episodio al servicio del gobierno republicano. En junio de 1938 recibió la oferta de enrolarse en el yate Vita, barco al servicio de la Mid Atlantic Shipping Co. Ldt. London, organismo extraterritorial de la Marina Mercante del Gobierno de la República española, bajo bandera norteamericana. El capitán era el también lekeitiarra Joseba Ordorika (Lekeitio, 1896-México, 1973), militante del PNV. En febrero de 1939 recibieron órdenes de hacer los preparativos para un largo viaje, de unos veinticinco días, que aparentaba ser hacia Filipinas. En realidad, se trataba de trasladar unos bultos que contenían parte del tesoro de España que se había guardado en la embajada española en París. Se suponía que estas reservas (se decía que por valor de unos 50 millones de dólares de la época) iban a ser destinadas a ayudar a los exiliados republicanos españoles. El viaje estuvo envuelto en un halo de secretismo y misterio. Según parece, el «tesoro» era parte del patrimonio artístico español, procedente de las incautaciones por parte de la República de las catedrales de Toledo y Tortosa, el Museo Arqueológico Nacional, el Palacio Real de Madrid y reservas de la Generalitat de Catalunya. Partieron de Southampton, se dirigieron a cargar a Le Havre y Rouen y llegaron al puerto de Veracruz el 23 de marzo de aquel año, pero al no poder depositar la carga acabaron dirigiéndose a Tampico, donde finalmente hicieron la entrega. Hasta diciembre de 1939 la tripulación del buque cobró sus sueldos por medio de la SERE (Sociedad de Exiliados Republicanos Españoles), pero a partir de entonces quedaron abandonados a su suerte. En principio, el «tesoro» de la República iba destinado a financiar esta organización fundada por Juan Negrín, pero finalmente fue a parar a las manos de Indalecio Prieto, que había fundado otra similar la JARE (Junta de Auxilios a los Republicanos Españoles); esta fue la que se hizo cargo de las indemnizaciones y liquidación de sueldos de los tripulantes del Vita. El episodio se sitúa en el contexto de las disensiones internas del gobierno republicano, fundamentalmente entre Juan Negrín e Indalecio Prieto. En principio, la carga del Vita iba dirigida al primero, pero al no presentarse su agente en Valparaíso el capitán Ordorika se vio en un gran apuro, resolviendo entregar la carga en Tampico a los agentes de Indalecio Prieto.

Tras recibir la liquidación por sus servicios Ertze, decidió quedarse como exiliado en México, al igual que hicieron Ordorika y la mayor parte de la tripulación vasca del Vita.

El «tesoro del Vita» se liquidó en 1942 por algo más de cinco millones de la época (lo que vendrían a ser unos 80 millones de dólares en la actualidad). En cualquier caso, su valor inicial era mucho mayor, pero muchas de las piezas fueron desmontadas para hacer lingotes de oro y a fin de que no pudiesen ser reconocidas, con lo que perdieron buena parte de su valor. Las irregularidades y el oscurantismo para con la gestión del tesoro fue la regla. En 1941 aparecieron unas cajas con joyas y valores en las lagunas del Nevado de Toloca.

El ingeniero vasco Santiago Dañobeitia, que llevaba varios años afincado en México, les ofreció a los marinos del Vita montar una sociedad para explotar una plantación de naranjos en el estado de San Luis de Potosí. Ocho de ellos —entre los que se encontraba Ertze— se involucraron en esta empresa. Sin conocimientos específicos y sin maquinaria empezaron a desbrozar el terreno con sus propias manos. La explotación fue bautizada como «Granja Bizkaia». Una vez que estuvo rindiendo les fue incautada por la Hacienda del Estado, por lo que perdieron todo lo invertido y se dirigieron a México, Distrito Federal, completamente arruinados.

Se empleó luego Ertze en los más diversos trabajos. Francisco Belausteguigoitia le contrató para poner en marcha la deteriorada maquinaria de su ingenio de azúcar «Constancia» en Tezonapa, Veracruz. El naviero Ramón de la Sota le incorporó al equipo de técnicos que tenían que reflotar un barco alemán hundido en Costa Rica. Luego se empleó en un ingenio de alcohol ubicado en Iguala, Guerrero, propiedad de los hermanos Echeverría. Posteriormente estuvo de superintendente en la planta de Metalúrgica de Laminación de los señores Aranzabal e Iriarte. Entre 1943 y 1948 se asoció con su amigo Roque Hurtado para instalar una tornillería. En 1948 montó por su cuenta otra tornillería llamada Manufacturas Ekin, que funcionó hasta 1956. Se trasladó a La Habana y estuvo navegando hasta 1959. Retornado a México estuvo trabajando en Diesel Nacional en Ciudad Sahagún. Luego en Cocinas Galgo en Distrito Federal y desde 1961 en Cuchillas y Gavilanes, empresa que pasó a ser de su propiedad en 1967; en 1973 le cambió el nombre a la empresa por el de Fundiciones Altzairu. Se jubiló como un empresario de éxito.

Las Memorias de Ertze constituyen un ejemplo bastante elocuente del alcance y las limitaciones de los testimonios sobre memoria histórica a la vez que un paradigmático testimonio del proceso de adaptación de los vascos exiliados tras la Guerra Civil, sobre todo a países americanos, contando con el apoyo y solidaridad de sus compatriotas.

Obrak

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Mis memorias, México [A. Ertze Garamendi], 1999, 205 pp.


Bibliografia

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CASTILLO, G., «La odisea del último tesoro de la República», Naiz, 24 de agosto de 2021. Ed. en línea: https://www.naiz.eus/en/info/especial/20210824/la-odisea-del-ultimo-tesoro-de-la-republica (consultado el 14 de junio de 2022).

ERTZE, C., The Old Man and the Whale (El viejo y la ballena) [cortometraje], Bitter Blue Productions (Scotland), 2008.

GÁLVEZ, F., «El tesoro del Vita», blog Sobre la Memoria Histórica. Ed. en línea: http://sobrelamemoriahistorica.blogspot.com/p/el-tesoro-del-vita.html (consultado el 14 de junio de 2022).

GRACIA, F., y, G., El tesoro del Vita. La protección y el expolio del patrimonio histórico­-arqueológico durante la Guerra Civil, Barcelona: Universitat de Barcelona, 2014.

SUSAETA, I., «Altxorra garraiatu zuen kapitaina», Berria, 6 de abril de 2017. Ed. en línea:https://www.berria.eus/paperekoa/1829/046/001/2017-04-06/altxorra-garraiatu-zuen-kapitaina.htm (consultado el 14 de junio de 2022).

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