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NOTITIA VASCONIAE Euskal Herritik kanpoko egileak eta obrak

VIGIL PASCUAL, Marcelo (Madrid, 11 de diciembre de 1930 – Salamanca, 19 de diciembre de 1987)

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Historiador, profesor universitario.

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Nacido en el seno de una modesta familia de origen benaventano, vivió de niño la Guerra Civil, quedando huérfano muy joven. Estudió Filología Clásica en los años cincuenta del siglo XX en la Facultad de Filosofía y Letras de la entonces Universidad Central de Madrid, donde se había formado un grupo de relevantes maestros muy destacados en los estudios del mundo grecorromano. Concluida su licenciatura, comenzó a preparar su tesis doctoral bajo la dirección de su maestro, don Antonio García y Bellido, catedrático de Arqueología y director del Instituto «Rodríguez Caro» del CSIC. En una España tan cerrada como era todavía la de finales de la década de los cincuenta, Vigil Pascual tuvo la oportunidad de estudiar fuera para completar su formación académica. Obtuvo una beca de diez meses del British Council en el curso académico 1958-1959 para una estancia en la Universidad de Londres, en la que trabajó, bajo la dirección del doctor D. B. Harden, sobre vidrios romanos, y asistió a los cursos acerca del Neolítico, Bronce y Hierro impartidos por el profesor John D. Evans en el Instituto de Arqueología. En el curso 1960-1961 consiguió otra beca que le permitió realizar una nueva estancia investigadora, que fue crucial en su formación y posterior trayectoria científica, en la Universidad de Roma, en la que conoció al gran arqueólogo e historiador del arte Ranuccio Bianchi-Bandineli, con quien estudió el Bajo Imperio, interesándose cada vez más por la historia romana tardía. En el verano de 1961, con una nueva beca, viajó a Austria, donde acudió invitado a los campamentos de las excavaciones de Magdalensberg bajo la dirección de Rudolf Egger y en Carnuntum con Hermann Vetters, ambos directores en su momento del Österreichisches Archäologische Institut, ampliando su anterior experiencia arqueológica desarrollada con el profesor García y Bellido en Juliobriga y Augustobriga. Durante los años 1963-1964 dirigió las excavaciones del Circo Romano de Toledo, en las que consiguió encontrar huellas tardorromanas y visigodas. Antes, en 1960, se había doctorado con Premio Extraordinario con una tesis titulada «El vidrio antiguo en España». Es de destacar su completa formación arqueológica, filológica e histórica.

Tras ser ayudante de Arqueología Clásica en la Universidad de Madrid y desarrollar el correspondiente cursus honorum, ganó en 1965 por concurso-oposición la cátedra de Historia Antigua de la Universidad de Granada, creada este año por primera vez como en otras muchas universidades españolas. Posteriormente, en 1970 pasó a ocupar por traslado, al quedar vacante, la misma cátedra en la Universidad de Salamanca, en la que permaneció hasta su fallecimiento. Buena muestra de su excelente quehacer y de su magisterio profesoral fue la dirección de 11 tesis doctorales entre 1971 y 1986. Murió en la ciudad del Tormes en 1987 tras una cruel enfermedad. Está enterrado en Benavente.

Su producción historiográfica individual, no muy extensa y que versa especialmente acerca de temas arqueológicos, por ejemplo, el vidrio en la Antigüedad, pero también sobre otros de carácter histórico, por ejemplo, la romanización, a la que dotó de nuevos contenidos de carácter socioeconómico, y la pervivencia de estructuras indígenas en la España septentrional, cuestión que se demostró clave en obras posteriores y conjuntas con Abilio Barbero de Aguilera, en cierta medida ha quedado opacada por la extraordinaria trascendencia y significación que tuvieron sus estudios de carácter puramente histórico en colaboración con el citado profesor Barbero, iniciada en los años sesenta del siglo XX, tras conocerse en la Universidad Complutense de Madrid. En coautoría con él publicó sus obras más importantes e influyentes. Se trataba de un trabajo conjunto, debatido y discutido por ambos, no de una mera suma de aportaciones individuales.

Fruto de esta colaboración destacan tres estudios que aparecieron en revistas especializadas: «Sobre los orígenes sociales de la Reconquista: cántabros y vascones desde fines del Imperio romano hasta la invasión musulmana», de 1965, «Algunos aspectos de la feudalización del reino visigodo en relación con su organización financiera y militar», de 1970, y «Sucesión al trono y evolución social en el reino visigodo», de 1974, que posteriormente se publicaron conjuntamente en el libro Sobre los orígenes sociales de la Reconquista, de 1974. En este libro queda recogida su novedosa y entonces revolucionaria concepción de la Reconquista y consecuente formación inicial de los reinos cristianos, muy alejada de la entonces imperante en la historiografía española, de carácter más nacionalista, que concebía la Reconquista como recuperación de los territorios ocupados por los musulmanes y como una empresa heredada del reino visigodo por los mozárabes, impulsada por un «espíritu español», cuyo máximo exponente era entonces Claudio Sánchez-Albornoz encarnada en su obra de 1956 España, un enigma histórico.

En la nueva concepción desarrollada por Barbero y Vigil tienen especial protagonismo los pueblos septentrionales de España, entre ellos los vascones, también los cántabros, ya que piensan y prueban que el desenvolvimiento histórico de su organización política y social desde el siglo V hasta el XI, es decir, del Bajo Imperio a la Edad Media, fue diferente al del resto de España, afirmando que conservaron su propia realidad indígena, con pervivencia de las organizaciones sociales de carácter tribal o gentilicio mucho menos desarrolladas que las romanas, como prueban analizando con detalle numerosas fuentes historiográficas, arqueológicas y epigráficas que manejan con indudable soltura en el texto escrito. Fueron, en definitiva, según estos autores, territorios que permanecieron casi impermeables tanto a la romanización, debido sobre todo a la escasa intensidad de la vida urbana, como también a la posterior influencia del reino visigodo, en contraste con la romanización más intensa que se produjo sobre todo en las áreas meridionales y del este peninsular. Por tanto, para ellos la formación de los primitivos reinos cristianos y, por consiguiente, la explicación de la Reconquista, tiene su origen en fenómenos de índole social; en concreto, en esta continuidad de la realidad social y política de carácter indígena e independiente en estas zonas septentrionales del nordeste de la Península.

Con posterioridad, en 1978, se publicó La formación del feudalismo en la Península Ibérica, sin duda la contribución conjunta más importante de Barbero y Vigil y uno de los libros más trascendentales del panorama historiográfico del momento, un verdadero hito. En esta obra aportan una construcción histórica del feudalismo en la península, abordando su estudio desde perspectivas sociales, económicas, políticas e ideológicas, con una clara aspiración integradora de conocimientos. Se trataba, una vez más, de una concepción contraria a la defendida por Claudio Sánchez-Albornoz, quien negaba la presencia del feudalismo en Castilla, defendiendo la total despoblación del valle del Duero tras la invasión musulmana, repoblado después por grupos de propietarios libres. Sin embargo, Barbero y Vigil afirmaban, y fundamentaban, lo contrario, utilizando como en los trabajos anteriores numerosas y concluyentes fuentes historiográficas, arqueológicas y epigráficas, analizadas con detalle y precisión. Para ellos la formación del feudalismo en España fue el resultado de una doble vía: por una parte, se produjo la progresiva feudalización del reino visigodo de Toledo, desde finales del Imperio romano hasta la invasión musulmana, como resultado de la formación y desarrollo de las relaciones sociales de dependencia propias de la sociedad esclavista del mundo romano, provocando una enorme fragmentación política, militar y fiscal, y por otra, la de los pueblos del nordeste septentrional, de nuevo aquí adquieren protagonismo los pueblos vascones entre otros, en este caso como resultado de la paulatina degradación de su organización gentilicia que, debido a la limitada incidencia en estos territories de la sociedad esclavista romana, prevalecía como estructura social, y que a su vez se fue transformando en comunidades de aldeas, que poco a poco se fueron desintegrando y convirtiéndose en dominios feudales monásticos y laicos. En este libro también tratan expresamente de la pervivencia entre estos pueblos del norte de prácticas propias de las organizaciones sociales matrilineales, destacando el papel de las mujeres como transmisoras de bienes y derechos, lo que puede interpretarse como rasgo propio de una sociedad gentilicia.

Estas obras en su momento abrieron en el conservador panorama de la historiografía de la época nuevas perspectivas y líneas interpretativas con indudable trasfondo político e ideológico. Además, estos cambios teóricos y metodológicos supusieron un revulsivo, provocando gran controversia entre sus contemporáneos, de manera que desde entonces están presentes de manera ineludible en todos los debates historiográficos referidos a la historia española de la Antigüedad tardía y de la Alta Edad Media, a pesar de que actualmente, después de más de cuarenta años, los avances en la investigación, sobre todo en el campo de la arqueología, han permitido nuevos hallazgos, que matizan, por ejemplo, una de las principales afirmaciones de su teoría, la escasa romanización de los pueblos del norte peninsular, que se está manifestando más intensa de lo que se suponía.

Obrak

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«Dos Hermes hallados en Andalucía», Archivo Español de Arqueología, 88 (1953), pp. 399-402.

Et al., «Excavaciones en Iuliobriga y exploraciones en Cantabria. II Relación: Campaña de 1953 a 1956», Archivo Español de Arqueología, 93-94 (1956), pp. 131-199.

«Vidrios de la Provincia de Palencia», Archivo Español de Arqueología, 97-98  (1958), pp. 211-214.

«Vidrios procedentes de Herrera de Pisuerga (Palencia)», Archivo Español de Arqueología, 99-100  (1959), pp. 161-163.

«Ala II Flavia Hispanorum Civium Romanorum», Archivo Español de Arqueología, 103-104 (1961), pp. 104-113.

«Romanización y permanencia de estructuras sociales indígenas en la España septentrional», Boletín de la Real Academia de la Historia, CLII (1963), pp. 225-234. Reed. Conflictos y estructuras sociales en la Hispania antigua, Madrid: Akal, 1986,  pp. 129-138.

Con BARBERO DE AGUILERA, A., «Sobre los orígenes sociales de la Reconquista. Cántabros y vascones desde fines del Imperio Romano hasta la invasión musulmana», Boletín de la Real Academia de la Historia, CLVI (1965), pp. 271-339. Reed. Sobre los orígenes sociales… [1974], 1.ª ed., pp. 11-104.

«La Península Ibérica y el final del mundo antiguo», en GÓMEZ–TABANERA, J. M. (ed.), Las raíces de España, Madrid: Instituto Español de Antropología Aplicada, 1967, pp. 283-301.

Con BARBERO DE AGUILERA, A., «Algunos problemas sociales del norte de la Península a finales del Imperio Romano», Papeles del Laboratorio de Arqueología de Valencia, 5 (1968), pp. 81-89.

El vidrio en el mundo antiguo, Madrid, Instituto Español de Arqueología-CSIC, 1969.

Con BARBERO DE AGUILERA, A., «Algunos aspectos de la feudalización del reino visigodo en relación con su organización financiera y militar», Moneda y Crédito, 112 (1970), pp. 71-91. Reed. Sobre los orígenes  sociales… [1974], 1.ª ed., pp. 105-137.

— «La organización social de los cántabros y sus transformaciones en relación con los orígenes de la Reconquista», Hispania Antiqua, I (1971), pp. 197-232. Reed. Sobre los orígenes sociales… [1974], 1.ª ed., pp. 139-195.

Con CABO ALONSO, A., Condicionamientos geográficos. Edad Antigua, Madrid: Alianza, 1973. Primer tomo de la Historia de España Alfaguara dirigida por Miguel Artola. Varias reimpresiones y ediciones posteriores.

Con BARBERO DE AGUILERA, A., «Sucesión al trono y evolución social en el reino visigodo», Hispania Antiqua, IV (1974), pp. 379-393. Reed. Visigodos, cántabros…[2012], pp. 137-152.

— Sobre los orígenes sociales de la Reconquista, Barcelona: Ariel, 1974. Varias reimpresiones y ediciones posteriores.

«El profesor García y Bellido como historiador de la España Antigua», Cuadernos de la Fundación Pastor, 20 (1975), pp. 47-54.

Con BARBERO DE AGUILERA, A., La formación del feudalismo en la Península Ibérica, Barcelona: Crítica, 1978. Varias reimpresiones y ediciones posteriores.

«Los vadinienses», Lancia. Revista de Prehistoria, Arqueología, e Historia Antigua del Noroeste Peninsular, 1 (1983), pp. 109-118.

Con BARBERO DE AGUILERA, A., Visigodos, cántabros y vascones en los orígenes sociales de la Reconquista, Pamplona: Urgoiti, 2012 (es una nueva edición de Sobre los orígenes sociales de la Reconquista, a la que se incorpora también el artículo conjunto Sucesión al trono y evolución social en el reino visigodo).


Bibliografia

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CONSEJO DE REDACCIÓN, «Semblanza», Studia Histórica. Historia Antigua, IV-V (1986-1987), pp. I-II.

FACI, J., «Abilio Barbero y Marcelo Vigil. La otra Reconquista», en BARBERO, A., y VIGIL, M., Visigodos, cántabros y vascones en los orígenes sociales de la Reconquista, Pamplona: Urgoiti, 2012,  pp. V-LXIII.

PLÁCIDO, D., «La nueva visión de la Historia Antigua de la Península Ibérica en la obra de Abilio Barbero y Marcelo Vigil», en HIDALGO, M.ª J.; PÉREZ, D., y GERVÁS, M. J. R. (eds.), «Romanización» y «Reconquista» en la Península Ibérica. Nuevas perspectivas, Salamanca: Universidad de Salamanca, 1998,  pp. 25-32.

PRESEDO VELO, F. J., «In memoriam», en HIDALGO DE LA VEGA, M.ª J. (ed.), La Historia en el contexto de las Ciencias Humanas y Sociales. Homenaje a Marcelo Vigil Pascual, Salamanca: Universidad de Salamanca, 1989,  pp. 11-15.

PRIETO ARCINIEGA, A., «La aportación de Marcelo Vigil al concepto de romanización de la Península Ibérica», en HIDALGO, M.ª J.; PÉREZ, D., y GERVÁS, M. J. R. (eds.), «Romanización» y «Reconquista» en la Península Ibérica. Nuevas perspectivas, Salamanca: Universidad de Salamanca, 1998, pp. 141-153.


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