Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Sacerdote franciscano, poeta, escritor, periodista y misionólogo.
Ibilbidea
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Como advertencia previa, no confundir a nuestro biografiado con un homónimo fraile franciscano, que en 1928 era maestro de ceremonias de la catedral de Vitoria-Gasteiz (en Bermeo nacieron, entre 1867 y 1899, tres homónimos).
Los setenta y siete años de vida de Anasagasti podemos dividirlos en dos grandes etapas, antes y después de 1983, cuando, a los sesenta y tres años, se hizo misionero en Bolivia.
Nació en el seno de una familia de artesanos, arraigada en Bermeo desde 1840, pues su progenitor fue mecánico y ajustador de oficio. Sus padres fueron Pedro Anasagasti Aurrecoechea, bautizado el día 18 de enero de 1883 en la parroquia de la Asunción de Bermeo, y Cándida de Urrutia Aguirre, nacida el 4 de octubre de igual año y parroquia que su esposo (hija de Ygnacio Urrutia Luzárraga, nacido en Mundaka el 16 de julio de 1856, y de Juana Aguirre Aberasturi, natural de Bermeo; en el acta de nacimiento de Pedro se dice que el padre tenía treinta y seis años, y que la madre, treinta y dos, «dedicada a las ocupaciones propias de su casa»). Sus abuelos paternos fueron Juan Tomás Anasagasti Recalde, nacido en Bermeo, bautizado en su parroquia de la Asunción el 24 de noviembre de 1843, y Josefa de Aurrecoechea Mendizábal. Su bisabuelo paterno, Juan Bautista de Anasagasti Hormaechea, había sido bautizado el 24 de febrero de 1812 en Mundaka, y se casó en 1840 en Bermeo con María Gregoria de Recalde Benguria. Pedro fue el benjamín de, al menos, otros tres hermanos, nacidos todos en la calle General Artieda núm. 8-2.º de Bermeo.
Santiago Onaindía, amigo de Pedro Anasagasti, reseña que este comenzó estudios en la Escuela de Comercio de Bilbao y Santander, antes de ingresar en la orden franciscana, a los quince años, en el colegio de Forua, localidad próxima a Gernika-Lumo (Bizkaia), situada en la ruta obligada de Gernika-Lumo a Bermeo. Forua es recordada, sobre todo, como Convento de predicadores franciscanos de Bizkaia en su ámbito rural, y como Casa de Formación de los seminaristas menores de la Provincia de Arantzazu (1930-1994). En este periodo acogió a 1.230 alumnos, de los que 679 fueron directamente al noviciado, como el padre Anasagasti. El noviciado lo cursó en Zarautz, tomando el hábito de San Francisco de Asís el 29 de marzo de 1937. Estudió filosofía en Olite/Erriberri y teología en Arantzazu. Cantó la primera Misa el 7 de julio de 1944.
Dada su aplicación e inteligencia, los superiores lo enviaron a Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología misionera (Misionología científica) en la Universidad Propaganda Fide, con una tesis sobre «El alma misionera de San Francisco de Asís» (1955). Intelectual infatigable, con más de cuarenta y cinco años consigue el grado de periodismo en la Universidad de Navarra, con una tesis sobre «La verdad, objetivo primario del periodista: esbozo de una ética periodística» (1968). Dentro de la orden, ejerció como profesor, superior del convento de Santander, definidor provincial y vicario de Arantzazu.
Como hemos señalado, llegó a Bolivia, como misionero, en 1983, sin desvincularse de la intelectualidad vasca, pues en diciembre de 1984 continuaba siendo miembro de la Sociedad de Estudios Vascos. Su primera estancia fue en Trinidad como predicador, luego fue a Santa Ana de Yacuma, posteriormente fue trasladado al convento franciscano de Cochabamba; y finalmente a Tarija, donde terminó sus días. Nacionalizado boliviano, perteneció a la Academia Boliviana de la Lengua (correspondiente entre 1989 y 1993; numerario desde el 1 de julio de 1993). En el diario Presencia de Tarija mantuvo la columna «Balcón del Vaticano».
El padre Anasagasti murió el domingo 13 de julio de 1997, a las 9:30 de la mañana en Tarija, después de ocho días de hospitalización en un nosocomio de esa capital. Su funeral estuvo presidido por el provincial franciscano Carlos Folgado.
Publicó más de 4.500 artículos y poesías en revistas, dirigiendo en España Misiones Franciscanas durante veintiséis años, desde 1946; Aránzazu por dieciséis años (1962 a 1976) y San Antonio de Padua por tres años.
Fue un escritor prolífico en euskera y castellano. La mayor parte de su obra está en castellano, aunque alumbró un libro de poesía en euskera y tradujo otro al español. En este idioma publicó obras de historia, relativas a misiones, como: Apostatar? jamás! La Revolución de los Boxers en la China del siglo XX (1951); al monasterio de Arantzazu y su reconstrucción, que siguió muy de cerca, como Aránzazu: paisaje, historia, tradición (1955), obra traducida al francés. Su obra más difundida es Historia general de la Villa de Bermeo (tres ediciones, 1985, 1989, 1997). Publicó los ensayos: El alma misionera de San Francisco de Asís (Roma, 1955); Francisco de Asís busca al hombre: vocación y metodología misioneras franciscanas (Bilbao, 1964); el citado La verdad, objetivo primario del periodista (1968).
Como poeta alternó los dos idiomas: en castellano publicó Vuelo inmóvil (Bilbao, 1958), premiado por el Consejo Cultural de Bizkaia en 1954; De varón a varón (Bilbao, 1960); Olatuak (1980); Bolivia a vista de corazón (1986); La vida por la herida (1994), y el inédito Uno cualquiera.
A partir de 1951 comienza a trabajar más intensamente los temas vascos, que va publicando, sobre todo en la revista Aránzazu. Su obra más relevante en euskera es Olatuak («Olas», Bilbao, 1980), 79 poemas en total, que es una alegoría de las olas en su vida. Es un libro muy cercano, aunque de bastante menor valor poético que el magnífico poemario Elorri («Espino», 1962) de su amigo, y también franciscano, Bitoriano Gandiaga (1928-2001), traducido al castellano por Anasagasti sin el rigor poético necesario. Ambos son poetas de profunda vida interior, para los que las olas y el espino, con sus flores blancas, son metáfora de la vida, llena de momentos dolorosos y momentos de alegría. Son reflexiones ambientadas en la naturaleza de Arantzazu. Para Anasagasti, «nuestras vidas son olas vacías» (Introducción, p. 17).
En Bolivia fray Pedro continuó escribiendo infatigable: ensayos, como La misteriosa vena poética de Adela Zamudio (1992) y Los Franciscanos en Bolivia; prólogo de Luis Adolfo Siles-Salinas (1992). Poemarios como La vida por la herida (1994) y Bolivia a vista de corazón (1986, 31 poemas elogiosos de todo lo boliviano, prologados por Augusto Guzmán). El crítico Juan Quirós califica de «sentidor de Bolivia» a nuestro franciscano, aunque encuentra a un Anasagasti poco emotivo, «cogido por otros aires más fríos, más impasibles, un poco parecidos a aquellos que envolvieron a los parnasianos».
Resumiendo, Anasagasti fue un fraile que sintió profundamente su vocación religiosa y misionera de franciscano, al mismo tiempo que ensalzó con múltiples escritos biográficos a los hombres y paisajes vascos, sobre todo Arantzazu, confesando: «Estoy convencido plenamente de que mi obra [Aránzazu: milagro de piedad y de paisaje] será entrañablemente sentida por las multitudes que acudan al Santuario, y esta me parece la mejor manera de entender una obra de arte. Por otra parte, mi obra es más para ser sentida que entendida: no hay nada en ella, ni esteticismos ni jeroglíficos de ninguna clase; todo sucede de forma tan natural y sencilla como en la naturaleza. Nadie se preguntará qué quiere decir mi obra, como nadie se pregunta qué quiere decir el paisaje de Aránzazu o el color de sus montañas».
El prestigioso maestro de periodistas Ángel Benito, profesor y director de la tesis de Anasagasti en la Universidad de Navarra (1968), recuerda a su alumno en 1994 como «franciscano culto y tenaz, estudioso y profundo humanista, que, haciendo honor a su familia religiosa, pasó por la Universidad siendo un vivo ejemplo de dedicación al trabajo, de seria reflexión intelectual, de auténtico universitario. Poseedor ya de varios grados académicos, con una larga experiencia religiosa, autor de multitud de libros y trabajos científicos. El padre Pedro de Anasagasti, a la vuelta de sus años —en los que también atesora una fecunda obra de gobierno— supo estar otra vez en la Universidad con la ilusión y la viveza de su primera juventud».
Sin embargo, la memoria actual del polígrafo Anasagasti está bastante debilitada, incluso entre los franciscanos, sobre todo si se le compara con otros frailes de su generación de Arantzazu, como Ignacio Omaechevarría.
Obrak
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«Un vasco en Tartaria en el siglo XIV. Fr. Pascual de Vitoria. Geógrafo, apóstol y mártir», Homenaje a D. Julio de Urquijo e Ybarra. Estudios relativos al País Vasco, vol. II, San Sebastián: RSBAP, 1949, pp. 329-357.
«Un Livingstone vasco. Monseñor Francisco Irazola, O. F. M. (1869-1945)», BRSBAP, VI (1950), pp. 171-185.
«La labor africanista del P. José Lerchundi, O. F. M.», Missionalia Hispánica, 8 (1951), pp. 375-401.
Apostatar? jamás! La Revolución de los Boxers en la China del siglo XX, Bilbao: Siglo de las Misiones, 1951.
Un franciscano mallorquín en el Capitolio de Washington. Fr. Junípero Serra, sembrador de estrellas en California, Burgos: Inst. Esp. de Mision Extr., 1952.
Florecillas de la Virgen de Aránzazu; ilustraciones de Miguel Ángel Arzuaga, Oñate: Aránzazu, 1952.
Un santo vizcaíno en el país de Jesús. Fray Martín de Urreta (+ 1683), San Sebastián: Escelicer, 1953.
«Cuestionario etnográfico de ermitas del País Vasco», Munibe, 5 (1953), pp. 51-56.
«Notas críticas sobre el “Itinerario” de Fray Martín Ignacio de Loyola, O. F. M.», Missionalia Hispánica, 11 (1954), pp. 579-596.
«La brillante y accidentada historia del Convento-Colegio de San Francisco de Mondragón (1581-1954)», BRSBAP, XI (1955), pp. 233-247.
Aránzazu. Paisaje, historia, tradición, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1955. Traducción al francés de C. Brossard. Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1957.
El alma misionera de San Francisco de Asís, Roma: Pontificio Instituto Científico Misionero de Propaganda Fide, 1955.
Vuelo inmóvil, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1958.
«El primer convento del Señorío de Vizcaya [San Francisco de Bermeo]», BRSBAP, XIV (1958), pp. 39-54; XV (1959), pp. 163-180; XVIII (1962), pp. 37-57.
Reto juvenil a la muerte. Fr. Domingo del Stmo. Sacramento Iturrate, trinitario descalzo, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1959.
De varón a hombre, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1960.
«Centenario de la restauración de la provincia franciscana de Cantabria», BRSBAP, XVI (1960), pp. 370-375.
«Cuando la espada se hace cruz (Los Franciscanos entre mongoles y musulmanes)», Verdad y Vida. Revista de las Ciencias del Espíritu (1960), pp. 359-368.
«Franciscanos vascos en la misión de Marruecos», BRSBAP, XVII (1961), pp. 218-222.
Aránzazu. Milagro de piedad y de paisaje, Pamplona: Gómez, 1961.
Liébana. Reliquia y paraíso, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1962.
«La novelesca historia del hundimiento y de la restauración de San Francisco de Bermeo (1834-1859)», BRSBAP, XVIII (1962), pp. 265-277.
El momento actual del misionero seglar en su apostolado fuera de la patria, Burgos: Secretariado de Semanas Españolas de Misionología, 1963.
«Violentos atropellos e incendios en Aránzazu en 1822», BRSBAP, XIX (1963), pp. 231-239.
La Basílica de Aránzazu, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1963.
«450 años de los Franciscanos en Aránzazu», Aránzazu, XLIV (1964), pp. 3-6, 16-19, 66-70, 112-116, 130-134, 162-165, 199-202, 274-276, 291-292, 322-325, 354-355.
Francisco de Asís busca al hombre. Vocación y metodología misioneras franciscanas, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1964.
«La basílica de Aránzazu», Aránzazu, XLVI (1967), pp. 241-256.
La verdad, objetivo primario del periodista: esbozo de una ética periodística, Bilbao: Gráficas Ellacuría, 1968, 245 pp.
«Andra Mari en Guipúzcoa», Aránzazu, XLVIII-LVII (1969-1977) [numerosas entregas].
Liberación en S. Francisco de Asís. Peculiar metodología misionera franciscana en el siglo XIII, San Sebastián: Ed. Franciscana Aránzazu, 1976.
«La devoción a María en Navarra y Vascongadas (siglos XII-XVI)», De cultu mariano saeculis XII-XV. Acta Congressus Mariologici-Mariani Internationalis Romae anno 1975 celebrati, vol. III, Roma: Pontificia Academia Mariana Internationalis, 1979, pp. 219-243.
El Venerable P. Domingo del Stmo. Sacramento (Iturrate-Zubero) Trinitario, Bilbao: Igarri, 1980.
Olatuak, Bilbao: Igarri, 1980.
La dimensión misionera de María, Salamanca: Imprenta Kadmos, 1981.
«Los Santuarios marianos, corazón del pueblo vasco navarro», Santuarios del País Vasco y religiosidad popular. II Semana de Estudios de Historia Eclesiástica del País Vasco, Vitoria: Facultad de Teología, 1982, pp. 135-161.
«Bermeo en el siglo XI», Bermeo. Udalerri eta Itsasoko Gaiei Buruzko Aldizkaria, 2 (1982), pp. 313-321.
«Principios teológicos de la piedad mariana de San Francisco de Asís», Estudios Marianos, 48 (1983), pp. 369-417.
Bolivia a vista de corazón, Cochabamba: Talleres Poligraf, 1986.
Historia general de la Villa de Bermeo, Bermeo: Udala, Kultur Batzordea, 1985 (2.ª ed., 1989; 3.ª ed., Bilbao: Ekain, 1997).
Los Franciscanos en Bolivia, La Paz (Bolivia): Editorial Don Bosco, 1992.
«La misteriosa vena poética de Adela Zamudio», La Paz (Bolivia): Anales de la Academia Boliviana de la Lengua, 10 (1993), pp. 3558 (discurso de ingreso).
La sensibilidad de Alcides Arguedas, La Paz (Bolivia), 1993.
GANDIAGA, B. (OFM), Elorri = (Espino), Oñate: Editorial Franciscana Aránzazu, 962. Traducción del euskera por Pedro de Anasagasti.
Bibliografia
Testua gaztelaniaz
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— «Pedro de Anasagasti Urrutia», Diccionario Cultural Boliviano. Ed. en línea: http://eliasblanco.blogspot.com/2010/07/pedro-de-anasagasti-urrutia.html (consultado el 25 de mayo de 2022).
GAMARRA, A., «Recordando a Pedro Anasagasti», Última Hora, suplemento Letras y Artes, La Paz, 17 de mayo de 1998, pp. 2-3.
ONAINDÍA, S., «Pedro Anasagasti Urrutia (1920-…)», Euskal Literatura, vol. VI, Donostia: Etor, 1990, pp. 263-265. Ed. en línea: http://etorkultura.com/database/txt/EuskalL06. pdf (consultado el 25 de mayo de 2022).
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SORIANO BADANI, A., «La obra literaria de Anasagasti», Anales de la Academia Boliviana de la Lengua, 10 (1993), pp. 59-65.





