Karguak eta lanbideak
Testua gaztelaniaz
Archivero municipal, canónigo fabriquero, archivero de la catedral de Tudela, historiador y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
Ibilbidea
Testua gaztelaniaz
Fue el cuarto hijo de Rafael Fuentes Garcez y de Esperanza Pascual García, nació en la calle Gaztambide-Carrera núm. 19. Su padre era guarnicionero. Estudió en la escuela del maestro Elías Zubiri Echauz, sita en la Casa de Labastida en la tudelana calle del Portal. Posteriormente ingresó en el Seminario Conciliar Santa Ana de Tudela hasta su ordenación sacerdotal en 1917, celebrando el 28 de mayo de 1918 su primera misa en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Tudela.
Posteriormente, animado por José Ramón Castro Álava, que se encontraba ejerciendo su profesión de médico mientras cursaba estudios de Filosofía y Letras, Francisco Fuentes cursó el bachillerato para acceder a estudios superiores. Se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza, donde obtuvo su licenciatura en la especialidad de Historia en 1933. Entre 1931 y 1933 realizó cursillos, para la selección de segunda enseñanza, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona.
En 1929 ya había comenzado a publicar trabajos históricos y aparece como secretario en el Sindicato de Iniciativas y Turismo, organizando cursillos, conferencias, exposiciones y excursiones a lugares de especial interés artístico. El Sindicato de Iniciativas y Turismo se había constituido con José Ramón Castro como presidente, Fuentes como secretario, y con Pedro Montes, Mariano Martín, Vicente Peláez y Maro Castilla Burgaleta (director del bisemanario local El Eco del Distrito que murió asesinado el 30 de julio de 1936) como primeros miembros desde finales del año 1928.
La creación de dicho sindicato contó con el estímulo de Mariano Sainz Pérez de Laborda y Ruperto Cuadra Salcedo, por un lado, que se reunieron para ello con sus fundadores; y por otro, del apoyo epistolar del entonces obispo de Tarazona Isidro Gomá.
El lema del Sindicato fue «Por Tudela y para Tudela», y entre sus primeras actividades, además de conferencias, se encuentra una «Exposición del Libro Tudelano», celebrada en octubre de 1929. El último acto importante que organizó fue la parte cultural de la «Semana de Estudios Vascos», celebrada entre el 15 y el 22 de septiembre 1935, con la colaboración de la Sociedad de Estudios Vascos. En la programación se incluyó una exposición de productos agrícolas e industriales propios de Tudela, una muestra de ganado, una segunda «Exposición del Libro Tudelano», así como de diversas obras de arte en el claustro de la catedral. La que se conoció como «Semana Vasca», patrocinada por la Diputación, tuvo un gran éxito, según la prensa local.
Antes de archivero municipal, fue profesor de instituto, impartiendo religión (1930-1932), latín (1933-1937) y psicología y lógica (1934-1936) en el Instituto «Castel Ruiz» de Tudela; y Filosofía en los Institutos de Pamplona/Iruña (1937-1938), Irun (1938-1939) y «Miguel Servet» de Zaragoza (1939-1941). Además de ello, prestó servicios de censor de bibliotecas desde noviembre de 1937 por nombramiento de la Junta Superior de Educación de Navarra y de censor postal entre junio y septiembre de 1937 en Tudela.
El 12 de noviembre de 1941 fue nombrado archivero municipal, obteniendo la plaza por oposición, tal y como se había publicado en el Boletín Oficial de Navarra del 27 de octubre del mismo año. La convocatoria establecía que el «nombrado tendrá a su cargo los servicios culturales que la Institución Príncipe de Viana ha de establecer en Tudela». Se mantendría en el puesto hasta su fallecimiento.
La Real Academia de la Historia lo nombró académico correspondiente el 30 de junio de 1951.
Falleció de manera casi repentina, en su casa, tras encontrarse mal en el archivo municipal, el 28 de diciembre de 1959.
Sus primeras publicaciones, de carácter divulgativo, se realizaron en el periódico tudelano El Ribereño Navarro a finales de 1928, continuándolas en otros como El Requeté, Pregón, Boletín Municipal, La Voz de la Ribera, Diario de Navarra o La Vaca Lechera, entre otros. Será en 1930 cuando publique su primer trabajo histórico, sobre lápidas e inscripciones funerarias de la catedral tudelana. La siguiente publicación, en el Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, trata sobre demografía del siglo XVI en Tudela.
Sus primeros trabajos de carácter archivístico fueron publicados en la Universidad de Zaragoza, entre 1937 y 1940, sobre los fondos documentales del Palacio Decanal, del archivo parroquial de Santa María y del Convento de Santa Clara de Tudela.
Desarrolló una importante difusión de los fondos tudelanos a través de las publicaciones de los catálogos de los archivos tudelanos entre 1944 y 1947, no quedándose en esa labor, sino extendiéndola al archivo de protocolos de la Merindad, del que preparó una pequeña guía-inventario mecanografiada de los fondos. Realizó una ingente labor en la ordenación de la colección denominada «Cartas históricas» plasmando un índice mecanografiado; e inició un vaciado documental de los libros de cuentas municipales en fichas de cartón, fuentes todas ellas de las que extrajo la mayor parte de los datos con los que redactaba sus artículos para los periódicos locales, haciendo lo mismo con algunos libros de acuerdos.
En cuanto a su faceta historiográfica, esta estará marcada por la irrupción del Estado franquista, que implica que la política archivística y la historiografía oficial sean dos realidades asociadas. Se consideraba a los archiveros como cronistas de la historia oficial. El modo de concebir la historia se refleja en la Orden de 14 de abril de 1939, del Ministerio de Educación Nacional, aprobando los cuestionarios para el nuevo plan de Instrucción Pública: Institutos, que disponen que «la historia ha de tener un carácter predominantemente narrativo y atrayente en torno a las grandes figuras y a los grandes hechos».
Por otro lado, se crearán el Centro Superior de Investigaciones Científicas y sus Centros de Estudios Locales. En Navarra, la Institución Príncipe de Viana. Francisco Fuentes fue propuesto para secretario de esta institución. Se trata de la implantación del denominado «modelo Quadrado», que partió de una iniciativa oficial franquista que pretendía configurar y uniformar la historia local mediante la creación de institutos de estudios locales. José Luis de Arrese, presidente del Patronato Quadrado, tenía relación directa con Francisco Fuentes y José Ramón Castro, como muestra el prólogo de la obra de J. R. Castro, Autores e Impresos Tudelanos (siglos XV-XX). Los eruditos locales aportarán publicaciones de fuentes e historias locales (mayoritariamente aspectos históricos del municipio como arte, biografías…). Podemos afirmar que su obra encaja en la diseñada por el Patronato Quadrado, es decir, catálogos e índices documentales, biografías, arte y temática religiosa. Prueba de ello es que, de 21 artículos en revistas especializadas, 7 de sus artículos son acerca de grandes personajes de la vida local, y 4 más de ellos sobre arte y temática religiosa.
De su labor investigadora, resulta encomiable que para la práctica totalidad de los más de 270 artículos de pequeño formato que aparecieron en revistas y periódicos de ámbito local, utilizó las fuentes primarias que custodiaba, los documentos de los archivos tudelanos. Del mismo modo, observamos que en su práctica divulgadora no se circunscribió a las temáticas marcadas por el Patronato Quadrado, sino que abordó multitud de aspectos (sanidad, beneficencia, educación, agricultura, oficios, minorías religiosas, festejos, etc.), en formas de pequeñas píldoras de información histórica. Para Castro, «los trabajos de Fuentes superan en mucho a los de los ilustres historiadores tudelanos que cultivaron los estudios en los siglos pasados, por su técnica, por el manejo directo de las fuentes, por su concepción más moderna de la Historia».
Además de su labor historiográfica y archivística, a Francisco Fuentes se debe, en gran medida, la excavación de una villa romana que B. Taracena y L. Vázquez de Parga realizaron en el soto del Ramalete, en el término de Tudela. Junto a José Ramón Castro recuperó la imagen románica de Santa María la Blanca, oculta desde 1808. Como miembro de la Institución Príncipe de Viana, siguió todo el proceso de restauración de los claustros y anejos de la catedral asesorando en las cuestiones referentes a la fidelidad histórico- artística.
En su memoria, se nombró una calle en la zona de la avenida del instituto, el 20 de julio de 2001.
Obrak
Testua gaztelaniaz
Lápidas e inscripciones funerarias en la Santa Iglesia de Tudela, Tudela: Imp. De Oroz y Martínez, 1930.
«Franceses y vascos en Tudela (23 de febrero de 1544)», Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos de Navarra, XIX (1935), pp. 141-152.
«Catálogo de pergaminos del Archivo del Palacio Decanal de la Ciudad de Tudela», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, XIV (1937), 18 pp.
«Índice de pergaminos del Archivo parroquial de Santa María de la Ciudad de Tudela», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, XVI (1939), 18 pp.
«Documentos del Archivo del Convento de Santa Clara de Tudela», Universidad. Revista de Cultura y Vida Universitaria, XVII (1940), pp. 341-370.
«Melchor Enrico, autor de comedias», PV, 9 (1942), pp. 457-462.
«Cosas de Brujas», PV, 12 (1943), pp. 385-388.
«La Compañía de Jesús en Tudela», PV, 14 (1944), pp. 67-101.
«Maese Enrique de Francia, médico y hereje», PV, 16 (1944), pp. 275-284.
Catálogo de los archivos eclesiásticos de Tudela, Tudela: Imp. de Oroz y Martínez, 1944.
«Fray Ignacio de Ibero, abad de Fitero», PV, 19 (1945), pp. 283-294.
«Un nuevo retablo de Pedro de Oviedo», PV, 20 (1945), pp. 405-412.
«La música religiosa y profana de Tudela», PV, 22 (1946), pp. 177-185.
«D. Pedro de Villalón, Deán de Tudela», PV, 24 (1946), pp. 511-530.
Catálogo del Archivo Municipal de Tudela, Tudela: Imp. de Oroz y Martínez, 1947.
«La enseñanza primaria en Tudela y su merindad a finales del siglo XVIII», PV, 31 (1948), pp. 207-210.
«Documentos históricos inéditos», PV, 31 (1948), pp. 211-215.
«Colaciones y yantares», PV, 31 (1948), pp. 217-218.
«El Papa electo Adriano VI en Tudela», Hispania Sacra, 1 (1948), pp. 402-404.
«El P. Baltasar Gracián y la familia Francés de Urrutigoyti y Lerma», PV, 34 (1949), pp. 53-64.
«Abades y Priores de la Iglesia de Santa María», Hispania Sacra, 3 (1950), pp. 361-370.
«Estadística de Tudela en el año 1797», PV, 50-51 (1953), pp. 203-205.
«Pregones municipales tudelanos», PV, 50-51 (1953), pp. 207-219.
Guía Breve de la Catedral de Tudela, Tudela: Gráficas Muskaria, 1953.
Devocionario de Santa Ana, Tudela: Gráficas Muskaria, 1954.
«Más notas sobre Juan Antonio Fernández», PV, 59 (1955), pp. 203-231.
Bocetos de Historia Tudelana, Tudela: Gráficas Muskaria, 1958.
«La Iglesia de Tudela y su relación con la Santa Sede en el siglo XII», Estudios Eclesiásticos. Revista de Investigación e Información Teológica y Canónica, XXXV (1960), pp. 385-388.
Bibliografia
Testua gaztelaniaz
CASTRO ÁLAVA, J. R., Miscelánea Tudelana. Tudela: Caja de Ahorros de Navarra, 1972.
GIL GÓMEZ, L., Tudelanos notables contemporáneos. Temas de Cultura Popular, 181. Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1973, pp. 28-30.
MARÍN ROYO, L. M., y SARNAGO ESCRIBANO, V., Francisco Fuentes, un gran historiador tudelano (su obra dispersa), Tudela: L. M. Marín, 2015.
ORTA RUBIO, E., «Vida y obra del archivero, publicista e historiador Francisco Fuentes (1893-1959)», Revista del Centro de Estudios Merindad de Tudela, 17 (2009), pp. 7-41.
PÉREZ OCHOA, I., «Evolución histórica del Fondo Municipal de Tudela. Organización y descripción (siglos XVI-XX)», Huarte de San Juan. Geografía e historia, 18 (2011), pp. 219-255.
Fuentes.
ARCHIVO MUNICIPAL DE TUDELA (AMT), Expediente para la provisión de la plaza de archivero municipal, 1941, Personal, caja 14.
AMT, Fondo personal de Francisco Fuentes Pascual.





