Baskoniako Zuzenbide Historiko eta Autonomikoaren Azterketarako Fundazioa

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NOTITIA VASCONIAE Gipuzkoako egileak eta obrak

INSAUSTI TREVIÑO, Sebastián (Tolosa, Gipuzkoa, 26 de diciembre de 1919 – Tolosa, Gipuzkoa, 13 de septiembre de 1978)

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Karguak eta lanbideak

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Presbítero, historiador y archivero.

Ibilbidea

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Fue en el seminario de Vitoria-Gasteiz donde Sebastián Insausti Treviño afianzó su vocación al ministerio ordenado y donde se avivó su talante de historiador inspirándose en el rigor investigador de uno de sus profesores: José Miguel de Barandiarán.

Ordenado presbítero el 27 de junio de 1943 se adscribió al grupo vasco de sacerdotes voluntarios para ejercer el servicio pastoral en otras diócesis españolas. La escasez de clero en estas apremiaba a sus obispos a recurrir a la diócesis de Vitoria —entonces formada por las provincias de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa— solicitando misioneros.

Por tal disponibilidad fue destinado a la diócesis de Madrid, donde es nombrado cura ecónomo de la parroquia de Santa María de la Alameda, en el municipio del mismo nombre, y cura encargado del pueblo de Robledondo.

Situado en la sierra de Guadarrama encontró el tiempo justo y el espacio idóneo para contemplar desde arriba el mundo, reconocerlo con la distancia necesaria y mirar la historia y las historias desde más allá de lo visible de sí mismas y más centradas en el Dios Señor del mundo y del tiempo.

Dos años después, en 1945, señalado para cuidar —como adscrito al entonces llamado Vicariato Castrense— del área religiosa de la milicia, es nombrado por el obispo vicario general castrense, Gregorio Modrego Casaus, capellán responsable de la atención espiritual en el hospital militar de Carabanchel Bajo.

Acontecimiento interpretado como aviso del cometido al que se entregó quince años después en su villa natal como capellán de la Beneficencia. Episodio evocado, además, como anuncio de que es la Providencia, quien guía la historia respetando la libertad de los seres humanos, que tienen en sus  manos su destino.

Pensaba como comprobó que lo hizo el Concilio Vaticano II: que la historia de la Iglesia se constituye en alarma de lo definitivo, en conciencia valorativa y en discernimiento preventivo de los signos de los tiempos para interpretarlos a la luz del Evangelio acomodándose a cada época y respondiendo a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y futura.

En 1947 es enviado a la capital hispalense y nombrado coadjutor de la parroquia de San Julián por el cardenal Segura, arzobispo de la diócesis. El contacto con la antigüedad de una parroquia que da su nombre al barrio del casco histórico de Sevilla se convirtió en un nuevo subrayado de aquella vocación histórica que ya era para él algo más que intuición de que existía una historia de la salvación invisible pero real, si bien pendiente de su manifestación definitiva.

Tres años después, en 1950, vuelve a Gipuzkoa y es nombrado coadjutor de la parroquia de San Juan Bautista, en Abaltzisketa, por Jaime Font i Andreu, primer obispo de San Sebastián tras el desmembramiento de la diócesis de Vitoria el 2 de noviembre de 1949 por la Bula Quo commodius de Pío XII.

Dos años de ministerio sacerdotal en el nuevo contexto jurídico diocesano agudiza su instinto investigador, que, poco después, en 1956 y 1963, producirá trabajos relativos a ello tan específicos como Proyecto de seminario conciliar en Guipúzcoa (1613­-1620) e Intentos de Guipúzcoa por conseguir obispo o vicario general propio.

En 1952 es nombrado coadjutor de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Villabona-Amasa. Y la peculiaridad de esa población tampoco dejó indiferente al historiador. De tal suerte que unos años más tarde, en 1967, publica la obra titulada Villabona­-Amasa, a la que había precedido, en 1964, la titulada Las parroquias de Guipúzcoa en 1862, año este último en clara referencia a la fecha de erección de la diócesis de Vitoria el 8 de septiembre de 1861 en virtud de la Bula In Celsisima de Pío IX agrupando a las tres  provincias vascas en una única sede episcopal en Vitoria.

Su nombramiento en 1960 como capellán de la Beneficencia de Tolosa puso de nuevo en evidencia su capacidad de armonizar la actividad pastoral y la actividad historiográfica. Ni esta última ni la evangelización a través de la Acción Católica, la labor hospitalaria con los enfermos, el apostolado y la formación de catequistas se resintieron. Era conocido el rigor con el que discurría por ambas dimensiones y el orden, el detalle y la competencia con que lo afrontaba.

Su producción literaria es tan visible como comprobable lo es su presencia en el ámbito de la historia vasca en citas y referencias bibliográficas. Y de lo no escrito se sabe de comentarios, declaraciones y panegíricos verbales de sus contemporáneos.

Su continuo recurso a fuentes primarias, directas e inéditas, le permitieron plantear cuestiones esenciales que no habían sido tenidas en cuenta por otros trabajos; y que aún siguen contrastándose y validándose.

Su trayectoria pastoral e investigadora en archivos y bibliotecas, así como su conocimiento de los archivos parroquiales y su labor catalogando y discerniendo con humilde objetividad y perspectiva histórica preconizó su nombramiento como archivero diocesano. Así, el que desde 1970 fuera archivero de la curia será nombrado en 1972 archivero diocesano con la tarea de iniciar ese quehacer inacabable inherente a cualquier archivo que se precie. Su ya precaria salud se debilitó hasta el punto de tener que ser sustituido en 1974.

Y cuatro años después, en 1978, a la edad de cincuenta y ocho años, partía a la Casa del Padre convencido que después de esta creación permanecerá algo; que lo que posee calidad y valor es indestructible; que la historia es un acontecimiento salvífico que Dios guía; y que tal interpretación de la historia exige escrupulosidad científica a la hora de investigar cualquier historia particular; no se relaja. Y no lo hace por exigencia de la misma fe, defensora, justamente, de la autonomía y protectora de la dignidad.


Obrak

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«Proyecto de seminario conciliar en Guipúzcoa (1613-1620)», Scriptorium Victoriense, 3 (1956), pp. 222-237.

Intentos de Guipúzcoa por conseguir obispo o vicario general propio, Vitoria: Eset, 1963, 53 pp.

Las parroquias de Guipúzcoa en 1862, San Sebastián: Imprenta de la Diputación de Guipúzcoa, 1964, 176 pp.

Tolosa en la formación de la hermandad guipuzcoana, Tolosa: Gráficas Laborde y Labayen, 1969, 102 pp.

Villabona­-Amasa, San Sebastián: Caja de Ahorros Municipal, 1970, 97 pp.

«Supuesto o real liberalismo en Don Pablo de Gorosabel», BRSBAP, XXVII (1971), pp. 75-104.

«División de Guipúzcoa en valles», BEHSS, 8 (1974), pp. 219-231.

«Miguel López de Legazpi, escribano de Areria», BRSBAP, XXX (1974), p. 257.


Bibliografia

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Fuentes.

Boletín Oficial del Obispado de San Sebastián, 1978, pp. 464-465.

CONCILIO VATICANO II , Gaudium et Spes 4.

KOLDO MITXELENA KULTURUNEA, Donostia-San Sebastián: Liburutegia, Katalogoa.

Espainiako Gobernuaren Berreskuratze, Transformazio eta Erresilientzia Planaren esparruan Next Generation EU funtsek finantzatutako proiektua


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