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NOTITIA VASCONIAE Nafarroako egileak eta obrak

CAMPO VIDONDO, Juan Manuel (Pamplona/Iruña, 6 de septiembre de 1953 – 24 de mayo de 2918)

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Karguak eta lanbideak

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Maestro, escritor, historiador.

Ibilbidea

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Licenciado en Filosofía y Letras, maestro y escritor. Tras formarse académicamente en Córdoba y Valladolid, inició su andadura profesional en la escuela de San Francisco de Pamplona, para recalar, pocos años después, en la escuela de su pueblo, Peralta, de donde dio el salto al IES Ribera del Arga. Fundador de Unión Peraltesa de Izquierdas (UPeI) en 1979, llegó a ser uno de sus ideólogos, alcanzando la alcaldía de Peralta en 1991. Habían transcurrido sesenta años desde la proclamación de la Segunda República.

Su labor como docente fue ampliamente reconocida en su pueblo, especialmente por su compromiso, primero con las dotaciones educativas y culturales que se obtuvieron tanto en su etapa como alcalde como cuando trabajó en el IES Ribera del Arga y, segundo, con el alumnado, siendo referente tanto por su labor de investigador, como por el impulso de proyectos educativos ligados a la recuperación de las tradiciones. Sus cuatro años como alcalde fueron duros, tal y como reconocía el propio Campo Vidondo. Su candidatura obedecía, por una parte, al compromiso político personal, familiar y colectivo y, por otra parte, a la necesidad de modernizar una estructura social, política y económica anclada en el pasado, en un pasado que hundía sus raíces todavía en el tardofranquismo. No fue sencillo para él, sobre todo porque tuvo que abandonar durante cuatro años la labor investigadora que había iniciado unos años atrás. Su trabajo como alcalde fue reconstruido al cabo de los años en el libro Diario de un alcalde de pueblo, donde se contaban —decía él mismo— las «frustraciones y fracasos de quien era el cabeza de lista de la primera candidatura de izquierdas desde el final de la Guerra Civil». Un análisis un tanto sesgado, influenciado por las sensaciones que experimentó, pero que, cuando se mira con perspectiva la evolución de Peralta se puede observar un salto cualitativo en la práctica municipal.

Su obra ha sido extensa. Todo cuanto escribió lo hizo «pensando en Peralta, en sus tierras y en sus gentes». Sus libros son, por ello, una oda a su pueblo, a sus caminos, sus cañadas y su tierra, pero también a todo aquel que hubiera nacido o que viviera en Peralta. Andando caminos y Andando cañadas recorren el término municipal peraltés, mostrando los rincones más recónditos del municipio. Espacios transitados por sus paisanos, cuyas experiencias vitales y pensamientos nutren El Turuta y algo más, No me da la gana, denuncia si quieres, La escuela es así: no se fíen de los maestros o ¡Ríndete forastero! Libros costumbristas, trenzados con multitud de anécdotas y experiencias del autor, anotadas pausadamente en un cuaderno de viaje que siempre llevaba consigo. Si lo olvidaba, su memoria —prodigiosa— acudía al rescate. Libros donde no era complicado identificar al personaje real, porque no se separaba un ápice de la realidad cotidiana de su pueblo.

Retazos de vidas que ocuparon la parte final de su trayectoria creativa. Antes, durante años, la investigación histórica, centrada fundamentalmente, en los cambios acaecidos en su comunidad campesina tras la implementación de la revolución burguesa en el siglo XIX. Su eje de análisis, la tierra, ese paisaje en el que se desenvolvían sus  paisanos y su paisanaje. Conflicto cotidiano en Peralta (1800­-1936) reconstruía el marco de relaciones personales, sociales y políticas que en ese siglo y medio de transformaciones se fue imponiendo.

«Desigualdad y miseria, conflicto, protesta y violencia como respuesta» ante un ataque permanente a la costumbre. En El motín de 1854 en Peralta se ponen de manifiesto nuevos episodios de desigualdad: «Los amotinados no pretenden ningún objetivo revolucionario […] piden que se grave la riqueza, no el consumo».

El  Cascajo: historia de una corraliza, publicada por el Ayuntamiento de Peralta en 1991, es una obra de síntesis, un magnífico relato de lo que sucedió en Peralta con uno de sus bienes comunales más preciados: la corraliza de El Cascajo. Un proceso que, dicho sea de paso, fue el germen de lo que acaeció tras el golpe militar de 1936, cuando 90 vecinos fueron asesinados, entre otras cuestiones, por haber pedido el reparto del comunal usurpado en las décadas anteriores. En su libro, síntesis de un trabajo más extenso, se aleja en el tiempo, hasta 1378 coincidiendo con la guerra entre Castilla y Carlos II de Navarra y que cambió el disfrute de los bienes comunales de los pueblos de Peralta y Funes, surgiendo una mancomunidad para su disfrute. Así las cosas, durante casi seis siglos ambas villas se repartían los usos de los bienes vecinales.

Las deudas contraídas por el Ayuntamiento de Peralta desde finales del siglo XVIII, como sucedió también en otros pueblos de Navarra, fueron la excusa para llevar a cabo un auténtico «asalto a la propiedad comunal», proceso del que se benefició fundamentalmente quien era acreedor del municipio. En torno a 1842 se inicia todo. En el caso de la corraliza de El Cascajo, Eusebio M.ª Arbizu, ganadero, vecino de Peralta y acreedor del ayuntamiento, se quedó, en pública subasta celebrada a finales de 1845, con el disfrute de las yerbas de ese bien vecinal. Los vecinos, es preciso recordarlo, podrían roturar, leña y cazar. Es decir, a partir de mediados del siglo XIX sobre la corraliza se ejercía un condominio, cuestión que sería cuestionada tanto por el corralicero, que anteponía sus intereses, como por los labradores con más medios de  producción, que olvidaban que sus cultivos no eran sino disfrutes por su condición de vecino y no como argumentaban ellos  «derechos exclusivos» por haber roturado y plantado viña.

Con el cambio de siglo, los conflictos continuaron, en este caso en un marco de efervescencia reivindicativa en la mitad sur de Navarra. Ya no fue solo el ayuntamiento el que insistía, ante los argumentos del corralicero, en que en El Cascajo no tenía «servidumbre alguna» sino condominio, sino, también los comuneros, organizados desde la primera década del siglo XX en una Junta de Comuneros, que pedía un deslinde y un reparto del comunal para poder sobrellevar la crisis social y económica que se cernía sobre sus familias. Nada se logró; tanto corralicero como labradores pudientes bloquearon cualquier salida. La llegada de la Segunda República puso sobre la mesa, de nuevo, las peticiones comuneras sobre El Cascajo. Se intentó encontrar una solución, pero el golpe militar de julio de 1936 abortó cualquier propuesta de reparto justo de los disfrutes comunales. Como decíamos, 90 vecinos —muchos de ellos comuneros— eran asesinados.

Esos lazos, a veces poco tangibles, entre Segunda República y UPeI se ponen de manifiesto en Una historia de UPeI (1979-2011). Lo recuerda el propio autor. «UPeI no surgió de la nada en 1979. De una u otra manera es heredera de la historia que se plasmó durante la Segunda República y fue violentamente aplastada en sangre desde 1936». En 1979, tras el silencio y el dominio impuesto por la derecha local al servicio del régimen franquista, surgió una agrupación electoral: UPeI. Era la expresión de que ni la guerra ni los «casi cuarenta años de paz de silencio» habían podido «desterrar de muchas personas unas ideas que se asemejaban a las de la vencida república». Vecinos y vecinas que habían perdido todo, «menos la memoria». Y esa memoria fue la que nutrió la ideología y la praxis política de UPeI, tanto cuanto estuvo en la oposición como cuando alcanzó la alcaldía. Se extendía una nueva forma de trabajar, poniendo a la ciudadanía en eje de la gestión.

Campo Vidondo escribió y escribió, sin descanso; siempre sobre su pueblo, con quien tenía una relación muy especial, en un amplio sentido de la expresión. Sea como fuere, ha dejado una magna obra escrita que permite aproximarse a Peralta, su tierra y sus gentes.

Obrak

Testua gaztelaniaz

El Cascajo. Historia de una corraliza, Peralta: Ayuntamiento, 1991.

Con GASTÓN, J. M., Conflicto cotidiano en Peralta (1800-­1936), Tafalla: Altaffaylla, 2009.

Una historia de UPeI (1979­-2011), Pamplona: Pamiela, 2015.

Con DE LUIS, M. A., El motín de 1854 en Peralta, Pamplona: Pamiela, 2018.

Bibliografia

Testua gaztelaniaz

GASTÓN, J. M., Justicia y Tierra. Conflictividad agraria en Peralta durante la II República, Tafalla: Altaffaylla, 1995.

GASTÓN, J. M., ¡Vivan  los comunes! Movimiento comunero y sucesos corraliceros en Navarra 1896­-1930, Tafalla: Txalaparta, 2010.

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