Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Etnóloga, musicóloga, folclorista e ilustradora británica.
Ibilbidea
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Violet Alford, una gran amante de los Pirineos, fue la primera autora que escribió sobre toda la cordillera pirenaica, de ambos lados de la frontera. Era la tercera hija de un canónigo anglicano adscrito a la catedral de Bristol y un excelente musicólogo. Violet nació en Cleeve, en el Somerset (Reino Unido), el 18 de marzo de 1881 y falleció el 16 de febrero de 1972 en Bristol, donde había dado una conferencia tres días antes de su muerte, un mes antes de cumplir sus noventa y un años.
No había nada en la estricta educación que había recibido esta joven en una institución suiza que la predispusiera a dedicar su vida al folclore. Sin embargo, contaba que el 30 de enero de 1910, un lunes de carnaval que se encontraba de vacaciones con su familia en San Juan de Luz, vio por primera vez las danzas vascas pirenaicas y encontró de ese modo su vocación: «Estaba en una de las estrechas calles de San Juan de Luz cuando una puerta se abrió repentinamente a mi derecha y por ella surgió brincando un desfile de hombres vestidos de blanco, con tintineantes campanillas y rodeados de cintas que ondeaban alegremente a su alrededor. Una flauta fina y penetrante tocaba una pequeña melodía de baile y un tambor daba un ritmo alegre a todo el conjunto…, les seguí prácticamente todo el día. En un francés macarrónico, acabé preguntando a los músicos si sus melodías estaban transcritas y si se podían comprar. En un francés tan lamentable como el mío, el flautista respondió: «No, ¡haría falta un gran músico que supiera mucho para escribir nuestras melodías!» (Fêtes pyrénéennes).
Estos bailarines labortanos llamados «Kaskarotak» que venían del municipio de Saint Pierre d’Irube/Hiriburu, cerca de Bayona, y se parecían a los Morris dancers ingleses que ella conocía, habían despertado su curiosidad; ese fue uno de los puntos de partida de un interés que nunca la abandonaría por el folclore, ya que tuvo la revelación de una vasta cultura con raíces antiguas que se ramificaba más allá de las fronteras.
Impulsada por el amor a la vida, a la gente, a los pueblos y a su cultura, a Violet Alford le encantaba conocer gente y hablar con ella, por lo que a lo largo de los años fue entablando fácilmente valiosas amistades con muchos personajes autóctonos y especialistas que iba conociendo durante sus viajes por el mundo. Mantuvo esas amistades a lo largo de su vida, especialmente en el País Vasco. Con solo citar a algunos de ellos, podemos comprender cómo estuvo en el corazón de los estudios vascos durante toda su vida gracias a sus amigos vascos: la familia del canónigo Daranatz, el comandante Boissel —director del Museo Vasco—, José Miguel de Barandiarán, Julio Caro Baroja, el padre José A. Donostia, Philippe Veyrin y, por supuesto, su amigo inglés Rodney Gallop, otro apasionado por los vascos.
El conocer en 1913 a Cecil James Sherp (1859-1924), pionero del renacimiento folclórico británico y fundador en 1911 de la English Folk dance Society que en 1932 se convirtió en la Folk Song Society, la animó en la dirección que ella ya intuía. Siguiendo los consejos de Cecil Sharp, se dedicó a estudiar sistemáticamente las fiestas populares, con su música y todas sus implicaciones etnológicas e históricas. Fundó la Bristol Folklore Society y en 1925 publicó su primer libro English folk dances, al que siguió diez años después The Traditional dance.
Sus estudios pertenecen a la vez al campo de la historia, la geografía humana, la etnología, la hagiografía y la investigación sobre el terreno, y se inscriben en el método comparatista que ilustra sir James George Frazer, el autor del Rameau d’Or.
Sus viajes a gran cantidad de países y sus innumerables investigaciones y observaciones la convirtieron hasta su fallecimiento, en 1972, en una de las mayores especialistas en tradiciones etnográficas relacionadas con los días festivos, la música y los llamados bailes folclóricos que se seguían manteniendo y en su evolución. En 1935 puso en marcha el primer festival internacional de danzas folclóricas, que tuvo lugar en Londres.
Sus trabajos, como el del caballito Cheval-Jupon (Hobby-Horse) o el del Charivari (Rough-Music), son pioneros porque están enriquecidos con documentación de toda Europa, lo que permite buscar denominadores comunes.
Su trabajo con su amiga Sylvia Brennan en los Pirineos, incluido el País Vasco, duró muchos años. Esto da una idea clara de su forma de trabajar. Los trabajos se realizaron siguiendo un escrupuloso estudio de las vertientes norte y sur de cada valle. Que esta investigación la realizaran dos mujeres solas en los años treinta hace que parezca un sueño. Respetando los calendarios tradicionales y yendo sistemáticamente en busca de los montañeses, se dedicaron a copiar las notas de las melodías, a transcribir los cantos, a describir las danzas observadas, pero también a representar los trajes y anotar leyendas, costumbres y supersticiones locales; recopilaron así una gran cantidad de información que nadie había pensado en salvaguardar. Recorrieron después museos, archivos y sociedades científicas. Los datos recogidos se publicaron en 1937 en su libro Pyrenean Festivals, y luego en el volumen 21 de la obra de toda su vida sobre las danzas populares en 26 volúmenes Hand-Book of European dances. Violet Alford fue la primera que se atrevió a abordar los pueblos pirenaicos de una manera global, muy moderna en cuanto a que sigue una metodología multidisciplinar. Philippe Veyrin señala que Violet trata el folclore como una ciencia «evitando la trampa del vallismo, el pecado original de los Pirineos».
Fue una de las primeras en admitir la tesis de Bosch-Guimpera de que los vascos eran un pueblo indígena de origen prehistórico; escribió: «El antiguo fondo eusquérico constituye la base del asentamiento entre Cantabria y el departamento francés de Ariège».
A petición de sus amigos vascos, aceptó describir para el VIII Congreso de Estudios Vascos de Bayona «les danses et drames du Pays basque nord». Basándose en el estado en que había descubierto estas artes tradicionales treinta años antes, aprovechó para lamentar el estado en que se encontraban en 1954. Advirtió de la avalancha que recibía el País Vasco continental de danzas, música, instrumentos musicales y trajes vascos del País Vasco peninsular en formas muy folclorizadas, e incluso se preguntaba si se podía aún salvar algo. Su crítica a los cambios en las tradiciones vascas en el País Vasco continental contribuyó sin duda a la aparición de una tardía toma de conciencia y a un retorno a las fuentes a partir de finales de la década de 1960.
Obrak
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Peeps at English folk-dances, London: Adam and Charles Black, 1923, 87 pp.
Con GALLOP, R., The traditional dance, London: Methuen & Company, 1935, 204 pp.
Pyrenean festivals. Calendar customs, music and magic, drama and dance, London: Chatto and Windus, 1937, 286 pp. Traducción al francés: Fêtes pyrénéennes. Calendrier du folklore pyrénéen, coutume et magie, théâtre, musique et danse, Toulouse: Loubatières, 2004, 333 pp.
(ed.), Handbook of European national dances, London: Max Parrish, 1948-1953, 25 vols.
«Danse et drame en Pays-Basque», GH, 29 (1957), pp. 196-207. Réed. VIIIème Congrès d’Études Basques = Eusko Ikaskuntzaren VIII. Kongresua = VIII Congreso de Estudios Vascos. Baiona, Ustaritz, 1954, Donostia: Eusko Ikaskuntza, 2003, pp. 357-361.
«Rough Music or Charivari», Folklore, 70 (1959), pp. 505-518.
«The Hobby Horse and Other Animal Masks», Folklore, 79 (1968), pp. 122-134.
Bibliografia
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«Alford, Violet», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/en/alford-violet/ar-8760/ (consultado el 7 de noviembre de 2022).
ARMSTRONG, L., «Violet Alford: Her Life and Work: A Tribute», Folklore, 84-2 (1973), pp. 104-110; réédité traduit en espagnol «Violet Alford, su vida y su trabajo», Jentil-baratz. Cuadernos de Folklore, núm. 1 (1983), pp. 79-85.
COWDELL, P., «Violet Alford and the Persistence of Edwardian Thinking», Folklore, núm. 132 (2021), pp. 367-389.





