Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid.
Ibilbidea
Testua gaztelaniaz
Estudió en el colegio de los Jesuitas de Pamplona/Iruña. Al terminar el bachillerato, entró como novicio en la Compañía de Jesús y estuvo en distintas provincias, entre ellas Salamanca, en cuya Universidad Pontificia estudió Filosofía y Letras, rama de Filosofía Pura, que culminó con una tesina sobre Teilhard de Chardin en 1968, y los dos cursos comunes de Geografía e Historia. Dejó la Compañía de Jesús y continuó su periplo académico en la Universidad Complutense de Madrid con la licenciatura en Geografía e Historia en 1970, y el doctorado en Historia en 1972 con la tesis La Desamortización de Mendizábal en Navarra (18361851), que le hizo merecedor del Premio «Antonio de Nebrija» del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para Tesis Doctorales de 1973.
Su actividad docente se inició en 1969 como ayudante en la Universidad Complutense. Allí permaneció hasta 1975, fecha en que, tras obtener plaza en las oposiciones a Adjunto de Cátedra, se incorporó al Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid, a la que estuvo ligado desde entonces, con la excepción del bienio 1987-1989, en que, ya como catedrático, fue destinado a la Universidad de Castilla-La Mancha. En 1989 obtuvo la cátedra en la Universidad Autónoma y, a partir de ese momento, su actividad profesional se desarrolló en el departamento de Historia Contemporánea de la Facultad de Filosofía y Letras, que dirigió entre 1990 y 1993 y, posteriormente, entre 2002 y 2005.
Además, colaboró con otras instituciones académicas, como el Colegio Universitario Comillas ICAI-ICADE, adscrito a la Universidad Complutense; el Centro de Estudios Universitarios (CEU) de Madrid; el Colegio Universitario de Toledo; o el Centro de Estudios Internacionales de la Fundación Ortega y Gasset, en el que dirigió el Programa Internacional de Estudios Hispánicos, Latinoamericanos y Europeos. Participó en la organización de congresos, como el I y II Congreso Internacional «Encuentros de las Tres Culturas en Toledo», en 1982 y 1983 o el Congreso-Homenaje a Miguel Artola «Antiguo Régimen y Revolución Liberal» en 1993. También dirigió o codirigió varios cursos de verano, tanto en la UCLM («Nación y nacionalismos», 1997) como en la UAM («España, ¿Nación de naciones?», 2006; «El Catastro ayer y hoy. Conocimiento del territorio, equidad fiscal, servicio al ciudadano», 2007), y varios seminarios en colaboración con la Escuela «Julián Besteiro» y la Fundación Largo Caballero, como «Agricultura y reformas», 1991; «Los últimos años del antiguo régimen (1965-1975)», 2004; o «España: de la Historia al recuerdo, 1900-2000», entre 2005 y 2007.
Fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Fue finalista del Premio Nacional de Historia del Ministerio de Cultura en 1984. Formó parte del consejo de redacción de Razón y Fe, del consejo asesor de la revista Historia Social y del comité científico de la Revista de Historia Iberoamericana. Asimismo, desde 2011 fue miembro del comité científico del Museo Histórico del Carlismo de Estella-Lizarra.
En la vasta producción de Javier Donézar destacan los estudios referidos a las transformaciones operadas en la propiedad de la tierra en la crisis del Antiguo Régimen y la transición al liberalismo. Abordó en su tesis doctoral el estudio de la desamortización de Mendizábal en Navarra, proceso clave de la reforma agraria liberal y de la implantación del Estado liberal. En el caso navarro se añadía el cuestionamiento del régimen foral en esa tesitura, por lo que Donézar integró en su estudio la actitud ante la desamortización de los grupos sociales más interesados en el proceso revolucionario como un elemento más de su estrategia para la adaptación del sistema foral al nuevo Estado liberal con el fin de lograr la pervivencia de una cierta autonomía administrativa y fiscal. En su estudio identificó, a partir del estudio de los Inventarios de bienes del Clero, la propiedad urbana y rústicas y los censos, foros y pechas del clero secular y regular y de la orden de San Juan de Jerusalén, y analizó la tasación, capitalización y remate de estos bienes. Comprobó así que los bienes del clero secular eran de escaso valor, a excepción de las casas. Las fincas rústicas, de escasa extensión (entre las más de 5.000 fincas inventariadas sumaban 4.566 ha) y dirigidas principalmente a la producción cerealística, apenas servían en la mayoría de los casos para garantizar la subsistencia de los párrocos rurales. De esta radiografía solo escapaban tres instituciones, que aglutinaban la riqueza del clero secular: las catedrales de Pamplona y Tudela y la colegiata de Roncesvalles. Para Donézar, la pérdida de estos bienes fue una de las razones que explica su mayoritaria inclinación por el bando carlista. Por su parte, las propiedades del clero regular correspondían a 67 conventos en toda Navarra, aunque se concentraban en su mayoría en Pamplona y Tudela. Su riqueza urbana se cifraba en 435 fincas (sin incluir los edificios-conventos), en general en buen estado. Todos contaban, además, con bienes rústicos, para uso cerealístico o de huerta en la mayoría de los casos, aunque no faltan las viñas y los olivares. Donézar estimó en 2.720,25 ha la extensión de estas fincas, algo más del 1 % de la superficie cultivable total de la provincia. Por último, la Orden de San Juan de Jerusalén contaba con 39 fincas urbanas y 1.666 explotaciones rústicas con una extensión de 1.123,57 ha. Por tanto, en ninguno de los casos estas propiedades pasaban de ser minifundios, y contempladas globalmente formarían un latifundio poco extenso. En conjunto, se subastaron 62.847 robadas (5.611 ha), de las que correspondían al clero regular 39.668 y las restantes 22.819 al secular, mientras que los de la Orden de San Juan quedaron en depósito como Bienes nacionales al no haber interesados.
Otra aportación relevante de este trabajo es la identificación de los 351 individuos que compraron tierras, lo que permitió dar forma a un sujeto colectivo, el de la burguesía agraria, cuyos perfiles permanecían difusos hasta entonces. Estos listados cobraron importancia tras la renovación de la historia política con los estudios prosopográficos, que permitieron documentar la presencia de los terratenientes compradores de bienes desamortizados en la élite política provincial y establecer con mayor precisión la relación entre propiedad agraria y representación política en el siglo XIX. Hubo 17 compradores foráneos (residentes en Madrid, aunque de origen navarro en su mayoría), que invirtieron grandes cantidades por su relación con la alta burguesía financiera. Pero la gran mayoría de compradores residía en Navarra. Una parte considerable vivía en Pamplona/Iruña y Tudela, y optaron por propiedades urbanas y fincas rústicas de calidad y extensión. Otro grupo relevante, el de los mayores contribuyentes de núcleos rurales, buscó mejorar sus posiciones en sus respectivas localidades. Todos formaban parte de la burguesía adinerada de Navarra, posicionada mayoritariamente a favor de la regente María Cristina, con un número considerable de miembros de la Milicia Nacional y compradores también en otros procesos desamortizadores. Una parte vio la posibilidad de canjear en este proceso los títulos de deuda por los préstamos a los ayuntamientos para el pago de las contribuciones de guerra. Para Donézar, su condición les dejó en una posición privilegiada para acceder al control del poder provincial tras la aprobación de la Ley de Modificación de Fueros de 1841.
La aproximación a las transformaciones operadas en la propiedad de la tierra en la crisis del Antiguo Régimen convenció a Donézar de la necesidad de sumergirse en el conocimiento de la estructura de la propiedad de la tierra vigente hasta entonces. Así, tras nueve años de trabajo investigador, en 1984 vio la luz Riqueza y propiedad en la Castilla del Antiguo Régimen, en el que por vez primera se utilizó de forma exhaustiva la información contenida en las Respuestas Particulares del catastro de Ensenada. La magnitud de los datos a analizar (más de 70.000 declaraciones) aconsejó su tratamiento informático, con lo que se convirtió en uno de los primeros trabajos realizados en España con aplicación de las nuevas tecnologías. Esto le permitió presentar su experiencia en el tratamiento de los datos del catastro de Ensenada en los primeros cursos de aplicación de la informática a la investigación en Historia y Ciencias Sociales, organizados por el Instituto «Jerónimo Zurita» del CSIC en 1984 y 1985.
El objetivo del trabajo era ofrecer un panorama completo de la estructura de propiedad de la tierra en un amplio territorio (la provincia de Toledo) de la corona de Castilla a mediados del siglo XVIII, aprovechando la fuente privilegiada del catastro de Ensenada, la principal fuente de información sobre el estado económico y social de la región en el Antiguo Régimen. En un tiempo en que, en las interpretaciones sobre el tránsito del absolutismo al liberalismo, o si se prefiere del modo de producción feudal al capitalista, abundaban las generalizaciones con escasa base empírica, esta investigación permitió trazar un panorama mucho más rico, complejo y exacto sobre la realidad de la propiedad de la tierra en el Antiguo Régimen. Donézar estableció con precisión la extensión del señorío jurisdiccional para el territorio, un 86,2 % de la superficie total por tan solo un 13,7 % del realengo, una de las proporciones más elevadas de la España del Antiguo Régimen. Destacaban por su importancia el 31,5 % de superficie del señorío nobiliario y el 30,6 % de las órdenes militares, repartiéndose el resto entre el señorío eclesiástico secular y regular y el concejil, que se quedaba en el 8,9 % del total. Además, el análisis de la propiedad de la tierra confirmó la existencia de una amplia gama de formas del régimen señorial, sin que hubiera identificación entre propiedad y jurisdicción. La investigación sobre la provincia de Toledo confirmaba empíricamente algunas ideas comunes en torno a la propiedad de la tierra. Así, se demostraba la importancia del latifundio en la meseta sur, considerando como tal no solo una extensión continua (la acepción más común), sino también la agregación de parcelas distintas en diferentes lugares pero que componían conjuntos igualmente productivos. Asimismo, se constataba la incidencia de la vinculación sobre el mercado de la tierra al provocar el aumento del precio de la tierra libre ante la escasez de la oferta, incentivando de esa forma el descontento de los labradores acomodados contra un sistema que no les permitía invertir sus ganancias.
Su interés por la cuestión señorial y su relación con la propiedad de la tierra le llevó a dirigir varias tesis doctorales sobre este binomio, así como a publicar un amplio repertorio de artículos, comunicaciones y ponencias en congresos y conferencias, en los que abordó aspectos como el proceso de formación del catastro, las «Respuestas Particulares», la Contribución única, las «Comprobaciones» de 1760 y el intento de 1770; su carácter de instrumento de la monarquía absoluta para debilitar a las Cortes y, por ende, a los poderes locales que ellas representaban, o el impacto en estamentos como el eclesiástico. Asimismo, gracias a su estudio sistemático de las respuestas particulares del catastro de Ensenada desarrolló una pormenorizada radiografía de la estructura económica y social de la ciudad de Toledo en 1751 que, con el tiempo, dio lugar en 2009 a una exposición de cuyo catálogo fue coautor.
También se ocupó en varios congresos y publicaciones de las estructuras agrarias de la submeseta sur en la crisis del Antiguo Régimen, a partir de las conclusiones de su trabajo sobre Toledo; así como del régimen señorial en Navarra y el País Vasco, cuyo conocimiento era mucho más limitado al no contarse con una fuente de la importancia del catastro de Ensenada. Donézar consideraba que el régimen señorial navarro no presentaba grandes diferencias con respecto a los otros reinos peninsulares, pero sí encontraba dos rasgos específicos: la existencia de un poder señorial con cierto grado de autonomía, que le permitía vender jurisdicciones y derechos recibidas del rey; y la importancia de la política de donaciones de los reyes a cambio de servicios en la configuración del régimen señorial navarro. Un régimen cuyo elemento más relevante era el de las pechas, uno de los principales ingresos de la nobleza señorial navarra, y una carga económica y social de la que pretendieron liberarse pueblos y campesinos. Sus consecuencias no desaparecieron hasta la reforma agraria liberal, que influyó notablemente en el posicionamiento que tomaron ante ella los diferentes grupos sociales en función de las consecuencias económicas que se derivaron para cada uno de ellos.
Donézar fue, asimismo, un buen conocedor de la sociedad española del segundo tercio del siglo XIX, surgida al calor de la revolución liberal. Redactó el capítulo referido a la sociedad isabelina, en el tomo dedicado a la España liberal y romántica entre 1833 y 1868, en la Historia general de España y América, de Rialp. También se aproximó al género biográfico, con Espartero, Estévanez, Mendizábal, pero sobre todo con su obra póstuma sobre el general Prim. Aquí descubrimos un Donézar que, en una obra de madurez, conjuga con maestría el retrato del militar y estadista con el análisis minucioso de unas décadas clave en la consolidación de una nueva clase llamada a configurar las bases de un Estado liberal que condicionaron el devenir histórico español de las siguientes décadas. A través de un profundo conocimiento de la bibliografía y de las fuentes, nos va revelando al ambicioso hombre de origen humilde, al militar de acción y al hábil estadista, amado y odiado a partes iguales, capaz de liderar el primer intento de revolución democrática en España. Su rigor le lleva a detenerse ante la tentación especulativa sobre la autoría de su asesinato, y le adentra por la senda del clásico Cui prodest?; Donézar nos recuerda que no es posible saber con total seguridad quién ordenó matar a Prim, pero sí mostrar la galería de los interesados en su desaparición: republicanos, alfonsinos, Serrano y Montspensier, o los esclavistas cubanos.
Javier Donézar compatibilizó su actividad docente e investigadora con la elaboración de materiales docentes y la participación tanto en obras generales como divulgativas. Entre 1973 y 1975 colaboró con la UNED en la elaboración de las unidades didácticas de Historia Moderna y Contemporánea y en los guiones radiofónicos para RNE de la asignatura de Historia Contemporánea. Con Carmen García-Nieto y Luis López Puerta se embarcó en los once volúmenes de la colección «Bases documentales de la España Contemporánea», publicados por Guadiana entre 1971 y 1975. Participó también en manuales de Historia para bachillerato o divulgativos para editoriales como SM, Anaya o Sílex, y publicó varios artículos en revistas de divulgación histórica, como Historia 16 o La Aventura de la Historia, y de orientación cristiana relacionadas con las humanidades y las ciencias sociales, como Sociedad y Utopía, Razón y Fe (de la que formó parte de su consejo de redacción) o Documentación Social. El conjunto de esta amplísima obra le convierte en uno de los contemporaneístas navarros más influyentes.
Obrak
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Con GARCÍA–NIETO, C., y LÓPEZ PUERTA, L., Bases documentales de la España Contemporánea, Madrid: Guadiana, 1971-1975, 11 vols.
«La intervención francesa en la primera guerra carlista», PV, 136-137 (1974), pp. 513-546.
La Desamortización de Mendizábal en Navarra (1836-1851), Madrid: CSIC, 1975. Reed. Navarra y la Desamortización de Mendizábal, Pamplona: Gobierno de Navarra, 1991.
«Aportación documental al levantamiento de O’Donnell en Pamplona (1841)», PV, 144-145 (1976), pp. 543-596.
«La primera burguesía liberal navarra», Saioak, 3 (1979), pp. 169-204.
VVAA, Historia general de España y América, t. XIV, Madrid: Rialp, 1983.
Riqueza y propiedad en la Castilla del Antiguo Régimen (La provincia de Toledo del siglo XVIII), Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1984. Reed. Madrid: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 1997.
La Constitución de 1869 y la Revolución burguesa, Madrid, Fundación Santa María, 1985.
«Interpretaciones de la crisis del Antiguo Régimen», Euskal herriaren historiari buruzko biltzarra, vol. 4: La crisis del Antiguo Régimen, San Sebastián: Txertoa, 1988, pp. 253-277.
«El régimen señorial en Navarra y el País Vasco», Gerónimo de Uztáriz, 4 (1990), pp. 5-20.
Toledo 1751. Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, Madrid: Tabapress, 1990.
Las revoluciones liberales. Francia y España, Madrid: Eudema, 1992.
«La presencia de la Historia Contemporánea en la revista Príncipe de Viana», PV, 200 (1993), pp. 621-635.
Con PÉREZ LEDESMA, M. (eds.), Antiguo Régimen y Liberalismo. Homenaje a Miguel Artola, vol. II: Economía y Sociedad, Madrid: Alianza, 1995.
«Los albores de la edad contemporánea en Navarra», Militaria. Revista de Cultura Militar, 14 (2000), pp. 65-78.
Prim. Un destino manifiesto, Madrid: Sílex, 2016.
Bibliografia
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DÍAZ SÁNCHEZ, P.; MARTÍNEZ LILLO, P.; SOTO CARMONA, A., y ARTOLA GALLEGO, M. (coords.), El poder de la Historia. Huella y legado de Javier María Donézar Díez de Ulzurrun, Madrid: Publicaciones de la Universidad Autónoma, 2014.
LAYANA ILUNDAIN, C., «Javier María Donézar Díez de Ulzurrun», Huarte de San Juan. Geografía e Historia, 21 (2014), pp. 97-117.





