Baskoniako Zuzenbide Historiko eta Autonomikoaren Azterketarako Fundazioa

← Sarreretara itzuli

NOTITIA VASCONIAE Gipuzkoako egileak eta obrak

BANDRÉS MOLET, Juan María (Donostia-San Sebastián, 12 de febrero de 1932 – Donostia-San Sebastián, 28 de octubre de 2011)

Euskarazko testua ez dago eskuragarri. Gaztelaniazko jatorrizkoa erakusten da. Gaztelaniazko fitxa ikusi →

Karguak eta lanbideak

Testua gaztelaniaz

Abogado, político y defensor de los derechos humanos.

Ibilbidea

Testua gaztelaniaz


Formación y abogacía (1932-1977). De familia acomodada y padre republicano, Juan María Bandrés creció en el contexto nacional-católico de la posguerra. Estudió en el Colegio del Sagrado Corazón de su ciudad natal y en su juventud perteneció a Acción Católica de Medios Independientes (ACI). Consideró haber recibido una educación cristiana tolerante y progresista, que vivió con espíritu libre («el Evangelio como un mensaje liberador», aclaraba), y aseguró que en absoluto había coartado sus planteamientos políticos.

El recorrido vital de Bandrés se fue perfilando conforme a una personalidad —que desprendía bonhomía, cierta ética cordial— marcada por su carácter empático, amable en las formas y firme en las ideas; por su disposición al diálogo y la mediación; por su perseverancia en la búsqueda del acuerdo entre dispares y del pacto «justo». Estas capacidades las cultivó en su actividad como abogado, responsable político y defensor de los derechos humanos, con entrega, inteligencia y dominio discursivo (para lograr la claridad conceptual y la cercanía comunicativa).

Bandrés se licenció en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela a mediados de los cincuenta, tras matricularse por libre en la de Oviedo. De regreso del servicio militar en Ceuta y Tetuán, en 1957 se inscribió en el Colegio de Abogados de San Sebastián. Pronto empezó a ejercer, en su propio bufete, una profesión que no abandonaría durante cuatro décadas, pese a su también dilatada e intensa dedicación a la política y su experiencia docente (impartiendo Derecho del Trabajo en la Escuela de Asistentes Sociales donostiarra). Por encima de todo, se declaró amante de su oficio de abogado, cuya práctica profesional la concibió asociada a la condición de «hombre bueno», «consejero», «mediador», «defensor siempre y apasionado cuando la causa lo merece». En 1978, en una intervención en el Senado, admitió estar «muy acostumbrado a defender causas perdidas a corto plazo». Y apostilló: «Pero he dicho a corto plazo». Su amigo, el escultor E. Chillida, observó haber sido receptivo a sus llamadas por estar siempre motivadas en «causas» que estimaba «justas y necesarias». En 1993, Bandrés hacía balance: «Tenemos que ser radicales en nuestras exigencias y modestos y tolerantes en cuanto a los logros». En «el ejercicio de mi profesión, he apuntado hacia la justicia absoluta, si es que existe, y he conseguido —y no siempre— rectificar o desviar un poco la espada […] de la balanza que se llama Justicia. Con eso me conformo».

Bandrés se especializó en asuntos laborales y políticos: su primer caso, en 1959, supuso el preludio de una trayectoria extensa como abogado defensor de «militantes vascos» —muchos de ellos de ETA— en el marco de la justicia franquista, dominada por los abusos y arbitrariedades de la jurisdicción militar y de los tribunales especiales. De hecho, Juan Mari fue el segundo letrado con mayor número de defensas (154 procesados) ante el Tribunal de Orden Público (1963-1977). Según su testimonio, él mismo se defendió ante el TOP a raíz de un expediente sancionador, de cuya condena dijo sentirse «honrado». Y de su desempeño frente a los tribunales castrenses resaltó su participación en los procesos de Burgos de 1970 y 1975, con la defensa de los miembros de ETA: J. Gorostidi y J. A. Garmendia (Tupa), ambos sentenciados con la pena de muerte y al final indultados. En el contexto previo al primer juicio y bajo el estado de excepción que se decretó y prorrogó en Gipuzkoa el año 1968, fue deportado a Purchena (Almería) durante tres meses. Asimismo, en 1970, se adhirió a la huelga de los abogados defensores del TOP.

Leal con el principio de unidad jurisdiccional, Bandrés expuso su rechazo a las leyes y tribunales especiales, y extendió esta crítica, desde 1977, a la Audiencia Nacional, donde defendió a El Lute. También intervino ante los tribunales de París en procedimientos de extradición y en la defensa de nacionalistas bretones. Y formó parte del equipo que, en 1978, atendió a K. Croissant, abogado de la Fracción del Ejército Rojo. Vinculado a la Comisión Internacional de Juristas de Ginebra, perteneció a la Asociación Europea de la Defensa y a la Liga Internacional de los Derechos de los Pueblos. En otro orden, Bandrés participó en plataformas progresistas como Cuadernos para el Diálogo —revista de la que fue consejero y colaborador— o la Comisión Nacional de Justicia y Paz. En línea con su talante humanitario, intermedió en varios secuestros de ETA (F. Huarte en 1974, J. Ybarra en 1977, J. Ruipérez en 1979…). Y, destacadamente, gestionó con los gobiernos españoles el regreso de exiliados en 1976, el extrañamiento de algunos militantes de ETA en 1977 y la reinserción de poli­milis en 1982 como vías auxiliares que ayudaran a la pacificación de Euskadi.

Trayectoria político-institucional (1977-1994). Bandrés nunca aspiró a dedicarse a la política profesional, pero su recorrido antifranquista —y en particular, el imperativo moral de denunciar la tortura y otras violaciones— le condujo en la Transición al compromiso político. Afín a EIA, formación ligada a ETA (pm), se integró como independiente en la coalición Euskadiko Ezkerra (1977-1982). Este compromiso se consolidó con EE ya constituida como partido, en cuya fundación participó y del que fue presidente (1982-1993). Según su análisis, EE: abertzale y de izquierdas, surgió como «reacción al nacionalismo tradicional», con un ideario «mucho más abierto, solidario, no exclusivista». Sobre todo, en los primeros años, El Obispo —así le llamaban algunos de sus correligionarios— representó el traje y la corbata de EE, y contribuyó a ampliar y proyectar la imagen pública del partido. En el epílogo de su etapa política, lideró la Ponencia para la renovación democrática (1990), pilar ideológico del proceso de confluencia que dio origen al PSE-EE en 1993. En la nueva organización renunció a todo cargo o puesto en listas electorales y se sumó a la militancia de base. Decepcionado por decisiones del partido, se dio de baja en 1994.

En consonancia con la evolución política e ideológica de EE, el discurso y los posicionamientos de Bandrés activaron ese proceso, fundamental para la historia de Euskadi, que lideró junto con otros compañeros, como Mario Onaindia. Un proceso que estimó coherente. De apoyar posiciones propias o cercanas a las de la izquierda abertzale, a acercarse al ideario socialdemócrata; de rechazar la Constitución, a acatarla y acogerla; de reivindicar el derecho de autodeterminación, a reclamar el autogobierno vasco dentro de un  Estado federado y supeditado a la Unión Europea en ciernes. Si en 1977 se afirmó en un mitin que a EIA le había correspondido «la herencia más gloriosa […]: la que le entregó ETA», veinte años después se aludía al «nazismo vasco» o a «nuestros fascistas domésticos» para criticar a la organización terrorista y a su entorno «ideológico y moral». Las amenazas que recibió Bandrés, primero de la extrema derecha y después de ETA, reflejan las circunstancias con las que se afrontó, individual y colectivamente, ese proceso.

La participación de Bandrés en la política institucional se materializó en los parlamentos de Madrid y Bruselas, en representación de EE e Izquierda de los Pueblos: senador (Grupo Senadores Vascos, 1977-1979), diputado (Grupo Mixto, 1979-1989) y europarlamentario (Grupo Arco Iris, 1986-1987/Grupo de los Verdes, 1989-1994). Su actividad en el País Vasco, en cambio, fue menor: miembro de la Asamblea de Parlamentarios Vascos (1977-1979) y del preautonómico Consejo General del País Vasco (consejero de Transportes y Comunicaciones: 1978-1980). En las elecciones al Parlamento Vasco de 1980 y 1986 resultó elegido (en la segunda convocatoria, siendo candidato a lehendakari), pero en ambas ocasiones renunció en favor de su acta en el Congreso.

Bandrés intervino en la articulación político-institucional de España y de Euskadi como integrante del grupo de redactores de la Constitución y del Estatuto de Gernika. Su dedicación parlamentaria, en plenos y comisiones de temática muy diversa, fue amplia, transversal y relevante. Cabe aquí recoger una muestra sucinta de asuntos con especial incidencia en el País Vasco. En el Senado: reivindicó el carácter plurinacional del Estado; defendió la igualdad de estatus entre comunidades autónomas; procuró la garantía del habeas corpus para todos los detenidos, y apoyó la tipificación de la tortura como delito. En el Congreso: respaldó el Concierto Económico de 1981; criticó la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico; rechazó el uso de la energía nuclear, y denunció los abusos de las Fuerzas de Orden Público y la Guardia Civil, así como los atentados perpetrados por los GAL. Y en el Parlamento Europeo: promovió la unión política europea, la representación de las regiones en sus instituciones y la creación de una cámara territorial con presencia de las autonomías.

En la última década del siglo XX, Bandrés fijaba las premisas de su concepción política: «primero soy demócrata y, por tanto, solidario. Y después, mucho después, vasco. Siempre me han parecido compatibles mi idea de la nación vasca, que nada tiene que ver con la teoría sabiniana, y la necesaria solidaridad con los otros pueblos. Mis largos años en Europa han ensanchado mucho, sin duda, mis fronteras mentales». Y añadió: «Yo haría con Fernando Savater la distinción entre lo opinable y lo intolerable. Lo opinable es casi todo: autonomía, constitución, independencia y lo que usted quiera. Intolerable es el asesinato, el secuestro, la extorsión y el miedo».

Defensa de los derechos humanos (1993-1997). Su compromiso en la defensa de los derechos humanos encontró oportunidad de canalizarse también en su última etapa con proyección pública. Aunque ya se hizo patente desde sus primeros años de abogacía, su dedicación específica a «causas» vinculadas con colectivos especialmente vulnerables le condujo el año 1993, en la fase final de su mandato en el Parlamento Europeo, a ser nombrado presidente de CEAR y de la Asociación para la Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial, responsabilidades que compaginó con su labor de miembro de la Autoridad de Control de Protección de Datos del Servicio Informático de Schengen. La idea maestra de su vocación solidaria solía trasladarla Bandrés a sus allegados con estas palabras, como ha recordado su hijo Jon: «Poneos siempre de parte del débil».

Últimos años (1997-2011). Bandrés siempre se mostró dispuesto a intervenir en los debates ciudadanos, a participar en los foros políticos y atender encuentros y entrevistas, hasta que, en 1997, un ictus cerebral le inhabilitó gravemente y le impidió continuar con la actividad pública. Tras ello fue nombrado presidente de honor de CEAR. Y unos años más tarde, en 2001, se instaurarían los Premios CEAR Juan María Bandrés. La creación de estos reconocimientos, con su nombre releva la significación de su figura y legado respecto al trabajo en pos del respeto y aplicación de los derechos humanos.

Su fallecimiento, como consecuencia de un cáncer, se produjo el 18 de octubre de 2011, ocho días después de que ETA anunciara el abandono definitivo de las armas. Tenía setenta y nueve años. Una vida dedicada, en buena medida, a contribuir al logro y el desarrollo de la paz, la justicia y la dignidad, la democracia y las libertades.

En 2004 Bandrés donó a los Benedictinos de Lazkao su archivo, gestionado desde 2011 por Lazkaoko Beneditarren Fundazioa: 108 cajas, en su mayor parte con documentación procedente de su bufete (1959-1997).

Bandrés recibió numerosas distinciones y reconocimientos. Entre otros: la Gran Cruz de la Orden Civil de la Solidaridad Social y, a título póstumo, la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica (Gobierno de España: 1997 y 2011); los premios Manuel de Irujo de Justicia, Vasco Universal y Lan Onari (Gobierno Vasco: 2003, 2009 y 2010) o la Medalla del Centenario de la Ciudad (Ayuntamiento donostiarra: 2004). El pueblo de Purchena le recuerda en su espacio público con un monolito en el parque que lleva su nombre (1991).

 

Obrak

Testua gaztelaniaz

«Veinte años de leyes y jurisdicciones especiales», en PÉREZ MARIÑO, V. (coord.), Justicia y delito, Madrid: Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1982, pp. 39-49.

«Las situaciones de violencia como realidad política», en REINARES–NESTARES, F. (comp.), Terrorismo y sociedad democrática, Madrid: Akal, 1982, pp. 61-69.

«¿Existe una justificación moral de la violencia en la política?», Leviatán. Revista de hechos e ideas, 34 (1988), pp. 71-78.

«Euskadi. Una visión desde Donostia y desde Bruselas», en VVAA, Euskadi. Realidades y progreso. Segundo Ciclo, Bilbao: Universidad de Deusto, 1990, pp. 63-82. También como separata (1990).

«El derecho de refugio y asilo. Un derecho en crisis», Tiempo de Paz, 29-30 (1993), pp. 30-34.

«La Comisión Española de Ayuda al Refugiado», en FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, P. A. (coord.), Refugiados: Derecho y solidaridad, Sevilla: Universidad de Sevilla, 1994, pp. 173-178.

«Un problema de nuestro tiempo: xenofobia y racismo», en BANDRÉS, J. M.; LÓPEZ GARRIDO, D., e IBÁÑEZ CASTRESANA, R., Xenofobia en Europa. Instrumentos jurídicos contra el racismo, Madrid: Editorial Popular, 1994, pp. 9-28.

«Prólogo», en MORSY, Z. (comp.), La tolerancia. Antología de textos, Madrid: Editorial Popular/Unesco, 1994, pp. 7-10.

«Emigración y derechos humanos», en VILAR, J. B. (ed.), Murcia. Frontera demográfica en el sur de Europa, Murcia: Universidad de Murcia, 1994, pp. 55-67.

Migraciones, solidaridad y derechos humanos. Inauguració del curso académic 1994­-1995, Lleida: Universidad de Lleida, 1994.

«Nacionalismos y guerra», en VVAA, Els nacionalismes, factor de violència? IV Trobada de Barcelona, Barcelona: Centre Unesco de Catalunya, 1995, pp. 41-52.

«Políticas inmigratorias de los países de la Unión Europea y racismo en Europa», Anuario del Seminario Permanente sobre Derechos  Humanos, 2 (1995), pp. 9-18.

«En las fronteras del derecho. Extranjeros», Jueces para la democracia. Información y debate, 24 (1995), pp. 26-31.

«Normas nacionales, normas internacionales», Eguzkilore. Cuaderno del Instituto Vasco de Criminología, 8 (1995), pp. 79-84.

«D. Julio Caro Baroja. Intelectual y humanista», Eguzkilore. Cuaderno del Instituto Vasco de Criminología, 9 (1996), pp. 13-18.

«La revolución de julio», en IGLESIAS, M. A. (coord.), Ermua. 4 días de julio. 40 voces tras la muerte de Miguel Ángel Blanco, Madrid: El País/Aguilar, 1997, pp. 407-418.


Bibliografia

Testua gaztelaniaz

BERNÁLDEZ, J. M., «(Juan María Bandrés). Predicar en el desierto», ¿Ruptura o reforma?, Esplugues de Llobregat: Plaza & Janés, 1984, pp. 79-94.

CASTELLS, L., «Bandrés Molet, Juan María», DB~e. Ed. en línea: https://dbe.rah.es/biografias/7712/juan-maria-bandres-molet (consultado el 21 de octubre de 2022).

FERNÁNDEZ SOLDEVILLA, G., Héroes, heterodoxos y traidores. Historia de Euskadiko Ezkerra (1974-­1994), Madrid: Tecnos, 2013.

ZABALTZA PÉREZ–NIEVAS, X., «Bandrés Molet, Juan María», en AGIRREAZKUENAGA, J., y URQUIJO, M. (dirs.) y VILLA, M.ª J. (ed.), Diccionario biográfico de los parlamentarios y parlamentarias de Vasconia (1977­-1986), Madrid: Sílex, 2022, pp. 164-173.



Fuentes. LAZKAOKO BENEDITARREN FUNDAZIOA (Lazkao): Archivo Juan María Bandrés (consulta restringida).

ARCHIVO DE MARIO ONAINDIA FUNDAZIOA (Zarautz): Fondos Oral y Hemerográfico.

ARCHIVO DE ICAGI: ILUSTRE COLEGIO DE LA ABOGACÍA DE GIPUZKOA (Donostia-San Sebastián). Webs, boletines, diarios, actas y guías parlamentarias: Boletín Oficial del Consejo General del País Vasco (1978-1980), Boletín Oficial del País Vasco (2009) y BOE (1997 y 2011); Boletín Oficial de las Cortes (1977-1979) y Boletín Oficial de las Cortes Generales. Congreso de los Diputados (1979-1989), Diario de Sesiones del Senado (1977-1978) y Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados (1979-1989); actas de las sesiones (1986-1987 y 1989-1994) y guías (1991-1992, 2.ª y 3.ª eds.) del Parlamento Europeo.

Entrevistas y otras fuentes: 20 nombres para la utopía, Madrid: Centro Evangelio y Liberación, 1993, pp. 206-213.

CASTRO, R., Juan María Bandrés. Memorias para la paz, Madrid: Hijos de Muley-Rubio, 1998.

JULIÁ, S.; PRADERA, J., y PRIETO, J. (coords.), Memoria de la Transición, Madrid: Taurus, 1996, pp. 588-592.

LÓPEZ  DE JUAN ABAD, J. M., La autonomía vasca. Crónica del comienzo. El Consejo General del País Vasco, San Sebastián: Txertoa, 1998.

LURRA, Rebelión en las cárceles y Burgos: juicio a un pueblo, San Sebastián: Hordago, 1978 (reed.: El juicio de Burgos. Un documento para la «memoria», Donostia: Erein, 2020: incluye USB con la voz de J. M.ª Bandrés y la de otros protagonistas).

MONTERO, R., «Quizá más duro en el fondo que en la forma», El País Semanal, núm. 145, 20 de enero de 1980, pp. 10-14.

RESTÁN, J., Cara a cara. Conversaciones sobre cultura política y cristianismo, Madrid: Encuentro, 1991, pp. 151-176.

VÁZQUEZ MONTALBÁN, M., Mis almuerzos con gente inquietante, Barcelona: Planeta DeAgostini, 1984, pp. 66-78.


Espainiako Gobernuaren Berreskuratze, Transformazio eta Erresilientzia Planaren esparruan Next Generation EU funtsek finantzatutako proiektua


Laguntzaileak:

Diputación Foral de Gipuzkoa
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades - Gobierno de España
IVAP