Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Archivero y bibliotecario.
Ibilbidea
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Nacido en el seno de una familia campesina y después de trabajar de jornalero en su primera juventud, Pedro Arellano Sada pudo matricularse en la Escuela Normal de Zaragoza a los dieciocho años y cursar los estudios de magisterio gracias a la ayuda de un particular de Ablitas. A los veinticuatro años se vio obligado a participar en la guerra de Marruecos. A su término, pasó a trabajar en una escuela de Ceuta y algún tiempo después ganó una plaza de maestro por oposición y se trasladó a Navarra, a la localidad de Cabanillas. Vuelve a matricularse en la Universidad de Zaragoza a cursar esta vez la carrera de Filosofía y Letras en la especialidad de Historia, que termina en 1929.
Ya licenciado en Historia lo encontramos a final de la década de los veinte trabajando en Salinas de Añana/Añana Gesaltza, donde compatibiliza el trabajo de maestro con el de archivero municipal. En 1930 publica en la revista Universidad, de Zaragoza, el artículo «Salinas de Añana a través de los documentos y diplomas conservados en su Archivo Municipal». De Salinas de Añana pasaría a la escuela de Castejón. Colaboró por esa época en La voz de Navarra, donde publica algunas poesías.
El trabajo en el archivo debió despertar otra de sus vocaciones porque, estando en Castejón, aprobó con el número dos la oposición al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Ingresa en dicho Cuerpo Facultativo el 20 de octubre de 1931 y se le destina de manera provisional a la Biblioteca Nacional. Su llegada a esta institución coincide con un momento de profunda renovación bajo la dirección de Miguel Artigas, después de casi dos décadas de abandono. Con la llegada de la República dimitieron todos los miembros del antiguo Patronato. En el nuevo figuraban nombres como Pedro Salinas, Sánchez Albornoz o Agustín Millares Carlo, preocupados por modernizar y hacer más accesible la Biblioteca Nacional.
A partir de mayo de 1932 encontramos a Pedro Arellano en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona. La razón de su traslado obedece al empeño de Miguel Artigas de hacer cumplir la normativa sobre el depósito legal.
En 1934 publica un artículo titulado «Folklore de la Merindad de Tudela» en el Anuario de Eusko-Folklore que editaba la Sociedad de Estudios Vascos. Por esa época desarrolló una amistad con J. M. Barandiarán y el padre Donostia, con el que colaboró, junto a su hermano Félix, en la recopilación de algunas melodías populares. En la presentación del Anuario de Eusko-Folklore del año 1933, Barandiarán se refiere en estos términos a los trabajos del Laboratorio de Etnología y Eusko-Folklore: «Un gran acontecimiento en el campo de la Etnografía vasca fue la celebración de los cursillos de verano en Vitoria a principios del mes de septiembre, organizada por la Sociedad de Estudios Vascos. Gran parte de las materias tratadas en ellos era de folklore vasco. En este Anuario publicamos una de aquellas lecciones explicadas por nuestro colaborador D. Pedro Arellano».
Desde noviembre de 1940 Pedro Arellano Sada tras aprobar la correspondiente oposición, ocupa el cargo de subdirector de la Biblioteca Central de Cataluña, de la que era entonces director Felipe Mateu y Llopis. Empieza entonces una etapa de intensa actividad de conferenciante, comisario de exposiciones y articulista sobre temas profesionales. Por esos años es además profesor en el Instituto Maragall de Segunda Enseñanza y en la Escuela de Bibliotecarias, donde imparte las asignaturas de Paleografía (1939-1953), Bibliografía (1943-1947) e Historia del libro (1943-1953). La biblioteca de Ablitas lleva su nombre en reconocimiento a su legado.
Obrak
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«Salinas de Añana a través de los documentos y diplomas conservados en su Archivo Municipal», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, VII (1930), pp. 481-538.
«Folklore de la merindad de Tudela (Navarra)», Anuario de Eusko-Folklore, 13 (1933), pp. 147-218.
«Las bibliotecas de seminarios en las universidades. Organización y funcionamiento», Biblioteconomía. Boletín de la Escuela de Bibliotecarias de Barcelona, 11 (1946), pp. 257-263.
Bibliografia
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ARANA PALACIOS, J., «Pedro Arellano Sada. Un bibliotecario navarro en Cataluña», CEEN, 68 (1996), pp. 191-211.
ESTIVILL RIUS, A., Qui era qui a l’Escola de Bibliotecàries. Notícies biogràfiques del professorat (1915-1972), Barcelona: Universitat de Barcelona, 2016.
FERNÁNDEZ PUIG, A., «El nacionalismo vasco en la Ribera de Navarra durante la II República», Cuadernos del Marqués de San Adrián. Revista de Humanidades, 7 (2010), pp. 119-152.
MATEU Y LLOPIS, F., Misión y deontología del bibliotecario, Madrid: Dirección General de Archivos, Museos y Bibliotecas, 1954.
— «Pedro Arellano y Sada», Biblioteconomía. Boletín de la Escuela de Bibliotecarias de Barcelona, 49 (1959), pp. 33-39.
SAINZ PEZONAGA, J., El Euskera en la Ribera de Navarra, Pamplona: Pamiela, 2002 (2.ª ed.).





