Karguak eta lanbideak
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Historiador y profesor universitario.
Ibilbidea
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En el contexto de un diccionario de personalidades de Vasconia, es significativo que el donostiarra Ignacio de Loyola Arana Pérez, originario de Gipuzkoa, estudiara en Navarra, se especializara en la historia contemporánea de Bizkaia y trabajara casi toda su vida en Álava. Su padre fue capitán de barco y después práctico del puerto de Zumaia; su madre, profesora de enseñanza media. Ignacio fue el segundo de cuatro hermanos. Tras estudiar el bachillerato en el instituto Peñaflorida de Donostia-San Sebastián, en 1972 comenzó la carrera de Filosofía y Letras (especialidad de Historia) en la Universidad de Navarra. Se licenció en 1978 —un año después de lo normal, por tener que realizar el servicio militar—, obteniendo el premio extraordinario de licenciatura en la División de Geografía e Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. En noviembre de 1979 presentó en la misma universidad su tesina sobre el monarquismo en Bizkaia en la crisis del reinado de Alfonso XIII. El 15 de diciembre de 1984 obtuvo el grado de doctor en Historia por la Universidad de Navarra, con una tesis sobre la Liga Vizcaína de Productores, dirigida por el profesor Ignacio Olábarri Gortázar. Fue calificada con sobresaliente cum laude y fue igualmente merecedora del premio extraordinario de doctorado.
Sus primeros pasos en la docencia los dio también en la Universidad de Navarra. El 1 de octubre de 1978 fue nombrado profesor ayudante y hasta el verano de 1982 impartió clases en las Facultades de Filosofía y Letras y de Ciencias de la Información, así como en el Instituto de Lengua y Cultura Españolas de dicha universidad. Como becario predoctoral del Ministerio de Educación y Ciencia desde 1979, compatibilizó las tareas docentes con la investigación que dio origen a su tesis doctoral. Tras cuatro años de profesor en Navarra, el 1 de octubre de 1982 se incorporó a la Facultad de Filología y Geografía e Historia de la recién nacida Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU), en Vitoria-Gasteiz, como profesor contratado del Departamento de Historia Contemporánea. Tras superar la correspondiente oposición, el 23 de febrero de 1988 fue nombrado profesor titular de Historia Contemporánea. Como funcionario, permaneció en este puesto, siempre en la misma facultad del campus de Álava, hasta su fallecimiento, impartiendo diversas asignaturas del área: Historia Contemporánea Universal, de España y del País Vasco, Métodos y Técnicas de Investigación, El Mundo Actual, Historia de las Ideas y los Sistemas Políticos en el Mundo Contemporáneo, La Construcción de Europa o La Cuestión Vasca en la Época Contemporánea, además de un buen número de cursos de doctorado.
A lo largo de su carrera académica dirigió cuatro tesis doctorales: El Ferrocarril Anglo-Vasco-Navarro: política e intereses durante la Restauración en Álava (Pedro Sanz Legaristi, 1990), El Concierto económico durante la Restauración y la II República. Negociaciones, evolución, consecuencias (Eduardo J. Alonso Olea, 1993), La influencia de la guerra carlista en la vida local del Alto Valle del Urola, 1830-1845 (Antonio Prada Santamaría, 1996) y Conflictividad social y política en Bizkaia a finales del Antiguo Régimen: la Zamacolada (Luis de Guezala Jiménez, 1996). Se preocupó además por la divulgación del conocimiento en la sociedad, promoviendo cursos de extensión universitaria, como los que organizó en colaboración con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y la UPV/EHU. Publicó también artículos en diarios y en revistas de alta divulgación, como El Correo Español, La Gaceta del Norte, Nuestro Tiempo o Muga. Colaboró con varias voces en la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco (Auñamendi). Fue miembro de Eusko Ikaskuntza, del Ateneo Navarro y de otras organizaciones profesionales, incluyendo la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra, de la que fue presidente en 1992-1994.
Su labor investigadora se plasmó en un buen número de publicaciones, en ponencias en 14 congresos científicos (celebrados en diversas localidades de Vasconia y en Valladolid, Manresa, Salamanca, etc.) y en la dirección de varios proyectos de investigación, subvencionados por el Banco de Bilbao, la UPV/ EHU, la Diputación Foral de Álava y el Gobierno Vasco. Como historiador, fue un hombre valiente, que abordó temas inexplorados, que no estaban de moda en el contexto historiográfico del momento, siguiendo en buena medida el modus operandi abierto por su maestro, el catedrático de la UPV/EHU y de la Universidad de Navarra Ignacio Olábarri.
Así, cuando casi todo el mundo en el País Vasco estudiaba el nacionalismo o las izquierdas, dedicó su primer libro, fruto de su tesis de licenciatura, al análisis de los monárquicos en Bizkaia (en especial, su sector alfonsino, que había recibido incluso menos atención que el carlismo). Tal y como él mismo señalaba en la introducción a El monarquismo en Vizcaya durante la crisis del reinado de Alfonso XIII, 1917-1931 (1982), no dejaba de ser paradójico que, de los tres lados del triángulo político vizcaíno y vasco de la Restauración, fueran los monárquicos, pese a ser el sector dominante, los menos estudiados. Partiendo de una metodología de historia política clásica —deudora, ente otros, de Javier Tusell—, su particular cronología le permitió estudiar de forma coherente los últimos años de la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera, la dictablanda y las elecciones municipales de 1931, que dieron paso a la Segunda República. Tuvo el mérito, sobre todo, de abordar muy tempranamente la dictadura primorriverista: una etapa que, a diferencia de lo que sucede en Navarra, aún sigue huérfana de estudios monográficos aplicados al caso vasco. Arana destacó la importancia política de la Diputación (debido al Concierto económico), el intento conservador de crear un partido moderno, identificado con el maurismo, las dispares actitudes de los monárquicos ante la institucionalización de la dictadura (que llevó a un enfrentamiento entre sectores de la Liga de Acción Monárquica y la Unión Patriótica) y la desorganización monárquica en 1930, que derivó en su fracaso en Bilbao en las elecciones de abril de 1931 y en la proclamación de la República.
Su segundo libro, basado en su tesis doctoral, publicado en 1988 (La Liga Vizcaína de Productores y la política económica de la Restauración, 1894-1914. Relaciones entre el empresariado y el poder político), también reflejó la independencia de criterio de su autor, siguiendo el camino trazado por Olábarri. En un momento en que la moda historiográfica en España era estudiar el movimiento obrero, Arana se centró en la más importante organización empresarial del País Vasco y posiblemente la segunda de España, tras el Fomento del Trabajo Nacional catalán. Este libro unía la historia empresarial con la historia política, planteando unas conclusiones sobre la España de la Restauración que, en palabras de Olábarri, casi podían considerarse «revolucionarias». Así, Arana matizaba las ideas predominantes hasta entonces de que la política española de la etapa 1875-1923 había sido consecuencia —sobre todo en su defensa del proteccionismo— de una alianza de algodoneros catalanes, cerealistas castellanos y siderometalúrgicos vascos (Jaume Vicens Vives) o de un «bloque de poder» formado por la alta burguesía y los grandes terratenientes (Manuel Tuñón de Lara).
Sin negar las conexiones entre poder económico y poder político, Arana subrayaba que esa relación era mucho más compleja. A partir de fuentes documentales inéditas, destacaba el carácter oportunista o pragmático (más que proteccionista) de los industriales vascos, algunos de ellos enfrentados políticamente; y recalcaba las tensiones entre los diversos grupos de interés españoles, que, además, habían tenido en general poco éxito en su presión sobre los políticos de la Restauración. En conclusión, Arana indicaba que no parecía «posible hablar de una burguesía capitalista o industrial vasca que, en bloque y como tal, participara en la vida política. Fueron más bien los empresarios los que, en cuanto tales, hubieron de gestionar y presionar personalmente sobre los políticos, independientemente de que tuvieran este carácter, junto al de industriales». La Liga Vizcaína de Productores y la política económica de la Restauración fue un libro muy citado que, mucho después, aún sigue manteniendo su vigencia. Su influjo llegó incluso fuera de nuestras fronteras, tal y como lo prueba el hecho de que David J. Jeremy mencionara a Arana en su obra An International Directory of Business Historians (Aldershot, 1994).
Sin abandonar del todo la historia política (presente, p. ej., en un estudio sobre la Transición en Navarra), en la etapa posterior siguió centrándose sobre todo en la historia empresarial de Bizkaia. Cabe mencionar sendos acercamientos biográficos a destacados empresarios vascos, como Víctor Chávarri o Federico Echevarría, y sobre todo el libro sobre la historia de la empresa siderúrgica vizcaína Santa Ana de Bolueta (1998), escrito en colaboración con Eduardo Alonso Olea y Carmen Erro. También fue coautor o coordinador de estudios sobre temas variados, como los vascos y América, una síntesis sobre la geografía e historia de Navarra (en colaboración con Ana Ugalde) o la historiografía de Bilbao.
A nivel personal, el 25 de junio de 1983 contrajo matrimonio con Ana Ugalde Zaratiegui, profesora titular de Análisis Geográfico Regional de la UPV/ EHU. Durante años, Arana colaboró con el Teléfono de la Esperanza de Pamplona, del que llegó a ser subdirector. También intervino activamente en la Universidad para Mayores Francisco Yndurain, una Fundación de voluntariado en la que profesores, en ejercicio o jubilados, ofrecen su tiempo para contribuir de manera desinteresada a la formación de personas mayores en diversas localidades de Navarra. Ignacio Arana falleció en 2011, con solo cincuenta y siete años, víctima de un tumor cerebral.
Obrak
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El monarquismo en Vizcaya durante la crisis del reinado de Alfonso XIII, 1917-1931, Pamplona: Universidad de Navarra, 1982.
La Liga Vizcaína de Productores y la política económica de la Restauración. 1894-1914. Relaciones entre el empresariado y el poder político, Bilbao: Caja de Ahorros Vizcaína, 1988.
Con UGALDE, A., «Navarra», en FUSI, J. P. (dir.), España. V. Autonomías, Madrid: Espasa-Calpe, 1989, pp. 651-684.
(ed.), Los vascos y América. Ideas, hechos, hombres, Madrid: Espasa-Calpe, 1990.
Con ALONSO OLEA, E., y ERRO GASCA, C., Santa Ana de Bolueta, 1841-1998. Renovación y supervivencia en la siderurgia vizcaína, Bilbao: Eguía, 1998.
Con AGIRREAZKUENAGA, J. et al., 100 años de historia de la Confederación Empresarial de Bizkaia = Bizkaiko Enpresarien Konfederazioa 100 urte historia, Bilbao: CEBEK, 1999.
Con OLÁBARRI, I., «Bilbao, 1839-1936. Estado de la cuestión y perspectivas de investigación», Bidebarrieta, 13 (2003), pp. 11-147.
(ed.), Víctor Chávarri. Un hombre, una época, Portugalete: Ayuntamiento de Portugalete, 2004.
Bibliografia
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AUÑAMENDI, «Arana Pérez, Ignacio de Loyola», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/arana-perez-ignacio-de-loyola/ar-24613 (consultado el 8 de mayo de 2022).





