Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Historiador, etnógrafo y toponimista.
Ibilbidea
Testua gaztelaniaz
Hijo de Zacarías Jimeno Cilveti y de Cornelia Jurío Oficialdegui, nació en la localidad navarra de Artajona/Artaxoa, en el marco de una sociedad de carácter rural y tradicionalista. Recién estallada la Guerra Civil (1936), ingresó en el colegio de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Artajona y vivió de cerca el movimiento de requetés —especialmente significativo en esa localidad—, la muerte de los voluntarios traídos a enterrar en el pueblo y el ambiente religioso y patriótico que se respiraba en el mismo. Con doce años se trasladó a Lluch (Mallorca) para continuar sus estudios en otro colegio de la mencionada congregación.
Al regresar a su localidad natal, cursó la carrera de Magisterio, que acabó en 1946, fecha en la que obtuvo el título de maestro de Primera Enseñanza. Seguidamente trabajó en las escuelas de Noáin/Noain y Lerga (Navarra). Su primera etapa docente quedó interrumpida cuando hubo de incorporarse al servicio militar (1949), tarea que el joven maestro compaginó con la preparación de las oposiciones para el ingreso en el Magisterio Nacional Primario. Sin embargo, en ese momento decidió dar un giro a su vida. La exaltación religiosa nacional-católica propia de la dictadura franquista influyó decisivamente en su personalidad, como en la de tantos jóvenes de aquella España de la posguerra. Al poco de obtener la licencia militar, ingresó en el seminario de Pamplona (1950), donde completó su formación humanística. El profesor de Historia eclesiástica, José Goñi Gaztambide, influyó de manera decisiva en la formación y vocación investigadora de Jimeno Jurío.
Ordenado sacerdote en Pamplona/Iruña (1956), tres días después, festividad de Santiago, cantaba su primera misa solemne en Artajona/Artaxoa. El ejercicio del ministerio por diferentes localidades navarras (Sangüesa/Zangoza, Altsasu/Alsasua, Ujué/Uxue, Bearin, Asiáin/Asiain y Arteta) le puso en contacto directo con gentes de distintas comarcas, desarrollando labores de investigación en archivos y estudiando la historia de Navarra, algo que, hasta entonces, solo había realizado en relación a Artajona.
En algunos de estos destinos (Altsasu/Alsasua y Bearin) se dedicó también a la docencia, en el primer caso como jefe de estudios del Instituto Laboral y, en el segundo, como profesor del colegio estellés del Puy. En Estella/Lizarra colaboró activamente con su amigo Francisco Beruete Calleja, secretario del ayuntamiento y fundador de los Amigos del Camino de Santiago y de su revista Ruta Jacobea. Dispuesto a conocer la situación de las poblaciones enclavadas en la ruta, Beruete remitió una encuesta a párrocos y alcaldes para impulsar el Camino. Las contestaciones desiguales motivaron que Jimeno Jurío se sumara al proyecto, con la finalidad de realizar un exhaustivo informe sobre el estado de la ruta, so pretexto de acompañar una peregrinación que en 1963 realizaron los también estelleses Antonio Roa y Jaime Eguaras. Ataviados al modo de los antiguos romeros, iniciaron su peregrinación en Roncesvalles, terminándola en Compostela. Su paso por Burgos y Frómista fue filmado y proyectado en el noticiario NODO. La experiencia, más allá de sus intenciones piadosas, se convirtió en impulsora del fenómeno cultural jacobeo experimentado en décadas posteriores. Consecuencia inmediata, completada con labor de archivo, fueron sus publicaciones en Ruta Jacobea y en la revista Príncipe de Viana.
Por esos años se interesó también por estudiar la romanización de Navarra, con varios hallazgos de los que dio noticia en artículos publicados en El Miliario Extravagante, de París. También siguió investigando sobre su villa natal, a la que dedicó publicaciones de gran calidad: La enseñanza y la beneficencia en Artajona, con motivo del centenario de la presencia de las monjas en el hospital; «Historia y leyenda en torno a la Virgen de Jerusalén de Artajona, crítica histórica de la tradición local sobre el origen de la patrona», y Documentos medievales artajoneses (1070-1312), básica todavía hoy por la riqueza de la documentación recopilada y por su exhaustivo estudio introductorio, pionero en el tratamiento de la historia rural en España.
A partir de 1963, asignado a las parroquias de Asiáin y Arteta, intensificó su producción científica. Durante la década de los sesenta, el régimen de Franco se abría al exterior y Navarra conoció en pocos años una transformación sin precedentes, plasmada en la revolución industrial. La renovación llegó también a la Iglesia con el Concilio Vaticano II (1962-1965), a cuya clausura acudió este entusiasta párroco rural. En estos años Jimeno Jurío irá cobrando también una mayor conciencia por temas sociales.
En 1969 publica Artajona en la colección «Navarra. Temas de Cultura Popular», cuyo director, Jaime del Burgo Torres, le propone seguir colaborando en la serie. Recorre Navarra realizando trabajo de campo y consultando diferentes archivos en busca de información de primera mano. En esta colección aparecerán los números dedicados a Valcarlos/Luzaide, Roncesvalles/Orreaga, Ujué/ Uxue, La Oliva, Irantzu, Fitero, San Miguel de Aralar, Rocamador, Olite/Erriberri, temas relacionados con el Camino de Santiago o la guerra de la Navarrería, hasta superar el número de 40 títulos.
Residiendo en Asiáin, lugar donde tuvieron sus talleres pintores, escultores, ensambladores y canteros durante el siglo XVII, publicó en la revista Príncipe de Viana noticias sobre el rico patrimonio retablístico de la zona, además del texto del Libro Rubro de Irantzu (1970), conservado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Años más tarde, aprovechando algunos de los muchos materiales estudiados durante su estancia en este lugar, publicó dos estudios sobre las escuelas de pintores originarios de Asiáin (1984).
Los últimos años de la década de 1960 son tiempos de renacimiento de la cultura vasca y Jimeno Jurío entrará en contacto con José Miguel de Barandiarán que, tras regresar de su exilio, prosigue sin descanso su empeño por desentrañar el pasado prehistórico de Euskal Herria y por recuperar su memoria etnográfica. En Pamplona/Iruña creará los Grupos Etniker (1968), de los que formará parte Jimeno Jurío. Este aplicó la encuesta etnográfica en Artajona, publicando sus resultados en la revista Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra. Su estrecha relación con Barandiarán le llevó incluso a colaborar con él en las excavaciones de Aitzbitarte (Gipuzkoa).
Este ambiente hará surgir en este investigador artajonés un amor hacia el euskera y, algo que le marcará en su trayectoria posterior, comenzará a recoger los testimonios perdidos de la lingua navarrorum, empezando por la toponimia vasca de Artajona (1969).
Tras vivir un intenso periodo de cambio personal, en 1970 Jimeno Jurío decidió dejar el sacerdocio. A partir de entonces su actividad científica se intensifica. Aficionado a los temas polémicos, analiza el episodio histórico de la batalla de Roncesvalles, legándonos sus conclusiones en «El mito del Camino Alto entre Roncesvalles y Saint Jean Pied de Port» (1973) y en la monografía ¿Dónde fue la Batalla de «Roncesvalles? (1974). Los estudios históricos de estos años se completarán con «El Libro del Patronato de Santa María de Sangüesa (1300-1501)» (1973), «Autores del sepulcro de Carlos III de Navarra» (1974), su aportación a la historia de la imprenta en Navarra (1974) y, en el campo del folclore, los estudios sobre los paloteados de Cortes (1973) y Monteagudo (1974) o la fiesta de San Juan (1973).
Cabe subrayar su relación con Miguel Javier Urmeneta durante el primer lustro de los setenta. Compartió con el entonces director de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona aficiones y una sincera amistad, forjada desde la biblioteca pública del barrio de San Pedro, dependiente de esa entidad, donde Jimeno Jurío trabajó como director. El hito más importante de la colaboración Urmeneta-Jimeno fue el libro Historia de Pamplona. Síntesis de una evolución (1974). Escrito con un lenguaje sencillo y asequible, descubrió la realidad teocrática ciudadana, rompió tabúes y mostró un rostro histórico de la ciudad más objetivo.
Con la muerte de Franco (noviembre de 1975) comienza el periodo de la transición política. A partir de este momento la obra historiográfica de Jimeno Jurío toma nuevos rumbos marcados por un compromiso político hacia posiciones de izquierda y nacionalistas. Influido por la realidad política circundante, decide dedicarse a la historia más reciente para indagar en los rasgos más profundos de la identidad de Navarra, tratando de recuperar esa parte del pasado próximo a la que en tiempos del viejo dictador se vetaba su estudio.
Vehículo canalizador de la nueva corriente temática en que se embarcó el escritor artajonés fue la revista Punto y Hora de Euskal Herria, dirigida por Mirentxu Purroy. Los temas tratados aquí giraron fundamentalmente en torno al Estatuto vasco-navarro y a la pérdida de vidas humanas ocasionada por la represión durante la Guerra Civil. Los artículos sobre el Estatuto se completaron con el libro Navarra jamás dijo No al Estatuto Vasco (1977).
El otro gran tema que abarcará en este momento fue el estudio sociológico-histórico sobre el coste en vidas humanas que para la Navarra republicana supuso la guerra de 1936, tanto en la retaguardia como en los frentes de combate. Recorrió juzgados de Gipuzkoa y Bizkaia para constatar el número de navarros caídos en batalla registrados oficialmente, así como los archivos municipales y parroquiales de Navarra siguiendo la huella de los represaliados. Llamadas y amenazas anónimas le hicieron desistir del empeño. Parte de los materiales recogidos sirvieron de base para la monumental obra Navarra 1936. De la esperanza al terror (1986), de la que fue asesor. No fue hasta los años 2019 y 2020 cuando se publicó —de la mano de la editorial Pamiela— el fruto de esta intensa investigación en forma de cuatro gruesos volúmenes de las «Obras completas de José María Jimeno Jurío».
En los años de la Transición continúan la misma línea de una historia contemporánea comprometida las notas a la tercera edición de No me avergoncé del Evangelio, obra de Marino Ayerra (1978), la Historia Contemporánea de Navarra, realizada conjuntamente con Vicente Huici y Mikel Sorauren (1982), y el análisis de la personalidad humana de Manuel de Irujo (RIEV, 1983), entre otros títulos. Resulta elocuente un artículo aparecido en el número del 26 de diciembre de 1976 de la Hoja parroquial de las Diócesis de Pamplona y Tudela, La Verdad, titulado «¿Navarra es vasca?».
En el mismo contexto se inscribe Amayur, símbolo de Navarra, canto y homenaje a los hombres que lucharon en 1522 por la independencia de Navarra contra Castilla.
Simultaneó con estos trabajos históricos las investigaciones y estudios etnológicos y folclóricos, publicando diferentes artículos sobre el calendario festivo tradicional de Navarra. A su trabajo como publicista añadió otra faceta muy propia de su personalidad, la de divulgador de sus extensos conocimientos por medio de conferencias prodigadas durante estos años por toda Navarra.
En 1983 pone fin a su labor en la biblioteca de San Pedro y pasa a centrarse en la investigación del pasado de la lengua vasca en Navarra. Lo hace inicialmente a través de la toponimia, recopilando y analizando los términos de Asiáin, Lizasoáin y Olza (1981) y poco después se ocupó de documentar el pasado del euskera como lengua propia de Pamplona/Iruña y de su Cuenca (1984).
En noviembre de 1983 accedió a la vicepresidencia de Eusko Ikaskuntza por Navarra. Preocupación suya fue potenciar las secciones de trabajo y las tareas de investigación. Para ello, propugnó para Navarra la unión de las instituciones y entidades interesadas por la cultura. Momentos emotivos de este mandato fueron algunos actos organizados por Eusko Ikaskuntza: entrega del Premio Manuel Lekuona al padre Jorge de Riezu (1985) y homenajes en memoria de Aingeru Irigaray y Luis Oroz Zabaleta (1985), a los que Jimeno asistió como ponente, siendo publicadas sus intervenciones en los Cuadernos de Sección de la Sociedad de Estudios Vascos. En el tributado a Julio Caro Baroja participó con un trabajo sobre las zendeak, gorteak y otras realidades del siglo XVI artajonés (1986).
A propuesta de Ricardo Cierbide, Euskaltzaindia inició el ambicioso proyecto del Onomasticon Vasconiae, comenzado con la recogida de la toponimia de Iruñerria, utilizando un tratamiento pionero, consistente en el vaciado de las fuentes documentales, desde la Edad Media hasta nuestros días, completándolo con entrevistas personales a los vecinos de cada lugar. Los resultados fueron publicados en seis volúmenes (Cendeas de Cizur, 1986; Galar, 1987; Olza, 1989; Iza, 1990; Ansoáin, 1992), coronados por el de Pamplona (1994), realizado junto con Patxi Salaberri Zaratiegi, y galardonado con el Premio Extraordinario a la Investigación, otorgado por la Universidad Pública de Navarra.
Paralelamente, fue publicando los resultados de otro tipo de investigaciones toponomásticas en revistas especializadas y mandó a la imprenta dos obras dedicadas a la toponimia de Tafalla (1989) y Burlada (1991). Los materiales históricos acopiados por Jimeno Jurío sirvieron de base para la confección del Nafarroako Herri Izendegia. Nomenclátor euskérico de población de Navarra (1990), guía para la normalización de los nombres de las poblaciones navarras.
Digno colofón de su labor en este campo fue el macro-proyecto, pionero a nivel internacional, Nafarroa, toponimia eta mapagintza. Navarra, toponimia y cartografía, del que Jimeno Jurío fue director, y en el que —en 59 volúmenes que vieron la luz en la década de los noventa— se llevó a cabo la labor de recogida de toda la toponimia menor de la Comunidad Foral de Navarra.
En la otra línea de investigación iniciada en estos años, la historia del euskera, dedica varios artículos en la revista Fontes Linguae Vasconum a observar el progresivo retroceso de la lengua de los naturales en poblaciones y comarcas de la Navarra Media como Urraúl Alto/Urraulgoiti, Agoitz/Aoiz, Gallipienzo, valle de Aibar/Oibar, Salazar/Zaraitzu, Almiradío/Almiradio, valle de Egüés/ Eguesibar, Esquíroz/Eskirotz, Cirauqui/Zirauki o el valle de Allín/Allin.
Distintos artículos dedicados al euskera en Pamplona/Iruña sirvieron de base a estudios más generales como «Las lenguas escritas y habladas en Pamplona» (1995), «Iruñeko Euskararen historia-Historia del Vascuence en Pamplona» (1996) y la Historia de Pamplona y de sus lenguas, reedición corregida y aumentada con observaciones sobre la evolución lingüística en las diferentes etapas históricas de esta ciudad. Esta obra supuso para el autor el comienzo de las relaciones con Euskal Fundazioa, patrocinador desde entonces de sus trabajos.
Jimeno Jurío también contribuyó al conocimiento de la historia de la literatura vasca con sus investigaciones sobre las figuras de dos escritores del siglo XVI, Juan de Beriain y Juan de Amendux, el primero imprescindible para conocer el papel de los sacerdotes y la doctrina en euskera y, el segundo, para observar la presencia de la lengua vasca en la Ribera de Navarra.
La última gran aportación de Jimeno Jurío en este campo fue Navarra. Historia del Euskera (1997). La metodología expositiva, el abundante aparato crítico y la documentación histórica manejada la han convertido en un hito para conocer la evolución histórica de la lengua en el territorio de Navarra.
Jimeno Jurío no abandona los estudios de temas etnológicos y folclóricos y la producción más prolija en este apartado en los años ochenta y noventa está dedicada al calendario festivo. Aquí destacan los dos tomos del Calendario festivo, dedicados al Invierno y Primavera (1988 y 1990, respectivamente) en la colección «Panorama» editada por el Gobierno de Navarra.
Sus últimos estudios no se centraron únicamente a la historia del euskera, la toponimia o la etnología. Siguió abordando diferentes temas y épocas históricas, desde la romanización en su estudio sobre la estela taurobólica de Artajona/Artaxoa, realizado con su hijo (1997). En «Despoblados en el Valle de Garaño» (1986), volvió a recurrir al análisis de los topónimos medievales y otros datos para conocer el poblamiento medieval. Contribuyó a la historiografía del camino jacobeo con dos estudios en torno a la basílica octogonal de Eunate, publicados en Príncipe de Viana (1995 y 1997).
Entre los trabajos de investigación publicados en el número especial de la revista Príncipe de Viana dedicado a conmemorar el centenario del Fuero de Estella, figuran con la firma de este autor: «Libro de Censos de Estella» (1354), «Avecindamiento de Adrián de Amberes en Estella» y un estudio centrado en la identificación del topónimo Arkueta, que aparece en el texto foral, con Los Arcos. A la ciudad del Ega también dedicó un estudio sobre sus ermitas (1991) y el libro Estella y sus calles (1997).
Poseen un ámbito geográfico más amplio una síntesis de historia medieval, titulada «El Reino de Navarra», que constituye uno de los capítulos en el monumental Gran Atlas histórico de Euskal Herria (1995), y otros resúmenes de la historia de Navarra y de Euskal Herria, desde su óptica personal: «Nafarroako historiografiaz. Historia de Navarra», en la obra Euskal Herria. Historia eta Gizartea. Historia y Sociedad (1985); e «History, Histoire, Historia, Historia», en el libro de fotografías de Xabi Otero Euskal Herria. Esentziak (1997). Aunque centrado en la ciudad de Tafalla, su Vocabulario histórico supone un instrumento de trabajo de primer orden (1987 y 1991); en él se recogen cerca de quinientas voces extraídas de documentos del Archivo municipal, a través de las cuales se reflejan diferentes realidades sociales, políticas, económicas y lingüísticas. Los libros de actas medievales (1490-1508) que sirvieron de base a Jimeno para ese trabajo han sido transcritos literalmente y publicados en sus «Obras completas».
La Historia Moderna ha sido tratada por este autor desde muy distintas ópticas. La historia política de la conquista de Navarra fue analizada en su 475 aniversario (1989). Dentro del ámbito de la historia de las mentalidades y de la religiosidad popular medieval cabe situar el estudio dedicado a las monjas emparedadas del siglo XVI artajonés (1997) y, en la historia de la educación, los relativos a las cátedras de cirugía y anatomía en el siglo XVIII en Pamplona (1985), y a las escuelas de primeras letras en Estella desde el siglo XVI al XIX (1993). El repertorio de fuentes inéditas cuenta con el informe sobre los bienes de los religiosos en la diócesis pamplonesa, y los índices del Cartón 1.765 del Archivo Diocesano de Pamplona (1987), o el análisis de los archivos locales, publicado en la revista Concejo (1986). Se ocupó también del análisis prosopográfico al tratar la política matrimonial familiar del doctor Navarro (1986).
En la historiografía contemporánea apenas asoma durante sus últimos años de investigación el nombre del artajonés, salvo un análisis sobre la represión en Navarra, publicado en la revista del Instituto Gerónimo de Uztariz (1988) y el extenso prólogo a las memorias de su entrañable y desaparecido amigo Miguel Javier Urmeneta (1991), figura clave para comprender la historia pamplonesa de los sesenta y setenta.
En 2005, tres años después del fallecimiento de este investigador, la editorial Pamiela, con la colaboración de Udalbide Elkarlan Elkartea y Euskara Kultur Elkargoa, inició la publicación de las «Obras completas de José María Jimeno Jurío», de cuya dirección editorial ha sido responsable su hijo, el también historiador Roldán Jimeno Aranguren. Esta magna obra se compone de 64 volúmenes y en ella se han incluido tanto la obra ya editada del autor como todos los textos inéditos que se conservaban en su archivo particular.
Estas «Obras completas» se inician con dos títulos dedicados a la biografía y distintas semblanzas dedicadas al autor y su trayectoria. Los siguientes 15 tomos recogen sus aportaciones de carácter histórico (Edad Media, Historia Contemporánea, Segunda República, Guerra Civil, Camino de Santiago, etc.). Desde el volumen 18 hasta el 35 se presentan sus trabajos sobre distintas localidades de Navarra, divididos por merindades, destacando aquí sus estudios sobre Artajona/Artaxoa, Tafalla, Estella/Lizarra o Pamplona/Iruña. El siguiente bloque lo conforman sus investigaciones sobre la historia y la evolución del euskera en Navarra y todos sus estudios toponímicos, donde sobresalen principalmente los dedicados a las cendeas de la Cuenca de Pamplona y el exhaustivo trabajo dedicado a la propia capital. El volumen 50 abre la sección que recopila sus estudios de carácter etnográfico, donde además de las publicaciones dedicadas a su Artajona natal, a las danzas o a los auroros, destacan tres obras que recopilan el inédito y muy extenso trabajo de campo sobre el calendario festivo que Jimeno Jurío realizó en los años setenta por gran parte de Navarra. La colección se completa con cinco volúmenes dedicados a la represión acaecida en Navarra a partir de 1936, más de 3.800 páginas de materiales —en gran parte inéditos— fruto de su intenso trabajo de campo llevado a cabo desde el año 1973 hasta 1983.
Finalmente, entre los muchos reconocimientos con los que contó José María Jimeno Jurío en vida, cabe destacar que en 1991 fue nombrado Académico de Honor de la Real Academia de la Lengua Vasca/Euskaltzaindia y que en 1998 recibió el «Premio Manuel Lekuona» de Eusko Ikaskuntza y el premio a la «Trayectoria de toda una vida» de la Fundación Sabino Arana. Tras su fallecimiento en 2002 se multiplicaron los homenajes y las distinciones por parte de instituciones y organizaciones populares, varias calles fueron bautizas con su nombre en Pamplona y otras localidades de Navarra y en 2015 recibió la Medalla de Oro del Gobierno de Navarra «por su aportación a la cultura de Navarra a través de trabajos etnográficos, históricos y toponímicos».
Obrak
Testua gaztelaniaz
Obras completas de José María Jimeno Jurío, Pamplona/Iruña: Pamiela-Udalbide-Euskara Kultur Elkargoa, 2005-2023, 64 vols.
Bibliografia
Testua gaztelaniaz
AGUILAR FERNÁNDEZ, P., «Prólogo», en JIMENO JURÍO, J. M., La represión en Navarra (1936-1939). Trabajo de campo y archivo (finales de 1974-principios de 1981). Tomo I. Ablitas-Marcilla, Col. Obras completas de José María Jimeno Jurío, núm. 60, Pamplona/Iruña: Pamiela; Udalbide; Euskara Kultur Elkargoa, 2020, pp. 15-24.
JIMENO ARANGUREN, R., José María Jimeno Jurío. Oroitzapenak eta soslaiak / Recuerdos y semblanzas, Col. Obras completas de José María Jimeno Jurío, núm. 2, Pamplona/Iruña: Pamiela-Udalbide-Euskara Kultur Elkargoa, 2012.
— «Notas a la edición de 2010», en JIMENO JURÍO, J. M., El renacer de la Ruta Jacobea desde Estella. Los Amigos del Camino de Santiago y la peregrinación de 1963, Col. Obras completas de José María Jimeno Jurío, núm. 6, Pamplona/Iruña: Pamiela-Udalbide-Euskara Kultur Elkargoa, 2010, pp. 25-38.
— «José María Jimeno Jurío y sus estudios pioneros sobre la represión del 36. Notas a la edición de 2020», en JIMENO JURÍO, J. M., La represión en Navarra (1936-1939). Trabajo de campo y archivo (finales de 1974-principios de 1981). Tomo I. Ablitas-Marcilla, Col. Obras completas de José María Jimeno Jurío, núm. 60, Pamplona/Iruña: Pamiela-Udalbide-Euskara Kultur Elkargoa, 2020, pp. 25-43.
— «La investigación pionera sobre la represión de 1936-1939. La labor de José María Jimeno Jurío», Memòria antifranquista del Baix Llobregat, 21 (2021), pp. 64-68.
SALABERRI ZARATIEGUI, F. J., «José María Jimeno Jurío», DB~e. En línea: https://dbe.rah.es/biografias/53880/jose-maria-jimeno-jurio (consultado el 14 de enero de 2023).





